Humberto Moreira afirmó que su hijo es uno más de los muertos de una guerra anticrimen que se emprendió sin planeación ni inteligencia, pero sobre todo, sin tomar en cuenta a gobernadores y alcaldes.

En la segunda parte de la entrevista en El asalto a la razón, que conduce Carlos Marín, el ex gobernador del Coahuila y ex presidente nacional del PRI dijo que una de las cosas que más le duele es que José Eduardo no viva para ser testigo de que las acusaciones sobre la deuda de la entidad se resolverán favorablemente, y reitera que nunca ha cometido ninguna irregularidad.


Moreira consideró que su hijo, asesinado el 3 de octubre pasado, es otro muerto cuyo caso permanece en la impunidad, y señaló que es producto de una estrategia contra el narco que, al carecer de inteligencia y no haber buscado el apoyo en las entidades, ha generado “matazones por todo el país”.

“Esta guerra se inició sin planeación desde diciembre de 2006 en Michoacán con un gran anuncio, pero sin haber considerado a los gobernadores y alcaldes de los municipios más poblados para su construcción.

“Es una guerra que careció en su arranque de inteligencia. Mi hijo es uno más de los muertos de esa guerra y, por cierto, forma parte del 98 por ciento (de casos) que están impunes”, sostuvo.

Señaló que nunca se planteó un plan de coordinación con los estados y se ignoraron aspectos como distribuir recursos para sustituir elementos policiacos o contratar y capacitar personal de seguridad.

En ese sentido, dijo que la evidencia de que no hubo estrategia para estas acciones es que en otros países la autoridad captura jefes de la mafia sin realizar un solo disparo.

“Es una guerra que se desarrolla en todo el país, no es propia de un estado; en ella participan policías de todos los órdenes de gobierno: se pelean los grupos delictivos, los cárteles, pero se inició sin planeación. Veamos cómo en Estados Unidos, por citar un ejemplo, van y atrapan a las cabezas de estos grupos y no hay balaceras”, enfatizó.

Moreira explicó que durante su gestión se contrató a 17 generales y 210 integrantes del Ejército con recursos del gobierno estatal, luego de que se solicitó apoyo a la Secretaría de la Defensa Nacional.

Sin embargo, dijo, ese personal fue despedido una vez que dejó el cargo para ser presidente nacional del PRI. También se recontrataron policías que habían sido destituidos, incluido Rodolfo Castillo Montes, el agente que entregó a su hijo para que lo asesinaran.

“En Acuña, el general Ayala Tinoco, que era director de la policía, dio de baja a este narcopolicía. Después yo dejé el gobierno; recordemos que un año hubo un gobierno interino, en el que despiden a generales, entre ellos a Ayala Tinoco, y recontratan a Rodolfo Castillo.”

El ex gobernador también se refirió a las acusaciones de las que ha sido objeto por el tema de la deuda en Coahuila y refrendó que no existen irregularidades, pues los créditos solicitados se invirtieron en obras e infraestructura que impulsaron la generación de empleo durante la crisis económica de 2008.

Además, dijo que las obras en Coahuila son verificables y superan la infraestructura de cualquier estado, incluido el Distrito Federal.