El presidente Barack Obama cuestionó con soltura las propuestas de política exterior de su rival Mitt Romney en el último debate, mientras que el republicano optó por reintroducir con éxito en la discusión el futuro económico de Estados Unidos.

Enfrentados durante 90 minutos sobre temas como Irán, la amenaza de Al Qaeda o la crisis en Siria, Obama y Romney buscaron desempatar las encuestas que pintan pareja la carrera rumbo a la Casa Blanca, durante el tercer y último debate presidencial celebrado en una Universidad de Lynn en Boca Ratón, Florida.


El ex gobernador Romney adjudicó a Obama debilidad, pero evitó en todo momento proponer tropas para resolver los desafíos de Estados Unidos en el mundo, ante una guerra pendiente de resolución en Afganistán.

Obama se mostró cómodo en su papel de comandante en jefe e hizo gala de sarcasmo para ridiculizar a su rival, pero en la última media hora de debate entró en el difícil tema de la recuperación económica, lo que equilibró un poco la balanza en favor del republicano.

El republicano criticó que la Armada estadunidense tenga menos buques en la actualidad que en 1917, lo que le valió uno de los momentos de risas del auditorio.

“Gobernador, también tenemos menos caballos y bayonetas porque la naturaleza de nuestras fuerzas ha cambiado”, lanzó Obama.

Romney no perdió la compostura ante los chistes de Obama, pero se mostró más cauto que en los temas económicos y sociales de los dos debates anteriores.

“Lo felicito por haber eliminado a Osama bin Laden y perseguir a los líderes de Al Qaeda, pero no saldremos de este caos sólo matando”, advirtió Romney.

“Cada vez que usted ha opinado, se equivocó”, le replicó Obama, quien recordó que Romney había considerado la persecución de Bin Laden como tiempo perdido.

“Gobernador, cuando se trata de política exterior, usted parece que quiere volver a las políticas de los años 1980, como a las políticas sociales de los años 1950 y las políticas económicas de los años 1920”, respondió Obama.

“No es atacándome” que Estados Unidos tendrá una mejor política exterior, replicó a su vez el ex gobernador republicano.

“Creo que las tensiones que existieron entre Israel y Estados Unidos fueron muy desafortunadas” dijo Romney, para quien Estados Unidos “no es más fuerte en ninguna parte del mundo” cuatro años después de que el presidente demócrata llegara a la Casa Blanca.

Siria es un ejemplo de esa inoperancia de EU, dijo Romney, quien afirmó que armará a la oposición en ese país.

“Vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos que ayudamos a la oposición. Pero también tenemos que reconocer que inmiscuirnos más militarmente en Siria es un paso serio”, alertó Obama.

“Gobernador, si una cosa aprendí como comandante en jefe es que tienes que ser claro”, le sermoneó el presidente.

Romney negó también que quiera mandar tropas a Siria, ni que quiera proponer un área de exclusión aérea sobre ese país.

En el último tercio, Romney condujo la conversación hacia el tema económico, la falta de empleos y las políticas de Obama.

El presidente no rehusó el debate, pero Romney recordó las promesas incumplidas del gobierno, el nivel de déficit y los niveles de pobreza al alza.

Romney hizo de nuevo una alusión a América Latina, al reiterar que “es una gran oportunidad” y que quiere más tratados de libre comercio con la región.