Con toda impunidad, el Partido Verde, había sido solapado por la máxima autoridad electoral. Durante muchos meses se brincaron las trancas, sin ninguna contemplación inundaron todos los espacios existentes, hasta las envolturas de las tortillas fueron objeto de tan bochornoso espectáculo.
Ahora nos quieren vender la idea de que gracias al PVEM habrá vales para medicamentos, afirmación partidista que lejos de buscar mejorar el déficit que hay en ese rubro quieren lucrar electoral y económicamente. Para nadie es desconocido los vínculos tan estrechos que hay entre el partido citado y una de las firmas similares en medicamentos, es ahí donde tienen la extensión de los beneficios eminentemente económicos y el pago de factura política del gobierno federal en turno.
Los partidos políticos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), de Acción Nacional (PAN), el Humanista (PH), Movimiento Ciudadano (MV), Encuentro Social (ES) y Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) se levantaron de la mesa acusando la parcialidad del órgano electoral a favor del PRI y el PVEM. En el Senado de la República los legisladores colocaron cartulinas con la leyenda “No queremos un INE partidista”, presión pluripartidista que tuvo efectos mediáticos semifavorables.
Después de varios días de ausencia de 7 instituciones partidistas de las sesiones ordinarias, el INE determinó duplicar la multa que originalmente se había fijado al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) por desacatar las medidas cautelares que le ordenaban suspender la presentación de sus spots en las salas de cine. La Comisión de Quejas del INE fijo la sanción en 67 millones 112,123.52 pesos, así los promocionales “Verde sí cumple”, “Circo sin animales” y “Pena de muerte a secuestradores” dejaran de transmitirse en las salas de cine de las empresas Cinemex y Cinépolis. En el mismo sentido, las empresas citadas fueron sancionadas con 7 millones 10,000 pesos.
Sin duda, el objetivo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) logró influir con su intensa y sutil propaganda en el subconsciente del ciudadano. La evidente democracia convertida en mercadotecnia es la apuesta de la modernidad electoral y la inequidad en el proceso electoral. Quedó demostrado que cuando se conjuntan los esfuerzos comunes de los partidos políticos, las actitudes ventajosas de ciertos actores se ven superadas y sometidas al interés mayoritario.
En su viaje por el Reino Unido, el presidente de la República reconoció que el país está plagado de desconfianza e incredulidad, pero por desgracia sus hechos le siguen abonando a esa faceta de mentiras emitidas por el propio titular del Poder Ejecutivo Federal. Por esas lejanas tierras habló de que se combatirá a los funcionarios corruptos y para ello se encuentra en proceso un sistema legal de anticorrupción, pero en la realidad resulta que todas y todos podrán ser investigados excepto el presidente de la República, no pues así sí se le cree al principal corrupto y corruptor de nuestro país.
La desconfianza e incredulidad seguirán, en el presente gobierno federal, sólo hay que retomar los últimos actos como el nombramiento de la ex senadora Arely Gómez González como titular de la Procuraduría General de la República, persona plenamente identificada con los intereses de la empresa Televisa. El otro caso es la pertinaz insistencia de nombrar el ex embajador de México en los Estados Unidos, Eduardo Medina Mora, como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, personaje vinculado en eventos de poca monta efectuados durante los gobiernos de los expresidentes Fox y Calderón. Así resulta muy difícil, pero muy difícil concederle, por lo menos, el beneficio de la duda.
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