El crecimiento económico de China, su irrupción como punto focal de la rueca del PIB mundial, ha constituido un desplazamiento del eje geoeconómico del continente americano al asiático. El nuevo metamercado.
La transformación económica de la tierra de Mao ha sido mucho más visible en los albores del siglo XXI aunque políticamente es gobernada por una plutocracia con ausencia de valores democráticos y respeto a los derechos humanos y civiles.
La pregunta en el aire es cuándo China asumirá su rol de nueva potencia para desplazar por completo a la otrora potencia estadounidense de capa caída si se le compara con los mejores años del imperialismo yanqui ejercido en lo económico, político y militar.
Para algunos analistas, el paso dado atrás por parte de la Unión Americana como policía del mundo -observada en la administración de Barack Obama-, ha sido el caldo de cultivo para la inestabilidad de Medio Oriente atrapado en la contienda de grupos radicales que gobiernan a la población con el terror y el genocidio.
Pues bien en “El informe sobre los riesgos mundiales 2015 ” elaborado por Grupo Zurich se anticipa que en quince años más China absorberá por completo la supremacía global en todos los órdenes.
Como ciudadana del mundo no sé si preocuparme más o menos por el cambio de estafeta de Estados Unidos a China; me cuestiono qué tanto favorecerá al entramado internacional.
Porque obviamente con el nuevo liderazgo van intrínsecos los aliados de la nueva potencia y el resquemor por los antiguos rencores. Y entre los primeros no figuran precisamente los países más preocupados por la democracia y los derechos humanos; y en los segundos, están Japón e India.
Mientras el destino nos alcanza, el texto presentado por Grupo Zurich en España que en inglés se titula “Global risks 2015” desmenuza las claves futuras mediatas e inmediatas acerca de la multitud de variables que obrarán como conflictos y amenazas cernidas sobre de la Humanidad.
Fundamentalmente existen diez factores críticos: 1) La escasez de agua. 2) El contagio de enfermedades virales y bacteriológicas. 3) Las armas de destrucción masiva. 4) Conflictos fronterizos e intramigratorios. 5) Fallos en la adaptación a nuevas energías para contener el cambio climático. 6) Ataques cibernéticos, hackeos a las plataformas de información. 7) Crisis deficitarias y fiscales. 8) Desempleo y subempleo. 9) Pérdida masiva de biodiversidad, y 10) Colapso del ecosistema.
A COLACIÓN
El escrito refleja por vez primera una serie de datos a nivel nacional sobre cómo perciben las empresas los riesgos globales en sus respectivos países. En el caso de España, la principal amenaza es la crisis de liquidez y en el de México, la penetración del crimen organizado en el Estado y todo lo relacionado con el comercio ilícito e ilegal partiendo por el narcotráfico.
Para el conjunto global, en la próxima década, las mayores advertencias para la estabilidad derivarán de una serie de conflictos internacionales según se desprende de la percepción recabada entre un grupo de 900 panelistas expertos y dirigentes reunidos en el pasado Foro Económico Mundial.
Los 28 riesgos evaluados fueron segmentados en cinco categorías: económica, ambiental, geopolítica, social y tecnológica. Las vulnerabilidades geopolíticas destacaron por encima del resto en orden de preponderancia, impacto y preocupación cabe señalar que ocuparon el primer puesto tras cinco años sin aparecer en la lista.
En esta misma categoría, los conflictos interestatales con consecuencias regionales, las armas de destrucción masiva y los ataques terroristas, son los tres escollos que destacan por haberse intensificado más en cuanto a impacto y probabilidad respecto al año pasado.
Asimismo, el informe analiza las interacciones entre todas las amenazas en ciernes enfocándose en tres casos concretos que surgen de los mapas de interconexión: 1) La interacción entre la geopolítica y la economía. 2) Los males derivados de la urbanización acelerada y no planificada en los países en desarrollo, y 3) Los riesgos relacionados con las nuevas tecnologías.
Para Axel Lehmann, presidente del Grupo Zurich en Europa, hay un cambio primordial en la percepción de las contingencias mundiales “en 2008 los principales riesgos que se habían detectado eran financieros y las consecuencias sociales que estos provocan”.
Lehmann anticipa fricciones geopolíticas con alto impacto y graves desafíos que pueden alterar el escenario mundial creado desde el final de la Guerra Fría.
Basta ver las pugnas actuales en Ucrania, Oriente Medio, Asia Pacífico o África. A juicio del directivo hay que advertir sobre la aparición de nuevos sistemas políticos que a priori actúan en contra del sistema creado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
Otro renglón que no pasa imperceptible está relacionado con la profundización de las desigualdades sociales a nivel planetario en el que las clases más altas y pudientes con constantes acumulaciones de riqueza y mejoría de ingresos permanecen ajenas a la fatalidad profunda de una inestabilidad social existente.























