En el marco del Día Mundial de la Medicina Tradicional, el diputado presidente de la comisión Indígena, Eleazar Aparicio Tercero, recordó que en Michoacán existen poco más de 600 mil indígenas, por lo que urgen impulsar estas acciones para que los médicos tradicionales autóctonos en la entidad cuenten con su certificación, ya que con ello, se mejoraría la calidad de vida de este sector poblacional que no pueden acceder regularmente a determinado sistema de salud, por lo que son los más desprotegidos y olvidados en el Estado.
Por lo anterior, el diputado local, es imprescindible defender, promover, difundir y regular la medina tradicional, como una forma de alcanzar mejores niveles de salud y cultura del pueblo mexicano.
En ese sentido, el legislador integrante del Grupo Parlamentario del PRD en la LXXII Legislatura se reunió con médicos tradicionales indígenas de la Meseta Purépecha, de la que es presidenta Virginia Santiago Tapia, e integrante Benedicta Alejo Bernabé, quienes manifestaron al diputado su preocupación por que tienen cinco años con reuniones con autoridades del sector salud en la entidad para que les den su certificación y aún no la tienen.
Tan sólo en la región Purépecha, destacaron existen 38 médicos tradicionales indígenas y en el resto del estado una cantidad similar, todos cuentan con la certificación que les dio su comunidad y con la otorgada por la Universidad Intercultural Indígena en Michoacán.
El diputado señaló al respecto que es apremiante que como legisladores saquen la ley reglamentaria del marco vigente en materia de salud, con el objetivo de que se regularice su situación, porque si bien actualmente ejercen, requieren de los documentos que los avalen para que no tengan dificultades.
Asimismo, hizo un llamado a las autoridades estatales a que en el sector salud en la entidad se establezca en su organigrama, un área administrativa específica en la cual se puedan atender a los médicos tradicionales indígenas, ya que es un de las demandas de este sector poblacional.
En la reunión, Lázaro Báez Cepa, médico Cubano, les hizo una invitación para que se haga un intercambio de médicos tradicionales, con el objetivo de intercambiar conocimientos y experiencias, dicho encuentro internacional se realizaría la primera semana de noviembre.
Aparicio Tercero, recordó que la conmemoración de este día, fue establecido por la Organización Mundial de la Salud en 1991 a través de la Declaración de Beijing, con el objetivo de rescatar, preservar, impulsar y difundir ampliamente el conocimiento de la medicina, los tratamientos y las prácticas tradicionales. Mediante este acuerdo, se pide a Estados miembros de la Naciones Unidas que se promuevan políticas que garanticen una segura y eficaz utilización de las medicinas tradicionales.
En ese sentido, dijo que a pesar del marco jurídico internacional, nacional y estatal, así como histórico y en el contexto de esta conmemoración internacional, hoy por hoy la medicina tradicional es discriminada, abandonada y demeritada por los diferentes niveles de gobierno. Lejos del discurso oficial, en la experiencia diaria de los pueblos originarios, día con día se puede observar su disminución paulatina, al grado de que se encuentra en riesgo de desaparecer, extinguiéndose con ella parte de la cultura, historia y tradición de los pueblos indígenas.
En contraparte, añadió que la medicina tradicional es ambicionada por las trasnacionales, quienes se han convertido en los últimos años en una verdadera amenaza para este tipo de trabajo, apropiándose a través de la biopirateria del conocimiento milenario que aún conservan los pueblos indígenas, convirtiéndose en una fuente que genera grandes riquezas para la industria farmacéutica, pero sin recibir nada a cambio para los pueblos herederos. Dicho de otra forma, a pesar del devenir histórico transcurrido, continúan saqueando impunemente a los pueblos indígenas.
Ante este escenario es necesario en primera instancia, es necesario, puntualizó, reconocer a la medicina tradicional como un recurso fundamental para la salud de millones de seres humanos, sobre todo para las clases más desprotegidas, quienes son los que precisamente más la practican. “Es justo aceptar a la medicina tradicional como un componente esencial del patrimonio tangible e intangible de las culturas originarias y como un factor de identidad del pueblo mexicano en su conjunto”.
Recalcó que es inaplazable legislar en la materia, así como formular políticas públicas que promuevan el uso eficaz de la medicina tradicional, impulsar el uso de medicinas tradicionales a través de acciones de promoción, capacitación y prestación de servicios de salud, proteger los conocimientos medicinales de las trasnacionales, reconocer oficialmente a los trabajadores tradicionales de la salud y brindar protección para su trabajo, propugnar por la formación de un consejo estatal de médicos indígenas tradicionales, así como de un cuerpo colectivo reconocido jurídicamente para realizar diversas gestiones, entre otras acciones.
Finalmente cabe mencionar que existe justificación para generar dichos trabajos, toda vez que bajo los principios de auto-identidad y auto-adscripción, de acuerdo al censo 2010 del INEGI, en Michoacán existen poco más de 600 mil indígenas, por lo que al impulsar estas acciones, se mejoraría la calidad de vida de miles de indígenas que no pueden acceder regularmente a determinado sistema de salud, siendo el sector indígena el más desprotegido y olvidado en el Estado. Por lo anterior es imprescindible defender, promover, difundir y regular la medina tradicional, como una forma de alcanzar mejores niveles de salud y cultura del pueblo mexicano.
























