Como papás, una de las cosas que hacemos con frecuencia, y que obvio no le decimos a nuestros hijos, es compararlos con los demás chicos de su edad con el fin de darnos una idea sobre si su desarrollo físico es normal y adecuado según el promedio. Usualmente en estos casos, la mayoría de infantes tienen características de crecimiento muy similares y eso nos hace sentir un tanto tranquilos.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando alguno de nuestros retoños tiene una marcada diferencia, ya sea de estatura, peso o masa corporal? Seguramente, estamos hablando de que es un niño de talla baja.

Lo importante en estos casos es conocer cuáles son las causas que lo ocasionan para poder actuar y ayudar al pequeño en su desarrollo. No obstante, en este tema existen muchas ideas sueltas y dudas que pueden confundirnos y dejarlo pasar desapercibido, o por el contrario, alarmarnos sin una razón verdadera.

Para aclarar todas esas incógnitas que existen sobre este tema, Eulalia Garrido Magaña, endocrinóloga pediatra de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología, explica: “Es cierto que no todos los niños de talla baja tienen algún problema de crecimiento en específico, sin embargo, el 80% de los casos es ocasionada por temas de alimentación, y el otro 20% por algún padecimiento un poco más complejo”.

En ese sentido, explica que es muy importante que los papás sepan cuáles son los principales factores que originan que un menor tenga una talla baja:

  1. Desnutrición: La falta de una adecuada alimentación, aunada a factores parasitarios, son muy comunes en niños y una de las causas principales.
  2. Hereditaria: Si los papás y familiares son de una complexión pequeña o muy delgada, es muy probable que los hijos también lo sean. En estos casos, no está de más acudir también a revisión para descartar problemas.
  3. Hormonal: Se pueden presentar anomalías en las hormonas encargadas del crecimiento, tiroideas o sexuales que impidan el desarrollo adecuado de los menores.
  4. Ambientales: Hay factores que pueden causarle alguna alergia o enfermedad, y que esto afecte también su crecimiento.
  5. Genético: Se pueden presentar conflictos del desarrollo en los huesos, Síndrome de Turner, de Prader Willi, o por discapacidad.

Por otro lado, la experta explica que, afortunadamente en cada etapa de la vida se puede saber si alguno de los hijos tiene problemas de crecimiento, y si se presenta alguno de los factores anteriores, o incluso alguna sospecha por parte de los papás, lo recomendable es acudir a una revisión general médica.

¿Cómo puedo saber si está creciendo?

Existen diversas maneras para medir si alguno de nuestros hijos crece de manera normal, o si algo extraño se presenta. Se pueden realizar desde casa, y son la forma ideal de detectar a tiempo, así como de supervisar el desarrollo de los chicos.

La doctora Garrido, comparte que es muy recomendable hacer semestral o anualmente la típica medición en alguna pared de la casa, indicando medidas en metros o centímetros, y subrayando el nivel de avance que se registre.

Para saber si ese avance es el adecuado según la edad, o hay algún retraso de crecimiento, la especialista aclara que las mujeres detienen notablemente su crecimiento, aproximadamente 2 años después de que se presente la menstruación, y los hombres, de uno a dos años después que en el caso femenino.

Si el médico detecta que efectivamente existe un déficit de crecimiento, a la par del tratamiento que le recomiende, una buena elección es el ejercicio. La experta, aconseja realizarlo, ya que libera la secreción de hormona de crecimiento, por lo que practicar un deporte diario y de predominio aeróbico es ideal, junto con una alimentación saludable.

Por último, recomienda que no está de más llevar a los hijos a control pediátrico de manera frecuente, es decir, por lo menos una vez al año.

Colaboración de Fundación Teletón

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