Los líderes del sector coinciden de forma unánime: la ley que da pie al sistema de pensiones que actualmente rige a México, está obsoleta.

“El sistema de pensiones requiere reformas. Reformas que son necesarias y que tienen un ámbito en el que participa el Ejecutivo y el Legislativo (…) El sistema está sobrediagnosticado, y la ruta del Congreso es muy clara. Además, tenemos que hablar en la agenda de microrreformas que se pueden implementar sin el congreso”, dice Carlos Ramírez Fuentes, presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Las reformas que requieren pasar por la aprobación del Congreso de la Unión son la cantidad de la aportación, eliminar el límite de inversión de aportes extranjeros, los incentivos fiscales, y el aumento en la edad de retiro. Hay otras estrategias que son realizables sin la participación del Congreso, como la promoción del ahorro voluntario.

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Este martes se llevó a cabo el Principal Forum, un espacio organizado por la aseguradora homónima, y que reunió a las voces más importantes del tema de pensiones para debatir sobre el futuro de los trabajadores mexicanos.

“Hay una necesidad de reconocer la realidad del contexto: existe informalidad, baja educación previsional y alta sensibilidad social. Se requieren medidas tendientes a integrar los pilares de manera coherente, desarrollar medidas y regulación con horizonte de largo plazo, fortalecer la educación previsional, aumentar la competencia y facilitar las decisiones”, agrega Gonzalo Reyes Hartley, representante del Banco Mundial.

Reyes Hartley asegura que los empleados actualmente no tienen las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas: hay conceptos abstractos, complejos y lejanos, sin conocimientos matemáticos y financieros, y existe la necesidad de otorgar información simple y manejable, además de una educación financiera.

Un problema demográfico

Ramírez Fuentes asegura que “la inmensa mayoría” de quienes se están pensionando actualmente con la ley de 1973 se están jubilando antes de los 65 años, algo que ocurre porque la ley lo permite.

La pensión de cesantía, para aquellos que se jubilan con la ley 73, aplica a partir de los 60 hasta los 64 años y se puede obtener hasta el 95% de su salario; la pensión por vejez es a partir de los 65 años y el trabajador puede tener una pensión del 100% de su salario.

“Este debería ser motivo de debate para saber, dadas las esperanzas de vida en México, si los 65 años es una edad razonable para el retiro”, dice el titular de Consar.

La última reforma al sistema de pensiones fue en 1997, y entonces se cambió a un sistema en el cual los trabajadores obtienen poco más de un 25% de su ingreso al retirarse, aunque pueden aumentarlo a través de aportaciones voluntarias o distintos esquemas de retiro.

La aportación voluntaria

En 1997 se creó el sistema de Afores, y a partir de entonces, por ley, el asalariado recibe un descuento de su nómina del 6.5% que irá directo a su fondo de ahorro para el retiro, sin embargo, en lugar del 95 o 100%, al final de su carrera laboral solo recibirá un poco más del 25%.

Es en este punto donde radica la importancia de la aportación voluntaria y de que el asalariado sepa en qué afore invertir y bajo que esquema de rendimiento.

“Es un sistema diseñado en muchos casos para otorgar gran responsabilidad a las decisiones de los participantes: ¿Qué fondo? ¿Cuál administradora? Y ¿cuándo retirarse?”, dice el representante del Banco Mundial.

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La tasa de reemplazo promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es 54% y la de México es 28.5%, por lo que los expertos creen que el monto de pensiones resultante de las cuentas individuales será insuficiente para un retiro digno. El reto, pues, es reforzar el sistema de pensiones para asegurar un retiro digno.

“En 15 años aproximadamente se jubilará el primer mexicano con esquema de afores y se va a retirar con una tasa de reemplazo inferior a lo deseado”, dice el presidente de la Consar.

Ignorancia del sistema

Carlos Noriega Curtis, presidente de la Asociación Mexicana de Afores (Amafore), asegura que hay un desconocimiento profundo del sistema por los empleados, por lo que urge educación financiera tanto para el trabajador como para el patrón.

“En la medida que veamos el ahorro como un sacrificio y no haya un reconocimiento de los beneficios de la pensión, no encontraremos unidad”, dice. “La informalidad se debe en mucho porque la legislación laboral resulta onerosa para el patrón. Destaca entonces la importancia de que el patrón ayude al trabajador a ahorrar”.

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Francisco Miguel Aguirre, de Valuaciones Actuariales del Norte, afirma que el reto es cómo hacer para que los patrones y los sindicatos trabajen juntos en una solución.

Roberto Walker Hitschfeld, Presidente de Principal International Latinoamérica, señaló que este es un llamado a transformar la solución a esta problemática en una política pública. “La primera parte tiene que estar enfocada a mejorar la educación financiera de los mexicanos y el segundo punto es generar los mejores incentivos posibles para fomentar el ahorro de las personas”.

“Me parece muy delicado que dos mexicanos que estén haciendo el mismo esfuerzo reciban retribuciones distintas. Es un problema de inequidad”.

“Es difícil migrar a uniformar todo, pero es sano tener claro hacia dónde queremos converger”.

El presidente de Principal Afore señaló que también se debe transparentar cómo se utilizan los recursos de los mexicanos, algo que no está claro actualmente.