¿Está sobrado de conocimiento y experiencia? ¿Se sabe mejor preparado académicamente hablando respecto de sus padres y sus abuelos?. Pues malas noticias: eso no le garantiza el éxito en términos laborales o de ingreso.
El Proyecto de Movilidad Económica, elaborado por PEW, revela que la esperanza de que la generación actual lo haría mejor que su predecesora no funciona. De acuerdo con el estudio, entre 1974 y 2000, la productividad subió 56% en Estados Unidos mientras que los ingresos salariales lo hicieron un 29 por ciento.
El propio Brooking Institution a partir del Analysis Current Populations Survey, del Census Bureau, señala que los hombres de 30 años ingresan menos dinero hoy en comparación con la generación de sus padres. Y probablemente cambien más de 5 veces de trabajo, muchas veces frustrados por los bajos salarios o bien afectados por los constantes recortes de personal.
La llave de la gloria del título universitario, idiomas, maestría y doctorado dejó de abrir sendos portones hacia una vida de estabilidad económica.
El mercado laboral no privilegia la preparación (con ello no quiero desdeñarla empero debo ser realista) todos sabemos que una sociedad educada será más participativa y madura, solamente que la preparación media superior y superior, más los postgrados y doctorados, han creado una masa de personas sobrecualificadas para el canon del mercado laboral.
Actualmente, los más especializados son quienes más dificultades encuentran para acceder a un puesto de trabajo. Las empresas hacen a un lado los expedientes impresionantes porque no quieren pagar nóminas elevadas. ¿Cuántas veces ha escuchado decir que alguien está sobrecalificado para determinada oferta laboral?.
El marco es cada vez más complicado y tampoco se trata en exclusiva de un problema propio de los países subdesarrollados, lo hemos visto con la actual crisis que inició siendo financiera en Estados Unidos y se coló al sector real de la economía en buena parte del mundo.
Por ende, lo más probable es encontrar un empleo temporal, con un sueldo base y en muchas ocasiones el mínimo para complementarse con propinas, comisiones, etc.
Para otro segmento profesional también los contratos temporales han sustituido a los fijos y con ello hay una merma no sólo en materia de prestaciones sino de tabulador.
A COLACIÓN
De tendencia: Víctor Tokman, autor de “Inserción laboral, mercados de trabajo y protección social”, publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) analiza las nuevas medidas para elevar el empleo competitivo y estable. A continuación presentamos algunas herramientas.
1) Imponer límites a la utilización de los contratos atípicos y concentrarse en la ampliación de las posibilidades de flexibilización del contrato a largo plazo.
2) Combinar la reducción del costo de despido con el traslado de la protección del puesto al trabajador.
3) Flexibilizar el horario de trabajo. Sin afectar los límites de duración de las jornadas establecidas en los códigos de trabajo, se puede permitir distribuirlos durante un período más largo. Con ello se facilita la adaptación del horario de trabajo a las necesidades de las empresas, lo que permite reducir costos y elevar la productividad.
4) Vincular las remuneraciones al incremento de la productividad o a las utilidades de las empresas. El efecto puede ser doble. En primer lugar, podría permitir el traspaso a los salarios de parte de los ajustes que se realicen ante contracciones de la demanda y, por ende, reducir su efecto en el nivel de empleo. Y en segundo término, daría incentivos al aumento de la productividad.
5) Desarrollar una nueva agenda de negociación colectiva. Hasta ahora esta agenda se ha centrado en las reivindicaciones salariales, dada la historia inflacionaria de los países latinoamericanos.
Me parece que tenemos que buscar nuevas fórmulas patronales que se adapten al sino de los nuevos tiempos. La flexibilización laboral debe también reforzarse con incentivos fiscales, en todo caso, hasta el momento las personas trabajan mucho más que sus padres y sus abuelos y quizá vivan peor que ellos.
El expolio que padece el trabajador sepulta varias reivindicaciones sociales del pasado, me pregunto si alguien ha pensado en el costo futuro derivado del enorme desempleo, la explotación laboral, los minijobs, la precarización laboral, la devaluación constante del salario y la opresión fiscal al trabajador.
Así como vamos tendremos que pagar por encontrar un puesto laboral, las empresas terminarán haciéndonos “el favor”.























