Un sonoro aplauso enmarcó el adiós de la exdeportista Soraya Jiménez, ante la presencia de amigos y familiares que acudieron a la agencia funeraria para despedir a la que consideraron una “persona ejemplar y convertida ahora en leyenda”.

Aunque sin la presencia de autoridades deportivas del Estado de México, pero sí del Comité Olímpico Mexicano (COM), el féretro que contenía los restos de quien fuera la primera mujer en conseguir la medalla de oro para el país en unos Juegos Olímpicos, abandonó la sala en donde la noche anterior había llegado.

Fue un momento solemne, en el que los presentes despidieron a su ejemplar amiga, compañera y desde luego deportista, quien la víspera falleció en el interior de su departamento de un infarto al miocardio a la edad de 35 años.

Las decenas de personas en el interior de la sala de velación, como el presidente del COM, Carlos Padilla, la exvallista Enriqueta Basilio y la olímpica de Londres 2012, Luz Mercedes Acosta, se unieron a la despedida de la primera mujer que abrió la brecha en la conquista del podio olímpico.

“La familia no quiere un homenaje, simplemente desean que todo sea como ella -Soraya- lo pidió”, comentó el presidente del COM, Carlos Padilla, quien llegó desde temprano a la sala de velación de la agencia funeraria.

Antes de iniciar su trayecto al crematorio, en la capital mexiquense, el ataúd fue cubierto por la bandera olímpica y luego partió en medio de escasos vítores a su paso, por poco menos de 100 personas que se enfilaron en la calle, para despedir a la mexicana que hizo vibrar a México, hace 13 años.