Los mexicanos somos de piel ultra sensible. Todo nos sacude. Debe ser producto de la mezcla entre lo indígena y lo español, somos el resultado de un sincretismo que constantemente nos confronta con nosotros mismos.
Octavio Paz lo desdibujó con singular ingenio en “El laberinto de la soledad” uno de los libros de cabecera, lectura imprescindible para autoanalizarnos.

Observemos estas últimas 48 horas: hemos festinado el triunfo nacional en el mismísimo corazón del imperialismo yanqui, al menos de su cinematografía, que no es otra cosa que su bandera de transculturización.
Y si, Hollywood se ha rendido al talento made in México quedan pocos bastiones por conquistar allende las fronteras si consideramos que es mano de obra nacional la que predomina en la NASA; si partimos de que Sillicon Valley está en manos de ingenieros aztecas, no me queda duda que, tarde o temprano, llegará un político de origen mexicano a gobernar en la Casa Blanca.
Aunque tiemblen los supremacistas. Pero de este dulzor de contento por el triunfo de Birdman se ha pasado al amargor por las palabras de Sean Penn  tal parece que “el insulto” haya sido espetado en la cara de cada mexicano.
Aquí me parece que no debe hacerse leña del árbol caído. Es humor gringo (green go) y así es como debemos procesarlo, aunque ya se convirtió en trending topic.
Mientras, en Presidencia, no saben si están más mosqueados por lo de Penn o por el speech  de Alejandro González Iñárritu y ahora para colmo, el Papa Francisco  sale a pisar callos.
Santa Cruz bendita! El líder católico ha referido que su querida Argentina haga todo lo posible por evitar la “mexicanización” de la violencia haciendo alusión asimismo de la penetración del narcotráfico.
Varios periódicos españoles refirieron la comparativa en la tasa de homicidios entre uno y otro país “Argentina es el tercer país latinoamericano con menos tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes con 5.5 por año; mientras que México es de 23.7 y en Venezuela de 82, el caso más extremo, en tasa de homicidios”.
Patético: hace 25 años discutíamos en México que jamás sucedería la “colombianización” de su economía pero anda tú que el escenario lo hemos extrapolado a tal grado que la putrefacción corre por todos los canales y vericuetos de las entrañas mismas del Estado.
A COLACIÓN
Seguramente que estos días Presidencia enviará a la Nunciatura Apostólica, que encabeza monseñor Christophe Pierre, un comunicado aclaratorio  en tono amistoso.
Recordemos que, desde el año pasado, la Santa Sede anunció que no habría visita a México a lo largo de 2015. Se adujo el tema electoral en el lindero de la política nacional. No quiero señalar que exista una especie de mal feeling entre el Vaticano y el gobierno mexicano.
De hecho, el Sumo Pontífice está tan preocupado por México que uno de los programas impulsados por él es Scholas Ocurrentes; y lo hace con la esperanza de que cada día más escuelas y colegios se sumen a tejer lazos a través de la tecnología, la @modernidad y  fundamentalmente el deporte, sobre todo el fútbol.
Hace unos días tuve la oportunidad de platicar con  José María del Corral, director Mundial de Scholas Ocurrentes, sucedió durante la presentación del programa en España.
Se trata de un cambio de filosofía en la visión sofista de acercar la teología a la juventud. Me parece de sobrada inteligencia llegarle a los jóvenes por su punto débil: las redes sociales mediante las cuales crean todos los días su cotidianidad.
La idea nació en Argentina hace tiempo cuando el padre Jorge Bergoglio entendió que había que usar la tecnología y las escuelas para abrir espacios, interrelacionar, romperar barreras de odio. Permitir que jóvenes totalmente distintos pudieran entenderse a través de  proyectos en común además de la introducción del fútbol.
Bajo el entendido que el trabajo en equipo es una forma de minar el egoísmo y de aprender a trabajar bajo el esfuerzo común.
A la fecha, hay más de 270 mil colegios y escuelas unidos en Scholas Ocurrentes interconectados gracias a la plataforma digital cedida por todas las grandes empresas de la tecnología.
Ojalá que Scholas Ocurrentes se extienda lo más rápidamente en México, de tal suerte,  logre ser una salida para todos esos jóvenes que caen atrapados en redes de narcotráfico y otras actividades que tienen al país  al borde de convertirse en un Estado fallido.