No es sólo cuestión de tener feeling sino también de poseer amplio conocimiento global de las condiciones del mercado para poder gestionar una posición en la bolsa de valores.
Participar en la renta variable es adentrarse en un sendero de incertidumbre que puede tener más pérdidas que ganancias si la cesta de la diversificación de posiciones es incorrecta.
El mercado bursátil tiene su corazoncito muy especial, es altamente sensible a una serie de variables endógenas y exógenas, se hace más difícil todavía porque la globalización lo ha hecho reactivo hasta cuanto sucede cientos de miles de kilómetros más allá de las fronteras naturales.
Por ejemplo, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) está ampliamente correlacionada con Wall Street; el desempeño del Dow Jones le marca una pauta así como cualesquiera de los cambios que acontezcan en la economía estadounidense sea macroeconómicos, de política monetaria, el desempeño del dólar y por supuesto, el entorno empresarial.
La semana pasada el IPC de la BMV cerró en 45 mil 278.98 unidades con un caída de 203.23 puntos una atonía pautada por el traspatio americano.
En el caso de las bolsas europeas, el relajamiento absoluto de la política monetaria por parte del Banco Central Europeo (BCE) con tasas negativas en los bonos y tasas infímas para los ahorros bancarios, anticipa un rally alcista en los mercados de valores.
Se avizora una nueva época de jauja a través de los fondos de inversión que las propias instituciones de crédito gestionan y venden con más ahínco a sus respectivos clientes porque si los depósitos, pagarés y otros instrumentos tradicionales no están “dando nada” la sugerencia entonces es trasladar esos recursos a fondos de inversión.
Aunque no siempre explican a cabalidad los riesgos intrínsecos, por el momento, algunas contingencias tales como una endeble recuperación económica en la eurozona y en el conjunto de la Unión Europea (UE); y el escenario griego en vez de edulcorar todo lo contrario amarga con la desfachatez de quienes no saben honrar los compromisos con los acreedores.
El país heleno -que recién estrenó gobierno-, rehuye a continuar con los programas de ajuste necesarios para sanear las cuentas financieras de una nación que ocultó la verdadera dimensión del desastre tanto a la Comisión Europea, al BCE como al europarlamento.
Precisamente esta semana, en Riga, Letonia habrá una reunión altamente sensible. El próximo viernes digamos que será el parteaguas para definir la futura relación entre Grecia y el eurogrupo, ese día quedarán despejadas todas las dudas de los lazos de amor o ruptura con el nuevo gobierno de Alex Tsipras.
Hay que anotar esta cita porque será sin duda trascendental para despejar la bruma de incertidumbre, una que está provocando episodios de volatilidad en el parqué bursátil europeo.
El Ibex 35, indicador de referencia de la Bolsa de Madrid, registró una caída de 3.31% acumulada a lo largo de la semana pasada para finalizar el viernes en 11 mil 359.4 puntos.
Así por el estilo les fue a las demás bolsas europeas azuzadas precisamente por la rémora griega a sabiendas de que falta además otro rescate porque el Estado está insolvente.
A COLACIÓN
Hace unos días asistí al XTB Trading Day que aglutinó a los brokers más relevantes de España, se trató de una jornada a puertas abiertas para el público interesado en invertir en fondos de inversión.
Fue de lo más interesante y didáctico sobre todo para personas que carecen del know how y que buscan rentabilizar sus ahorros. A mí me quedó muy claro que gestionar uno mismo su propia cartera de valores es arriesgadísimo.
Para eso están los profesionales y su margen de maniobra y error es elevado. Estamos hablando de que se trata de participar en el gran casino del mundo, esto no es Las Vegas.
Carlos Jaureguízar, director Ejecutivo de Noesis, fue muy puntual al momento de señalar que la única forma de ganar en fondos es diversificando la cartera a tráves de seleccionar valores estratégicos que tengan poca correlación entre sí.
Jaureguízar afirma que para algunas personas se vuelve un verdadero calvario ver que la bolsa gana en media hora y en tres minutos pierde lo que avanzó.
Para él se trata de hacerle entender al inversionista que no se trata de ganar la mayor cantidad posible más bien ganarlo con calidad. “Yo construiría una cartera invirtiendo un 15% en materias primas, 35% en renta variable y 50% en divisas”.
Pero aún así es un albur, hay que tener paciencia y muchas veces esperar al largo plazo para ver una consolidación de ganancias.























