De llamar la atención. Diversos profesionistas que han ocupado un cargo ministerial en México funcionan mejor en puestos externos (organismos internacionales) será porque no tienen cerca la presión inquisitoria del presidente de turno.
Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, siempre ha querido dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI) y no cejará ni en sus principios ni en sus intenciones. Hace unos años perdió la posibilidad ante la carismática Christine Lagarde.

No obstante,  el economista mexicano  ha hecho  sobrados  pininos en el FMI recordemos que, de agosto de 2003 hasta octubre de 2006,  fungió como subdirector en la Gerencia del FMI y de 1999 a 2000, encabezó el Directorio del organismo.
Por ello es que nada me extraña su más reciente logro tras ser elegido como presidente del Comité Asesor de Políticas del FMI, un nuevo cargo que alternará junto con dirigir los destinos de la política monetaria de México.
Y no podría ser de otra forma, Carstens sigue la tabula rasa: impopular hacia adentro pero popular y con un creciente prestigio en el exterior.  Él se ha forjado al calor del Banco de México,  institución que conoce al dedillo, no ha dejado de estar exento de críticas  por su gestión al frente de Hacienda ni como gobernador del instituto central.
El doctor Carstens, siempre de traje y corbata,  es experto en el  análisis econométrico de escritorio, empero, no de la dura realidad socioeconómica del país. Yo tuve el gusto de conocerle como becaria de Banco de México  cuando él estaba al frente de Investigaciones Económicas, gerencia a la que se le solía llamar “el desierto”, porque era árida. Todo era economía de papel de variables correlacionadas, números puros y duros.
Quizá esa falta de visión más social y de comunicar son precisamente los dos aspectos que más se echan en falta en la personalidad de Carstens que, por cierto,  no son óbices para catapultarlo hacia afuera como banquero central de enorme prestigio.
Tampoco dejó de recibir reconocimientos cuando estuvo al frente de Hacienda. Recuerdo bien cuando la revista Emerging Markets, del grupo Euromoney, le nombró como secretario de Finanzas del año.
En esos momentos Carstens tenía entre sus manos los destinos de la política fiscal. Vaya que ha tenido suerte, cuenta con un currículo envidiable, ha  dirigido tanto la política fiscal como la monetaria, excatamente los dos brazos pilares de toda economía.
A COLACIÓN
Cada vez encontramos mexicanos que van ganándose un respaldo internacional por su currículo y su denodada experiencia financiera y comercial para encajar al dedillo en un mundo neoliberal, volcado hacia las razones del mercado.
Generalmente son profesionistas expertos, no siempre pragmáticos y totalmente encaminados a los números, las estadísticas, preocupados por lo cuantitativo más que por lo cualitativo. El común denominador de todos ellos es su formación en maestrías y doctorados en el extranjero, una buena parte en universidades estadounidenses.
Casi todos han tenido que ver con el manejo de las finanzas en México, la política comercial, social y la estadística.
Curiosamente los de primera línea son varones, ya hablaremos de ellos; en  segunda línea, son mujeres mexicanas, casos contados: Cecilia Martínez Leal, nombrada jefe de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Programa ONU-Hábitat; así como Alicia Bárcena, secretaria general adjunta de Administración y Gestión de la ONU.
Resulta muy interesante el contraste hacia el impulso y la promoción de carácter internacional de profesionistas mujeres versus profesionistas varones, aunque no por ello debemos dejar de mencionar que afortunadamente cada vez más mexicanos destacan en distintos asientos de organismos mundiales con un liderazgo admirable y con la responsabilidad de incidir más allá del entorno nacional.
Entre los más notables sobresalen Agustín Carstens, José Ángel Gurría, Carlos M. Jarque y Santiago Levy. Además del ex presidente Ernesto Zedillo, quien, sin ocupar, hasta el momento, asiento de cabeza en algún organismo internacional, goza en Estados Unidos de un papel destacable como asesor de distintas empresas, investigador universitario y conferenciante global.
Los profesionistas que van acumulando experiencia nacional e internacional,  el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)  contrató a Santiago Levy, como economista jefe y gerente general del Departamento de Investigación del organismo. Levy con tan polémico papel al frente del IMSS logró colarse en la esfera externa.
Otro que no deja el BID es Carlos M. Jarque, el ex director del INEGI, quien ha ocupado diversos cargos en la cartera del banco, pasando por el Departamento de Desarrollo Sostenible hasta el actual en el Escritorio de Parcerías Estratégicas.
Otro personaje con magnífico asiento es José Ángel Gurría al frente de la Secretaría General de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
Gurría, quien como secretario de Hacienda con el presidente Ernesto Zedillo tuvo sus sinsabores, cada que pasa por México no deja de levantar ampollas por su marcado acento a favor de la privatización y el libre mercado.