La historia en breve

El secuestro que le cambió la cara a la ciudad

Ciro Gómez Leyva

Esta mañana, el delegado de Coyoacán, Mauricio Toledo, inaugurará una alberca semiolímpica en el Deportivo El Copete, en el conflictivo Pedregal de Santo Domingo. La llamará Fernando Martí.


 

Estarán presentes el padre de Fernando, Alejandro Martí, y el en unos días jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera. Será un homenaje para ellos también. Según el escritor Philip Roth, toda biografía e historia están sujetas al azar. Y el azar, que no es otra cosa que la tiranía de la contingencia, lo es todo.

En aquellos días de 2008, los criminales se daban el lujo de montar un retén afuera del estadio de CU sin ser molestados. De esa forma altanera culminaron el secuestro de Fernando. Fue una desgracia que cimbró, como pocas, al Valle de México e impuso la percepción de que la delincuencia era omnipresente e invencible. Se agigantó entonces el empresario del deporte Alejandro Martí hasta convertirse en la conciencia y voz de esa temporada infame. Inolvidable su participación en la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública del 21 de agosto: “Señores, si no pueden, renuncien”.

Surgieron movilizaciones, programas, compromisos. Pero quizá lo esencial fue la convergencia entre las organizaciones ciudadanas y el gobierno capitalino. Martí y otras figuras y grupos confiaron en el recién llegado procurador de Justicia del DF, Miguel Ángel Mancera, a pesar de la hoy todavía dudosa presentación de los presuntos responsables: El Apá, La Lore, la banda de La Flor. Y el procurador en ellos. Algo funcionó. Las cosas comenzaron a cambiar en la Ciudad de México después de la tragedia. Para mejor. Una mejoría impensable sin Mancera y Martí.

 

El asalto a la razón

“¡Chin, son placas diplomáticas!”

Carlos Marín

 

La procuradora general de la República, Marisela Morales, informó la semana pasada que es inminente la consignación de los 14 policías federales que balacearon la camioneta con placas diplomáticas en Tres Marías.

“Estamos analizando las conductas de cada uno de ellos para poder establecer los delitos” que cometieron, dijo.

La indagatoria, anticipó, deberá concluirla quien la suceda en el cargo.

Explicablemente sensata, no informó que fue ya descartada la suposición de que los implicados fueran sicarios de una banda criminal.

Al descarte de la tesis del atentado premeditado y la confirmación de que lo sucedido fue una lamentable confusión, la PGR cuenta con la declaración que rindió el 28 de septiembre la suboficial de la PF Ivonne Moreno Romero (adscrita a la División de Seguridad Regional) ante el agente del Ministerio Público federal César Castillo Nava, de la que resaltan estas literalidades:

… estábamos dentro de la camioneta verde cuando entra un Tsuru azul y atrás una camioneta negra, y dice el jefe: “¡Ah chingá, tan temprano y qué camionetón…!”.

… la camioneta negra baja la velocidad (…); se bajan Gerardo Garduño Ramírez, Raúl Sánchez Fonseca y el jefe Uriel Garrido Franco, portando su arma larga cada uno de ellos, apuntando hacia arriba, y Fonseca grita: “¡Policía Federal!” (…). Y el conductor (…) baja el cristal (…), oigo disparos al aire (…), la camioneta negra da vuelta en “U” (…) y se sube a la siembra y pastizal. Mis compañeros empiezan a disparar (…), aclarando que pensábamos que llevaban a alguien secuestrado.

… casi para llegar a la salida que da acceso a la carretera federal, se encontraba sobre el piso, como lastimado de una pierna, mi compañero Ángel Mauricio Sotelo Martínez, quien no iba uniformado, pero portaba chaleco balístico de la Policía Federal.

… doy vuelta (…) y por el kilómetro 47 estaba el compañero Tomás Romanillo Armenta vestido de civil, y nos hace señas con las manos; que nos detengamos.

… ya se encontraba en el lugar la camioneta baleada. El jefe Uriel hablaba por teléfono y me indica que vaya a anotar las placas y la marca (…), percatándome que se trataba de placas diplomáticas, pero sólo le entrego a Uriel el papel, sin hacer más comentarios. Él continúa hablando por teléfono.

… observo a los doce compañeros que se encuentran arraigados, ninguno portaba uniforme, pero algunos traían chalecos y otros chamarras de la PF. Todos portaban sus armas de cargo. En el lugar, varias patrullas de fuerzas federales (…).

… Platiqué con Enrique Bárcenas respecto de las placas, diciendo “¡Chin, son placas diplomáticas…!”.

… el jefe Uriel hablaba, supongo con los mandos, precisando que su mando inmediato del jefe Uriel es Pacheco Salgado (…), quien le dio la orden de que no nos querían sin uniforme y tampoco en carros particulares, recibiendo mi jefe Uriel también la orden de que todos los que participaron en el operativo se presentaran uniformados a declarar a la Estación Morelos…

 

Trascendió

Trascendió

 

Que los consejos regionales y el Consejo de Administración de Grupo Financiero Banorte, que preside Guillermo Ortiz y dirige Alejandro Valenzuela, estarán mañana y el miércoles de manteles largos.

Se reunirán el martes con el presidente Calderón y al día siguiente con el presidente electo Peña Nieto.

Indiscutible el poder de convocatoria del doctor Ortiz, que para quien no lo recuerde fue, como secretario de Hacienda, el arquitecto del rescate financiero de México tras la tremenda crisis del error de diciembre, 1994-95.

Que en la semana habrá un nuevo encuentro entre Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Al parecer, será el penúltimo.

Que hablando del presidente electo, pese a las opiniones de algunos de sus consejeros, que le recomiendan olvidar el tema, Peña Nieto no quiere llegar al 1 de diciembre sin haberse reunido con un grupo de intelectuales.

Pero pasan los días y la reunión no se concreta. Peña Nieto no desea un encuentro “a modo”, sino uno con varios de sus críticos.

Que quien también acelerará el paso en la semana es el jefe de Gobierno electo del DF, Miguel Ángel Mancera.

Y lo acelerará literalmente el miércoles en el tema de la reforma política de la capital. Mancera no quiere que el PRI y el Partido verde lo rebasen por la izquierda con ese tema en la Cámara de Diputados.

Y con eso de que es un gran corredor.

Que hablando de sprints, medios fondos y fondos, el próximo sábado tendrá lugar la segunda carrera Molino del Rey, organizada por el Estado Mayor Presidencial.

Será también la despedida del general Jesús Castillo, quien, además de ser un corredor de excelencia, se marcha con los más altos reconocimientos por parte de su superior, Felipe Calderón.

Que la 103 Asamblea General del IMSS será un ejemplo de los nuevos tiempos políticos.

Los invitados de honor serán los líderes del Congreso, el diputado del PRI Jesús Murillo y el senador panista Ernesto Cordero, quienes atestiguarán el informe en que el director del instituto, Daniel Karam, reportará la construcción de 76 hospitales, la ampliación de 200 unidades médicas y la compra de equipo… pero también el hoyo financiero que deberá sortear la nueva administración en su primeros tres años.

Juego de espejos

El PAN se sincera

Federico Berrueto

Ante munícipes panistas, a su dirigente nacional, Gustavo Madero, y al gobernador de Jalisco, Emilio González, les dio por referirse a las causas de las dificultades de su partido. El desastre no es parejo, no en todos los estados, no en todos los municipios el PAN vivió los extremos del revés que sí ocurrió a escala nacional. La situación es crítica porque la izquierda ganó la condición de principal oposición, y en muchos lugares donde gobierna, como el mismo Jalisco, el PAN fue severamente repudiado en las urnas.

Gustavo Madero, a su modo, defendió los doce años de gobierno nacional en manos del PAN. También dijo que a su partido le fue mal porque copió al PRI, no obstante que, según él, gobernó mejor que el tricolor en el nivel local. Queda por descubrir por qué le fue tan mal al PAN si ha hecho las cosas tan bien en el gobierno y, en particular, por qué el PRI ganó la presidencia y la mayoría de los gobiernos locales si es cierto que lo hace tan mal en el poder. Lo que sí es un hecho es que Felipe Calderón y su círculo cercano sometieron al PAN desde que llegaron a la presidencia, excluyeron y expulsaron a quienes sentían ajenos.

El PAN en el poder se ha corrompido de manera acelerada. La muestra es su padrón de adherentes. Se manipularon registros y tiró a la basura una de las principales fortalezas de Acción Nacional: su democracia interna. Hace bien Gustavo Madero en dar atención a este aspecto. Para efectos de decisiones y trabajo interno, más valen 10 panistas auténticos que 100 cachirules.

Para recuperarse, el PAN debe reencontrarse con la mística cívica que le viene de origen; marcar distancia a quienes se han enriquecido en el cargo. Hay muchos cuadros de excelencia, jóvenes y no tan jóvenes. Por ahora hay que esperar que deje el poder Felipe Calderón, y lo más deseable para él y para sus correligionarios es que mantenga una relación de respeto, sin interferencia. Su tiempo ya transcurrió y ahora corresponde a otros construir una nueva etapa, sin mentiras ni alardes de logros inexistentes. La realidad es que la derrota que se escrituró en las urnas fue antecedida por el extravío ético. Se ganó el poder, pero se perdió al partido.

 

 

Duda Razonable

Los hombres blancos contra el presidente negro

Carlos Puig

 

Hace cuatro años, en Estados Unidos, el hartazgo con George W. Bush, la debilidad de la candidatura de John McCain y la frescura del candidato Barack Obama construyó un entusiasmo que atravesó clases sociales y evitó en lo general la discusión racial que podría haber implicado la elección de un hombre negro a la Casa Blanca por primera vez en la historia de nuestro vecino.

Esta vez es diferente.

El desgaste de cuatro años, la brutal crisis económica, el crecimiento del ultra conservador Tea Party al interior del Partido Republicano, ha hecho que los demográficos de esta elección cuenten una historia de profunda división racial y de género. Según una encuesta del Washington Post, Obama ha perdido cinco puntos porcentuales entre los votantes blancos en los últimos cinco años, y más de 13 entre hombres. Los hombres blancos votarán más de tres a uno por Mitt Romney. Las mujeres blancas están menos claras, y las mujeres todas le dan ventaja hasta de diez puntos a Obama.

La campaña de Barack Obama se ha concentrado en combatir ese déficit con una intensa campaña de registro para votar entre las minorías étnicas y las mujeres; y tocando los temas que a esos votantes les interesan y los motivan a salir a la casilla el día de la elección.

Tal vez desde 1988, cuando la campaña de Bush, el papá, utilizó abiertamente los estereotipos raciales —en ese entonces asociados al crimen—, no se tenía una votación con tal división entre razas y grupos étnicos.

Revelaciones como aquel video grabado a escondidas en el que Romney decía que no le interesaba “ese 47 por ciento” que vive del gobierno —esos van a votar por “él”, refiriéndose a Obama— solo colaboró a hacer de esta elección una que dividió más al país.

Tales condiciones en el electorado han producido una campaña que será decidida por la capacidad de cada candidato para que su demográfico salga el martes a votar.

Hasta la tarde de ayer, todo parecía indicar que el que mejor haría este trabajo sería el presidente Obama. Todos los expertos, todos los analistas, los que hacen predicciones, encuestas de encuestas, los inventores de algoritmos que se aplican a encuestas, los apostadores; todos daban a Obama como favorito con alrededor de 290 votos electorales —se necesitan 270.

Eisenhower, Nixon, Reagan, Clinton y Bush se reeligieron con mayor ventaja que la primera vez. Parece imposible que Obama logre los 365 votos electorales de hace cuatro años.

Habrá logrado, sin embargo, un resultado histórico dada la pobrísima condición de la economía estadunidense, sus tasas de desempleo y su gris futuro inmediato.

Y lo habrá logrado con una coalición que no incluye a los hombres blancos.

 

Juegos de Poder

Obama: hace 4 años historia; hoy pelea por 4 años más

Leo Zuckermann

EXCÉLSIOR

Mañana, en una contienda que se espera muy cerrada, los estadunidenses decidirán si sigue en la Presidencia.

El cuatro de noviembre de 2008 fue un día histórico en Estados Unidos. Lo recuerdo perfectamente. Transmitíamos un programa especial de televisión desde la terraza del espectacular Hotel Hay-Adams frente a la Casa Blanca. Los celulares comenzaron a sonar. Al parecer se había caído un helicóptero en la Fuente de Petróleos en el corazón del Distrito Federal. Luego todo se aclaró: el avión donde viajaba el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, es el que se había venido a pique; había fallecido el hombre más cercano al presidente Calderón. La cobertura noticiosa en Estados Unidos pasó a un segundo plano en México. Joaquín López-Dóriga se levantó de la mesa para irse a preparar el noticiero de la noche. Los demás, con sentimientos ambiguos, atónitos por el accidente aéreo y a la vez emocionados por estar en el lugar de la historia, continuamos dándole seguimiento a la elección estadunidense.

Eran las once de la noche en Washington DC. Las casillas acababan de cerrar en California, el estado con más delegados en el Colegio Electoral. Las cadenas televisivas comenzaron a repetir la noticia histórica. “En este momento estamos proyectando que Barack Obama será el próximo Presidente de los Estados Unidos de América”.

En la capital estadunidense, los coches que iban circulando tocaron sus cláxones. Desde la terraza del Hay-Adams observamos cómo la gente se concentraba en el número 1600 de la Avenida Pennsylvania. Ríos de personas llegaban a la Casa Blanca. Nadie los acarreaba. Iban felices. En su mayoría jóvenes de todas las razas: blancos, negros y amarillos. Anglos e hispanos.

Mientras tanto, al aire, López-Dóriga informaba: “son los dos lados de la moneda”. El lado alegre de Obama y el triste del avionazo de Mouriño. La fortuna de la vida y la tragedia de la muerte. Leonardo Kourchenko y yo bajamos a la manifestación frente a la Casa Blanca. Un muchacho de pelo rizado sacó un megáfono y gritó: “Sí se pudo”. La gente lo seguía en su estribillo. Luego lo cambiaron por un “no más Bush”. Pensé si George W. Bush estaba escuchando lo que pasaba. Es fama que Lyndon B. Johnson se deprimía mucho al escuchar las protestas en contra de la guerra en Vietnam que venían desde la plaza Laffayette. Richard Nixon de plano se cruzaba a una oficina sin ventanas en el Viejo Edificio Ejecutivo para no oírlos.

Una pareja llegó a la manifestación en bata. Ni siquiera habían tenido tiempo de vestirse. Escucharon que ganó Obama y salieron corriendo hacia la Casa Blanca. Por doquier, la gente se tomaba fotos con sus celulares. Sonreían, se abrazaban. Gritaban como si su equipo hubiera ganado el Súper Tazón. Give me five, brother, invitaban con sus manos. La euforia era pegajosa. La victoria de Obama era una catarsis colectiva.

A las dos de la mañana. Akindele Akinseye, estadunidense de padres nigerianos, estaba radiante. “Es una nueva era. Necesitamos un cambio. Obama es el que va a unir a este país. Con McCain sólo veías caras blancas. Obama es de todos. Y todos pueden unirse”. Efectivamente, en esa manifestación estaban todos presentes. Crisol de una sociedad diversa.

Antoine McGrath estaba sentado en una bicicleta con una gran bandera de las barras y estrellas. Era originario de California. Había cruzado todo el país en bicicleta para llegar a Washington ese día. Al llegar a Virginia se registró para votar por Obama. Le pregunté qué esperaba de él. “Va a ser un alivio. Este tipo sí nos va a hablar con honestidad, incluso si hay que ir a la guerra. Quiero que cierre de una vez por todas la prisión en Guantánamo. Es muy inteligente. Espero que sea más liberal que lo que prometió en campaña, aunque todos los presidentes tienen limitaciones importantes”. Me dio la dirección de su sitio de internet, donde contaba la historia de cómo cruzó los Estados Unidos en bicicleta. Ahí estaban las fotografías que atestiguaban cómo había llegado hasta el frente de la Casa Blanca ese día memorable: el día en que un hombre de raza negra se convirtió en el Presidente número 44 de los Estados Unidos.

Mañana ese hombre tendrá una nueva prueba en las urnas. Mañana, en una contienda que se espera muy cerrada, los estadunidenses decidirán si sigue cuatro años más en la Presidencia o si Mitt Romney lo sustituye. Cualquiera que sea el desenlace, Barack Hussein Obama dio un paso histórico aquel agridulce día de hace cuatro años.

 

 

Razones

Obama, Bloomberg y la oportunidad

Jorge Fernández Menéndez

EXCÉLSIOR

New York, 4 de noviembre. Todo lo ocurrido durante la última semana prácticamente ha asegurado la reelección de Barack Obama: pese a los serios problemas que se registran en zonas de Queens, Staten Island y New Jersey, en lo que sería la periferia de la ciudad de Nueva York, lo cierto es que el Presidente estadunidense ha tenido el tino de estar atento a las necesidades de la gente: un día después de que concluyó el paso del huracán Sandy, estaba recorriendo, sin haber siquiera pisado Manhattan, las zonas más afectadas y comprometiendo ayuda. Logró que Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, un ex republicano millonario, que desde que asumió ese cargo se define como independiente pero que tiene una agenda liberal, muy similar a la de Obama, le diera el apoyo explícito a su candidatura en medio de la crisis (como horas antes se lo había dado Colin Powell). Se está ganando la reelección.

Lo más grave de la crisis es la combinación de zonas sin energía eléctrica, que no pueden tener calefacción, ni  tampoco combustible, en un contexto climático en el que llegará el martes una ola de frío polar que estaría acompañada por lluvias e incluso nieve en algunas zonas. Obama ha instruido al gobierno a utilizar las reservas estratégicas de combustibles para aprovisionar a la población y tratar de romper ese círculo vicioso antes del próximo martes, precisamente el día de la elección.

Durante las horas en que tuvo que suspender su campaña para dedicarse a atender los daños del huracán, otros demócratas, en particular Bill Clinton, lo suplieron y, como corolario, los números de la economía, aunque aún tímidamente, le comienzan a dar la razón: como dijo este fin de semana Obama, el hecho es que su administración lleva 27 meses consecutivos creando empleos. Mientras tanto, Mitt Romney ha tratado de aparecer en escena, de trabajar en los estados que no están afectados por el huracán, pero su impacto parece haber disminuido en forma notable. Si había un momento en que un hombre tan rígido como Romney tenía que mostrarse cercano a la gente era ahora, y nunca lo logró en estos días de emergencia social.

El voto latino, de más está decirlo, está con Obama. Sin embargo, muchos paisanos tendrán dificultades para votar porque simplemente están demasiado ocupados en reconstruir sus hogares y llegar a sus trabajos, lo que aún les lleva mucho más tiempo de lo habitual por los daños en el servicio de transporte, pese a que más de 80 por ciento del servicio del metro se ha recuperado. La comunidad latina, y en particular la mexicana, ha sido de las más afectadas por el huracán, pero también, aunque parezca una paradoja, puede terminar siendo una de las más beneficiadas en esta región del país, porque la labor de reconstrucción requerirá de mucha fuerza de trabajo y esa labor tendrá que darse con los inmigrantes, sobre todo con los latinos y particularmente los mexicanos.

Tanto el alcalde Bloomberg como el propio presidente Obama, han tratado de comunicarse con la comunidad latina en español, y en el caso del alcalde casi todas sus intervenciones las termina dirigiéndose directamente a su auditorio en español. Además, ha dicho que Nueva York es una tierra de inmigrantes, que necesita la migración y la política explícita en toda esta zona es erradicar las persecuciones que se han dado en estados como Arizona. En esta lógica, pasada la emergencia, se prevé que la comunidad latina tendrá mayor presencia y reconocimiento en toda la región.

Finalmente llaman la atención varias cosas, que no dejan de ser significativas. Primero, pese a que hay zonas, incluso del bajo Manhattan, que estuvieron sin energía eléctrica 72 horas, y algunas en la periferia aún no la recuperan, no ha habido, por lo menos no existen hasta ahora reportes de saqueos o pillaje, el comportamiento social en ese sentido ha sido ejemplar. Segundo, que la ciudad, como decíamos el viernes, ni remotamente está destruida.

Hay quienes han hecho comparaciones con el grado de destrucción que ocasionó Katrina en New Orleans pero esa comparación simplemente no es posible, estamos hablando de parámetros completamente diferentes (lo que sí se puede comparar es la preocupación y atención que prestó Obama a la contingencia, comparada con el desinterés y la desidia que tuvo Bush ante Katrina).

Y no hubo maratón de Nueva York ayer domingo porque a última hora el alcalde Bloomberg decidió cancelarlo, a pesar de que consideraba que había condiciones para hacerlo, por la preocupación existente en distintos sectores, sobre todo por la falta de combustible y la acumulación de basura, pero ha habido juego de la NBA, de la NFL, los comercios en la Quinta Avenida están abarrotados y en pleno Rockefeller Center funciona un Centro por la Democracia que sería un objeto de deseo para cualquier operador o comunicador político. La tragedia de Sandy en Nueva York es una realidad, la pujanza con que la ciudad la dejará rápidamente atrás, también.

 

Frentes Políticos

EXCÉLSIOR

I. Muy buenas noticias nos dio este fin de semana el líder de la bancada priista en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, al presentar la disponibilidad de que su partido vote por una reforma laboral que, como él dice, mantenga en nuestro país la estabilidad en ese ámbito, incluido el tema de la democracia sindical… Eso es lo que necesitamos en México, legisladores que vean más allá de su nariz. Algunos muestran señales de, ahora sí, estar pensando en la población en general.

II. Por el contrario, la vicecoordinadora del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en el Senado, Dolores Padierna, se atrevió a decir que la finalidad de la izquierda es que la minuta de la reforma laboral se “atore” en la Cámara de Diputados… Bendita izquierda, ¿no sabrán que ser de esa filiación política no es sinónimo de atorar todo, sino de proponer? Ni modo, es la ruta que nos tocó vivir con esta oposición.

III. Los tratos y arreglos entre diferentes partidos, muy distintos, ya generaron reacciones en el tricolor. De engañosas y superfluas califica las alianzas en contra de su partido Emilio Gamboa Patrón, las cuales, dijo, “sólo son para sobrevivir en los próximos comicios y no tienen ninguna finalidad de buscar mejoras en la ciudadanía…” Y no habla al tanteo.

IV. El partido de la maestra Elba Esther Gordillo se mostró a favor de la reforma laboral y dijeron no estar en desacuerdo para que la democracia sindical sea aprobada. Será que esta valiosa decisión tiene que ver, aunque sea un poquito, con la asignación del presupuesto del próximo año. Piense mal y acertará…

V. Bien por el presidente Felipe Calderón. Se encontraba en Cozumel, Quintana Roo, inaugurando carreteras y mostrando sus logros e incluso en bicicleta se le pudo ver. Como en los últimos días, hizo bromas y se mostraba muy contento. Después de casi seis años en la Presidencia de la República, cargo nada fácil y que reclama toda su atención, es indudable que se va con buenas ganas del puesto y, sí, contento.

VI. ¿A poco ya tan rápido se olvidaron las formalidades? A cuatro años de la muerte de quien fue secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, ya los homenajes, los grandes eventos con distinguidos panistas sólo se reducen a una mención por Twitter… ¿Qué pasó? Parece que muchos han olvidado que, detrás del funcionario, se encontraba un gran personaje y un gran ser humano.

 

Arsenal

El factor Bejarano

Francisco Garfias

EXCÉLSIOR

Sabemos que los bejaranos están molestos con el jefe de Gobierno electo. Peor se van a poner cuando conozcan la integración de su gabinete.

Marcelo Ebrard ya dio color. Va por la presidencia nacional del PRD. Sabe que necesita reflectores para mantenerse vivo en la memoria colectiva si quiere concretar sus planes de ser candidato presidencial en 2018. Jesús Zambrano, actual jefe del partido, culmina su gestión en 2013.

El jefe de Gobierno saliente del DF no quiere agitar las aguas. Nada de adelantar elecciones. Va a esperar los tiempos. Trae la reforma del amarillo como bandera. Quiere acabar con las tribus y que el partido tenga una sola representación. La tarea no es fácil, y si no, que le pregunten a Cuauhtémoc Cárdenas…

Marcelo está lejos de tener el cargo en la bolsa. René Bejarano, señor de las ligas, va a ser factor en la elección del próximo presidente del PRD. Desligado ya López Obrador del partido, el cardenismo desaparecido, y con dos chuchos sucesivamente en el cargo (Ortega y Zambrano), el profesor va a levantar la mano para uno de los suyos. Hay que contar con él.

Sabemos que los bejaranos están molestos con el jefe de Gobierno electo. Peor se van a poner cuando conozcan la integración del gabinete de Miguel Mancera. Quieren siete secretarías de las 16 que tiene el gobierno. Y no las medianas. Le tiran a lo grande. Desarrollo Social es una de ellas.

Mancera no es de los que se dejan mangonear. Algo les dará, pero podemos apostar a que los bejaranistas no van a obtener lo que quieren. Habrá ratificaciones de funcionarios actuales. Las necesarias para no dar lugar a especulaciones de que es la extensión del gobierno de Ebrard. Lo veremos pronto.

Malova no ha asistido a ninguna de las reuniones de los gobernadores con Enrique Peña Nieto. Ni a la del PAN ni a la del PRD. Llama la atención. Sabemos que él propuso el cónclave de los azules con el Presidente electo. Cometió una pifia. No le consultó a Gustavo Madero. Al jefe nacional del PAN no le gustó que se lo brincaran. El encuentro se dio, pero sin Mario López Valdez. El gobernador aliancista de Sinaloa tampoco asistió al encuentro con los mandatarios de izquierda en la que, nos cuentan, uno de ellos tuteó a Enrique Peña. El Presidente electo dejó claramente establecido que esas confianzas no le gustan. Muy serio le respondió: “Señor gobernador…”.

La versión cobra fuerza. Jesús Murillo Karam pedirá licencia como diputado después de colgarle la banda presidencial a Peña Nieto, el próximo primero de diciembre. Peña lo necesita en el gabinete. No le sobra gente con ese perfil. El hidalguense puede ir sin problema a la Procuraduría, la Secretaría de Seguridad Pública y hasta a la de Gobernación. Dejaría el reino de Manlio Fabio Beltrones, sin una sola figura peñista.

A los observadores les han llamado mucho la atención las entrevistas de primer nivel que ha tenido Rosario Robles, perredista y otrora jefa de Gobierno del DF, encargada de desarrollo social en el equipo de transición de Enrique Peña Nieto. Apenas se reunió con senadores del PRI, les adelantó que el programa Oportunidades se va a mantener el sexenio que viene. No son pocos los que ya la ven en las oficinas de Heriberto Félix.

Las opiniones se dividen en cuanto a la posición que ocupará Luis Videgaray. Unos lo ven en la secretaría de Hacienda. Tiene el encargo de ver con los gobernadores el tema del presupuesto. Otros lo ubican en la jefatura de las oficinas de la Presidencia de la República; que haría las veces de un jefe de gabinete. De lo que no hay duda es que será un hombre con mucho poder. López Obrador ya hasta lo bautizó como “el Córdova Montoya dos…”

Osorio Chong ha sido figura clave en la organización de las reuniones de Peña con los gobernadores. Al ex gobernador hidalguense le reportan el vicecoordinador general de Justicia y Seguridad, Jorge Carlos Ramírez Marín, y Roberto Campa, coordinador de seguridad. Está perfilado para Bucareli. Hay “señales” de que quieren repetir a García Luna, pero éste ya no quiere seguir.

Ya viene la Ley General de Acceso a la Información Pública de Enrique Peña Nieto. Llegará al Congreso diez años después de fundado el IFAI. Los comisionados serán nombrados directamente por el Ejecutivo federal. El Senado tendrá derecho a objetar en un plazo máximo de 30 días. De lo contrario, los designados quedaran automáticamente designados. El PAN ve con buenos ojos la iniciativa. “Abre la puerta para hacer una ley de transparencia de fondo”, augura el senador Héctor Larios, presidente de la Comisión de Comercio. Moraleja de la semana (Jean de la Fontaine, poeta francés): Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil.

Itinerario Político

¿Mudan o matan a la izquierda?

Ricardo Alemán

EL UNIVERSAL

Luego de cinco derrotas presidenciales al hilo –1988, 1994, 2000, 2006 y 2012–, las llamadas izquierdas mexicanas –agrupadas en el PRD, PT, MC y la construcción de la Morena lopezobradorista–, viven uno de los momentos decisivos de su historia; la refundación o la muerte.

Y es que tras 25 años de su más importante reacomodo –que en 1988 dio origen al Frente Democrático y en mayo de 1989 parió al PRD–, la izquierda no sólo fracasó en su objetivo de alcanzar el anhelado poder presidencial sino que, a la vuelta de los años, se convirtió en catalizador del regreso del PRI al mismo poder presidencial del que la izquierda ayudo a expulsarlo.

Dicho de otro modo, que tras cinco elecciones presidenciales fallidas, luego de dos gobiernos sexenales de la derecha del PAN y después de colaborar para el regreso del PRI a la casa presidencial, las llamadas izquierdas mexicanas deben reconocer que, en el último cuarto de siglo, fracasaron como alternativa de poder.

Sin embargo, y a pesar de la gravedad de la crisis, no todos en las izquierdas parecen entender que llegó el tiempo del cambio, de la unificación de objetivos y estrategias –ya no se diga de unidad–, si es que esas corrientes de izquierda aspiran a un lugar de relevancia en las decisiones del rumbo del país.

Hasta hoy –a cuatro meses de la quinta derrota presidencial al hilo–, el único partido que parece entender la gravedad de la crisis es el PRD, la fuerza política emblema de las llamadas izquierdas, y cuyos dirigentes han iniciado un proceso de revisión que pretende convertirse en la refundación que coloque al partido amarillo en condiciones no sólo de competencia, que lo convierta en una verdadera institución y que, por ello, tire el lastre del caudillismo.

Y es que, en efecto, la principal virtud de los amarillos se convirtió, con el tiempo y en los hechos, en su mayor veneno. Como se recuerda, el PRD nació de la herencia y fusión de dos gemelas que poco o nada tienen que ver con la vida democrática. Nos referimos a la antidemocracia del viejo PRI y del PCM, a las que se les sumó el caudillismo.

De esa manera, el PRD nació como un partido en donde el caudillo en turno –Cárdenas, primero y López Obrador, después–, eran líderes en torno a los que gravitaba toda la “vida institucional” del partido, que no era más que una grosera práctica antidemocrática. La institucionalidad de la izquierda mexicana era del tamaño y del deseo, la voluntad y el humor del caudillo. Y si el primer caudillo quiso ser candidato presidencial tres ocasiones, lo fue; y si el segundo pretendía serlo por otros tantos periodos, casi lo logra. Claro, sin importar el partido, sus objetivos, militantes y el papel de una izquierda verdadera y moderna. Importó solo el deseo personalísimo del caudillo.

Por eso, y luego de la quinta derrota presidencial al hilo, el segundo caudillo entendió que su presencia en el PRD era no sólo incómoda, sino que difícilmente podría alcanzar su tercer deseo; ser candidato presidencial por tercera ocasión. Y también por eso, se lanzó a la titánica tarea de construir su propio partido. Le dijo gracias al PRD –al que casi destruye–, y se fue detrás de su Morena.

Sin embargo, Andrés Manuel López Obrador –quien desde hace mucho pasó de caudillo a la etapa superior, de mesías–, no crea nada nuevo. No, en realidad camina sobre sus propios pasos; antes que crear un nuevo partido de izquierda moderna, recrea una mala copia del viejo PRI. Ya no con un mesías como jefe, sino con una suerte de semidiós que da y quita dirigentes estatales, que premia y castiga según su personalísima interpretación del poder supremo de la política y del poder.

Pero la crisis es peor, ya que en su ambición sin límite, AMLO instaló fuera de su casa de campaña y de la casa de Morena, vistosos espectaculares que rezan: “¡Se recibe cascajo!”. Y claro, con la tentadora oferta de regalar dirigencias partidistas y candidaturas a puestos de elección popular, desató una incontenible sangría de militantes del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, que hoy militan, al mismo tiempo, en más de uno de los cuatro partidos.

El problema es de tal magnitud que el propio AMLO ha salido a negar lo evidente; que recorre los estados del país recolectando dirigentes de temporal, vividores del poder y verdaderos mercaderes de la política. Y el problema estallará cuando el IFE revise los listados de las asambleas y descubra que, en efecto, Morena se construye con el cascajo del PRD, PT y MC.

Por lo pronto, todo indica que la mudanza, la reconstrucción o la refundación de las izquierdas podría terminar en su muerte. Al tiempo.

 

 

Campos Elíseos

¿Repite Obama o llega Romney?

 

Katia D’Artigues

EL UNIVERSAL

En Estados Unidos, el martes 6 se realizan las elecciones presidenciales, que podrían representar la continuación del proyecto del Partido Demócrata con un segundo periodo de Barack Obama o bien, el regreso del Partido Republicano, vía Mitt Romney.

Hasta el pasado viernes, las encuestas electorales mencionaban un empate técnico entre los dos aspirantes, pero aún faltaba ver reflejado el apoyo que podría haber ganado Obama al hacer trabajo en los estados afectados por el huracán Sandy.

Y desde el lado republicano, salen a flote —valga la expresión— las declaraciones de Romney durante su campaña, en el sentido de sugerir la desaparición de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, FEMA por sus siglas en inglés. ¿Qué opinará ahora de ver el desastre en estados como Nueva York o New Jersey donde existe caos por el desabasto de combustibles, falta de energía, entre otros aspectos?
Hay estados que serán clave, como Ohio, Colorado, Nevada o Florida. Recuerde que en Estados Unidos no gana el voto popular sino el expresado en el Colegio Electoral, y cada estado tiene un número determinado de votos que van completos al ganador. Si la elección es cerrada, como se prevé, podría decidirse en un par de estados y con un ejército de abogados.

Para Bill Richardson, ex gobernador de Nuevo México, el voto latino será el que decida esta reñida elección. De acuerdo con un sondeo de The Miami Herald y la Universidad Internacional de la Florida, el 70% de los latinos emitiría su voto en favor del actual presidente, sin olvidar que no ha logrado sacar adelante la tan anhelada reforma migratoria, aunque sí, un valioso apoyo: detener la deportación de miles de estudiantes ilegales, principalmente universitarios, quienes llegaron a territorio estadounidense siendo menores de edad. Peeeero habrá que esperar a ver cómo se refleja la crisis económica y la falta de empleo al momento de emitir el voto.

Mouriño, Calderón y Ebrard
Hay varios asuntos políticos nacionales que analizar en esta semana. Por un lado, hoy domingo los panistas recordarán la muerte de Juan Camilo Mouriño, quien fuera uno de los más cercanos colaboradores del presidente Felipe Calderón, y quien murió en 2008, siendo secretario de Gobernación. Posiblemente será el último homenaje que le rinda un presidente de la República, toda vez que el próximo inquilino de Los Pinos será el priísta Enrique Peña Nieto.

El lunes 5 comienza la cuenta regresiva, el último mes, de Marcelo Ebrard para finalizar su gestión al frente del gobierno del Distrito Federal. Lo dejará ya con dos trabajos.

Por un lado, presidir el comité de ciudades seguras de la ONU. Y, ojo, habrá que estar pendientes este lunes, porque presentará su programa de trabajo en este cargo, para el periodo 2012-2014.

Por otra parte, intentará ser el presidente nacional del PRD para el 2014… si las tribus lo dejan. Dentro de un mes, el 5 de diciembre, el nuevo jefe de Gobierno será Miguel Ángel Mancera.

El miércoles 7 inicia la 54ª Semana de la Radio y la Televisión, la última a la que asista e inaugure el secretario de Gobernación Alejandro Poiré. Ese mismo día, el presidente electo Enrique Peña Nieto encabezará la comida con los asistentes. El jueves 8 toca el turno al Presidente Felipe Calderón. Será su despedida ante los concesionarios y dueños de medios electrónicos, habrá que estar pendientes del discurso, ante todo. ¿Algún anuncio de última hora? ¿Limarán asperezas con algunos concesionarios molestos por el trato en la renovación de concesiones?

 

Jaque Mate

Caseros espías

 

Sergio Sarmiento

ZOCALO SALTILLO

Los mexicanos seguimos perdiendo derechos ante un Estado empeñado en disminuir las garantías individuales. Un nuevo paso está a punto de completarse con la iniciativa que el gobierno de la Ciudad de México envió a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para modificar la Ley de Extinción de Dominio, con el fin de convertir a los arrendadores de inmuebles en espías de sus inquilinos.

La medida no sólo es injusta, ya que busca imponer en ciudadanos comunes y corrientes responsabilidades que únicamente debería tener la autoridad, sino que además los expone a un riesgo innecesario al convertirlos en soplones de actividades de presuntos criminales.

Todas las leyes de extinción de dominio –la federal, las estatales o la capitalina– son aberrantes porque desechan la presunción de inocencia que establece la Constitución. Si uno es acusado de un delito, la autoridad tiene la obligación de comprobar su dicho. Pero en las leyes de extinción de dominio la carga de la prueba se revierte: el acusado tiene la responsabilidad de demostrar que no sabía que su propiedad estuviera siendo utilizada para un delito. Este tipo de comprobación es siempre difícil y en ocasiones imposible.

La Ley de Extinción de Dominio del Distrito Federal ya imponía responsabilidades legales a caseros y dueños de hoteles. En varios casos los afectados recurrieron a los tribunales y consiguieron amparos. Las modificaciones pretenden reducir la posibilidad de que los ciudadanos obtengan esta protección de los tribunales. Uno puede entender la confiscación de un inmueble cuya propiedad es producto de un acto criminal, una vez que se comprueba esta proveniencia. Si el dueño de un hotel o de un predio es cómplice de un delito, tampoco debe objetarse que se le despoje de la propiedad, una vez que se demuestre cabalmente dicha complicidad.

Lo que no es correcto es confiscar propiedades de personas que no fueron cómplices de algún delito y que pecaron por simple ignorancia o temor. Más inaceptable aún es que se haga responsable a los arrendadores o a los dueños de hoteles de espiar a sus inquilinos o clientes y de alertar a la autoridad de posibles crímenes. Esto puede poner en riesgo la seguridad de los ciudadanos si efectivamente sus inquilinos o clientes son criminales.

Los regímenes autoritarios han tratado siempre de convertir a los ciudadanos en espías y soplones. Preocupa que ésta sea la tendencia que están siguiendo ahora los distintos órdenes de gobierno en nuestro país. En lugar de castigar la trata de personas, se obliga a los medios a censurar anuncios que pudieran ser de prostitución. En lugar de capturar a secuestradores, ladrones de autos o narcotraficantes, se confiscan los bienes de quienes les alquilaron alguna propiedad. Se ordena castigar aunque no se compruebe una complicidad. Todos los arrendadores son culpables mientras no demuestren lo contrario.

Si el arrendador de un inmueble debe ser responsable de lo que haga un inquilino en su propiedad, ¿por qué no amplía el gobierno esta responsabilidad a otros tipos de arrendamiento? ¿Por qué no se hace responsable a las arrendadoras de autos o de aviones por los delitos que se comentan con ellos? Porque es absurdo… como lo es también el caso de los inmuebles.

Dentro de muy poco alquilar un inmueble en la ciudad de México equivaldrá a arriesgar la propiedad. No tendrá uno que ser cómplice de un delito para ello.

El simple hecho de no realizar una buena labor de espionaje, o de no arriesgar la vida para alertar a las autoridades de alguna sospecha, será suficiente.

POR EL REY

El 57 por ciento de los españoles apoyan la monarquía como símbolo de unión nacional según una encuesta del diario ABC. El 61 por ciento de los simpatizantes del Partido Popular respaldan la actuación del rey Juan Carlos, pero también el 57 por ciento de los votantes del Partido Socialista Obrero Español.

 

 

Cristalazo

Inteligencia y seguridad nacional

Rafael Cardona

CRÓNICA

Un gobierno eficaz necesita oídos y orejas en todas las paredes, en las calles, en los mercados; las iglesias y los burdeles, los hospitales, las redacciones de los diarios, los sindicatos, las embajadas extranjeras, las ONG; en fin, en cualquier lugar donde se reúnen más de dos, debe haber un oído para informar al poder. El Presidente electo, Enrique Peña, ha anunciado algo ya sabido: su gobierno buscará modificar la maltrecha estructura de la Secretaría de Gobernación para devolverle los instrumentos jurídicos y políticos perdidos durante el panismo.    

Como todos sabemos las limitaciones intelectuales de Vicente Fox, principalmente, y también la llaneza de Felipe Calderón en cuanto a las responsabilidades del Estado (el primero las confundió con una kermés y el segundo con una pelea sin rumbo ni sentido), convirtieron a la Secretaría de Gobernación en una especie de oficina de segunda categoría ajena del todo al control nacional.

La palabra control, tanto como la palabra represión (en su acepción legitima), les producen urticaria a quienes quieren ejercer el poder con pudor.

Obviamente el ejercicio del poder no es posible sin una adecuada información. Saber es poder.

Ya se lo decía el cardenal Mazarino a Luis XIV: “para combatir el mal hay que conocerlo a fondo”. Y eso no se hace sin una adecuada red de informantes, algunos de ellos necesariamente al filo de la legalidad (como se hace en Estados Unidos con los soplones protegidos) y otros infiltrados en todas las organizaciones posibles; legales e ilegítimas.

Un gobierno eficaz necesita oídos y orejas en todas las paredes, en las calles, en los mercados; las iglesias y los burdeles, los hospitales, las redacciones de los diarios, los sindicatos, las embajadas extranjeras, las ONG; en fin, en cualquier lugar donde se reúnen más de dos, debe haber un oído para informar al poder.

El Estado debe ser, en el sentido de Orwell, un “Big Brother”.

Cuando eso se hace mal entonces se cae en el extremo del Estado tardío. ¿Cómo creen posible controlar a las policías mediante exámenes de “control de confianza” cuando ya se les ha dado la plaza? Sucede como en Acapulco: no es posible echar a la calle (otro error) a los malos policías porque no hay forma de pagarles una indemnización laboral.

Si hubieran sabido desde antes, no los habrían contratado Y si están infiltrados por el crimen organizado, no se les debería indemnizar sino encarcelar. Pero el poder es temeroso. No ha terminado de asimilar la necesidad de la decencia acompasada con la inclemencia.

El anuncio,  pues, de Peña, en torno de una  nueva dependencia en la cual se fusionen los servicios de acopio de información, cruzamiento de datos, establecimiento de sistemas efectivos de control y coordinación y en general permita presentar un bloque sólido en defensa de la seguridad nacional y por consecuencia de la seguridad pública, es una tarea urgente y, obviamente,  necesaria.

Esta labor no es una invención del equipo peñista ni una ocurrencia del Presidente electo. Ya está contenida en la Ley de Seguridad Nacional cuyos objetivos bien haríamos en conocer, divulgar y exigir. Son la base de la seguridad colectiva.

Veamos:

“…Para los efectos de la presente Ley, son amenazas a la Seguridad Nacional:

“I. Actos tendentes a consumar espionaje, sabotaje, terrorismo, rebelión, traición a la patria, genocidio, en contra de los Estados Unidos Mexicanos dentro del territorio nacional;

“II. Actos de interferencia extranjera en los asuntos nacionales que puedan implicar una afectación al Estado Mexicano;

“III. Actos que impidan a las autoridades actuar contra la delincuencia organizada;

“IV. Actos tendentes a quebrantar la unidad de las partes integrantes de la Federación, señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;

“V. Actos tendentes a obstaculizar o bloquear operaciones militares o navales contra la delincuencia organizada;

“VI. Actos en contra de la seguridad de la aviación;

“VII. Actos que atenten en contra del personal diplomático;

“VIII. Todo acto tendente a consumar el tráfico ilegal de materiales nucleares, de armas químicas, biológicas y convencionales de destrucción masiva;

“IX. Actos ilícitos en contra de la navegación marítima;

“X. Todo acto de financiamiento de acciones y organizaciones terroristas;

“XI. Actos tendentes a obstaculizar o bloquear actividades de inteligencia o contrainteligencia, y

“XII. Actos tendentes a destruir o inhabilitar la infraestructura de carácter estratégico o indispensable para la provisión de bienes o servicios públicos”.

Como se ve en los incisos III, V, VII y X, la lucha contra el crimen organizado es un asunto (incumplido) de seguridad nacional.

Esos fines no se logran tampoco si se suelta el control de las aduanas como lo hicieron los gobiernos panistas mediante la privatización a extranjeros (suizos principalmente) de las segundas revisiones aduaneras.

Por eso resulta estimulante el anuncio de Peña: recuperar las funciones de Gobernación (no se llama Secretaría de Negociación, ni mucho menos de Claudicación ¿eh?) y devolverle al Estado la responsabilidad aduanera.

¿Lo podrá hacer? Veremos.

 

Astillero

  • Morena en su laberinto
  • Procesalmente, bien
  • Quejas y denuncias
  • RL, en breve

Julio Hernández López

 

En términos numéricos y procesales le ha ido bien a Andrés Manuel López Obrador en la fase de realización de asambleas y nombramientos de directivos para constituir un nuevo partido. Dada la base social del tabasqueño, el número de votos que recibió en la pasada elección presidencial, el tiempo que lleva en constante movilización y el desgaste de su principal contrapunto, el Partido de la Revolución Democrática, lo extraordinario hubiera sido que el Movimiento Regeneración Nacional hubiera tenido problemas formales para acreditar el número de ciudadanos interesados en su conversión partidista o para lograr la aprobación de sus propuestas básicas.

Sin embargo, este proceso ha sido particularmente ríspido, y no solamente porque de manera natural los adversarios de ese líder y ese movimiento se obstinen en colocar trampas y obstáculos. Planteado originalmente como mecanismo de consulta para saber si las bases de Morena deseaban seguir como movimiento o preferían convertirse en partido político, rápidamente fue dominado por la decisión, claramente tomada desde la cúpula, de impulsar la segunda opción. Luego se ha vivido un constante desajuste entre las buenas intenciones que AMLO ha difundido en sus discursos, buscando la creación no sólo de un partido diferente, sino de una cultura política distinta, sin los vicios que han formado tradición en la realidad nacional, y la práctica concreta de los grupos que han tratado de controlar la selección de los delegados y la designación de directivas estatales y que para ello, según diversos reportes, han desplazado a sus contrincantes internos con métodos que parecieran repetir la experiencia de tribus y tretas del PRD y que no permiten vislumbrar el destierro de los vicios partidistas tradicionales.

Esas quejas y señalamientos han recibido una constante descalificación de quien se encamina a ser el dirigente nacional de esa nueva organización, el mencionado López Obrador, quien atribuye las inconformidades a maniobras de adversarios mayores o de despechados menores. Sin embargo, entre quienes denuncian errores y desviaciones, y muestran desesperanza fundada ante lo que podría ser el futuro del Partido de la Regeneración Nacional (Pegenal), hay seguidores apasionados de las luchas libradas con AMLO al frente, deseosos de un nuevo camino pero temerosos de que la construcción de un nuevo partido termine en una recurrencia masoquista a los mismos procesos electorales que le han tumbado al tabasqueño dos veces la Presidencia de la República y que solamente han servido para consolidar una práctica política de cúpulas partidistas eternizadas en la falsa representación popular.

Aún peor: ya constituido como partido político, Morena podría terminar convergiendo en tristes espectáculos de unidad izquierdista a toda costa con los partidos a los que tanto repelió y que lo llevaron por ello a construir el propio. Es decir, y a pesar de que muchos de quienes están participando de buena voluntad en el proceso de movimiento (Morena) a partido (PRN) creen que se están desembarazando de un modelo perredista firmemente repudiado, a la hora de la verdad podrían ver a la nueva criatura repitiendo historias de negociaciones, reparto de candidaturas, frentes y otros mecanismos tan conocidos en el pasado oscuro de la izquierda electoral, sólo que ahora con Morena ya no como un movimiento tolerado, sino como un cuarto partícipe de subsiguientes alianzas con el sol azteca, el PT y el Movimiento Ciudadano. Dar vueltas y vueltas para acabar casi en lo mismo.

Andrés Manuel López Obrador es hasta hoy el único dirigente político capaz de organizar una resistencia popular ante los esperados embates del priísmo dinosáurico llegado al poder con ánimos de revanchismo concentrado. Por el bien de lo que queda de la izquierda mexicana y por la necesidad de sostener un movimiento social que vaya más allá de lo electoral, bien haría el tabasqueño si revisara con ánimo frío el proceso llevado hasta ahora en Morena, si se asumiera más como el líder social en lucha que México necesita que como el próximo dirigente de un partido más del sistema hasta ahora conocido y si evitara repetir procesos de candidaturas, campañas y desenlaces electorales que, a nivel nacional, en varias gubernaturas y en muchos municipios y congresos locales demuestran que continuar con las mismas fórmulas llevará a los mismos resultados.

Astillas

Asegura el augur legislativo Manlio Fabio Beltrones que en breve será aprobada la polémica propuesta de reformas en materia laboral que antes había dicho que pasaría por un largo proceso, entre otras razones porque había perdido el caracter de iniciativa preferente con el que Felipe Calderón la había enviado. Luego del cambio de giro que ordenó Enrique Peña Nieto, el diputado sonorense, quien había asegurado que Felipe Calderón vería la luz verde a esa reforma desde una silla que no sería la presidencial, dice que el voto de la bancada de tres colores en San Lázaro será consistente. A la luz de los zigzagueos, retrocesos y enredos que se han vivido en este asunto, tal vez lo único consistente sea esperar a ver qué nuevas inconsistencias aparecen.

Aun cuando las consecuencias prácticas poca diferencia muestran entre un gobierno republicano y uno demócrata, las elecciones presidenciales estadunidenses hacen a algunos observadores albergar esperanzas de que Barack Obama pudiera en un segundo periodo dar cumplimiento a sus promesas de cuatro años atrás respecto a reformas migratorias benéficas para parte de los mexicanos que viven en el país del norte. Sabido es que el peso migratorio de los paisanos aún no tiene traducción concreta en las estructuras de poder de Estados Unidos, pero aun así es ya un objetivo natural a mediano plazo de los políticos pragmáticos de uno u otro de los partidos que juegan a la democracia desde Washington.

Y, mientras se han cumplido cuatro años de la muerte de Juan Camilo Mouriño, ¡hasta mañana!