¿Debería elogiar a mi hijo, aunque sepa que son elogios vacíos? El tema de los elogios se lo suelen plantear algunos padres. Y por supuesto, hay fuertes opiniones en ambos lados.

Algunos creen que no hay nada mejor que un elogio, aunque éste sea vacío. Otros creen que un niño estará mejor sin alabanzas.


La intención de la alabanza, para algunos padres, es criar a su hijo en la autoconfianza, la autoestima y la autoimagen. Elogiar al niño se hace para hacerlos sentir especiales y apreciados. Para todos los padres es también una manera de expresar su amor.

Entonces, ¿qué podría tener de perjudicial el elogio?

Una de las razones podría ser que si realmente quieres criar a tu hijo en la autoconfianza, autoestima,…. ¿Por qué le estás haciendo depender de elogios externos?, todos tenemos una motivación intrínseca, a priori no necesitaríamos elogios externos para estar motivados, cuándo les hacemos depender de elogios externos es cuándo rompemos ésta motivación intrínseca.

También añadiría que hasta hace poco se pensaba, (algunos padres todavía lo siguen pensando), que si los hijos no eran los “mejores”, no sacaban las mejores notas, no eran los más obedientes, … , no eran dignos de un elogio. También pensaban que para que sus hijos fuesen los “mejores” había que motivarles y no eran aceptados los “errores”.

Muchos padres están descubriendo que en realidad enfocarse en que su hijo consiga el “éxito” da los resultados contrarios a los que pretenden. En la mayoría de los casos si los niños aprenden que el equivocarse es un fracaso rápidamente pierden el interés y la motivación por algo con lo que quizá podrían disfrutar.

Para muchos padres está suponiendo una revelación.

1. Primero deberíamos entender que el elemento más importante en la relación con nuestros hijos es la confianza. Una confianza mutua en el día a día. Con el fin de crecer y establecer una relación de confianza, no podemos ignorar el ingrediente básico que necesitamos: la honestidad. Para ganar la confianza de nuestros hijos, es necesario que seamos sinceros con ellos.

Si un niño está expuesto a una mentalidad donde prima que hay que ser el “mejor”, y si un día, por ejemplo, no recibe “un sobresaliente” o no es el mejor en algo, y sus padres le dicen: “Buen trabajo”, tenemos claro que éste niño no va a creer a sus padres. Sentirá que no hizo un buen trabajo al no conseguir el “sobresaliente” , y al mismo tiempo justificará que sus padres se lo dicen (aunque no lo crean) porque le quieren. El niño siente que es un elogio vacío. No estás siendo honesto con tu hijo.

Como padres queremos animar y apoyar a nuestros hijos, queremos estar ahí para ellos en todo momento. Pero también queremos ayudar a nuestros hijos a esforzarse por ser lo mejor que pueden ser y ésto no va a suceder con elogios vacíos.

2. Propongo también que los padres trabajemos los autoelogios en nuestros hijos:

¿Qué entiendo yo por autoelogio?, para mí autoelogio es el lenguaje interno positivo que mantenemos con nosotros mismos, no es necesario externarlizarlo, cuándo nos felicitamos a nosotros mismos por algún logro u objetivo conseguido.

El fomentar el auto elogio en nuestros hijos les va a permitir no depender de las alabanzas externas sino de su único criterio, para disfrutar de sus logros.

El autoelogio es una fuerza muy poderosa que va a fortalecer la autoestima y unos buenos hábitos de higiene mental.

La autoexpresión de sentimientos positivos nos hace sentir bien con nosotros mismos.

¿Cómo ayudar a nuestros hijos a descubrirlo?

Podemos poner algunos ejemplos:

Si tu hijo ha dibujado o realizado una manualidad, en vez de soltar el rápido: “qué bonito, cómo me gusta,…”, preguntemos al niño para que el mismo descubre su propia satisfacción por su trabajo realizado. Le podemos preguntar: ¿qué color te gusta más?, ¿con qué parte de tu trabajo has disfrutado más?, ¿hay alguna zona del dibujo de la que te sientas especialmente satisfecho?, ¿quieres colgarlo para que lo vean los demás?,… Podemos terminar con una simple sonrisa, o darle tu opinión si te sientes satisfecho de lo que ha realizado tu hijo, tu estás con tu hijo, acompañándole en su búsqueda, en sus descubrimientos, esto también le aporta grandes gratificaciones.

Cuando son más mayores: tu hijo quería realizar un curso por el que estaba muy interesado, los resultados no son los que el se esperaba. Le puedes preguntar: ¿qué es con que más has disfrutado?, ¿cómo te sientes?, ¿crees que podrías haber hecho más incapie en algún punto para tener los resultados que tu esperabas?. De esa manera, tu hijo se elogia a sí mismo con honestidad, menciona sus puntos fuertes, pero no ignora la razón por la que no consiguió su objetivo. Si los resultados son más que aceptables para tu hijo pregúntale: ¿cuál es la parte que más te costó trabajar?, ¿pero al final lo superaste?, ¿te sientes satisfecho del resultado?,…

Un padre alerta puede acompañar en este descubrimiento y señalar determinadas áreas en las que se justifica el elogio y se centra en algo más allá que el resultado … al mismo tiempo anima a su hijo a poner sus esfuerzos en las áreas que necesita mejorar para conseguir su objetivo.

Si tu hijo te pregunta, responderle de una manera veraz construye credibilidad sobre tus opiniones y favorece el nivel de confianza y honestidad en vuestra relación. El elogio vacío es perjudicial, independientemente de tu buena intención, sin embargo, elogiar por los esfuerzos realizados les genera mayor confianza en sí mismos.

Además ayudar a tu hijo a que sea consciente del autoelogio le aportará confianza y autoestima, una herramienta incalculable para su presente y su futuro.

¿Qué opinas de los elogios?.