“Entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa”. Víctor Hugo
La autocracia tiene costos muy elevados  tanto para la democracia, como para la vida en general de la población y por supuesto también para los empresarios y los inversionistas nacionales y extranjeros.

Cuba intenta  por todos los medios que Estados Unidos le mande inversiones que implican dinero y derraman empleos para una población cualificada pero desaprovechada productivamente hablando.
A pesar de las buenas intenciones del presidente Barack Obama, una parte del Legislativo presiente el enorme riesgo para sus empresarios  de llegar con sus pesadas multinacionales a la isla  castrista y crear así activos fijos.
Activos que no son clandestinos, ni pueden volatizarse de la noche a la mañana como acontece, en cambio, con los capitales golondrinos que ingresan en el mercado de valores,  lo movilizan a la alza luego  venden y con la salida, provocan el desplome o reajuste bajista.
 Por ello, cada día, crecen los comentarios de que la marcha  de los Castro del poder y la garantía de la democracia, son factores prioritarios para  estar tranquilos haciendo negocio en las playas cubanas y en  otras diversas áreas urgidas de producción.
Los americanos huelen el riesgo de jugarse una partida de dominó fumándose un Cohiba en algún local que ellos monten en la calle Obispo porque como bien dice el dicho: “Quien con niños se acuesta, mojado se levanta”.
Y aquí todos los indicios  están preencendidos, enormes faros en rojo de advertencia como el planeta Mercurio. Curioso pero, señales de peligro fueron  interpretadas a tiempo por  don Emilio Botín, el banquero cántabro dueño del BSCH,  fallecido  el año pasado.
No fue en Cuba, sino en Venezuela, el entonces reducto del presidente Hugo Chávez personaje singular que tanto daño social, económico, democrático, civil y político ha provocado en el país.
Si Chávez murió el 5 de marzo de 2013, a lo largo de esos casi 14 años en el poder el dictador se sirvió en su amplia bandeja de mandamás de una larga ristra de nacionalizaciones, expropiaciones y recompra de activos a precios castigados con los dueños foráneos.
Chávez ejecutó su máxima “el Estado soy yo” y pasó a controlar hasta la economía misma desde sus más ínfimos canales de circulación y por su puesto el precio.
Andado el tiempo el desastre empeora a paso veloz ante el delirio de Nicolás Maduro, el dictadorcillo sucesor. El golpe socioeconómico para los venezolanos es generacional recientemente se dio a conocer que:  “El  aumento de los precios en Venezuela, principalmente de los alimentos, se aceleró en 2014 alcanzando una tasa de 68.5% anual, siendo la más alta registrada en América Latina”.
A COLACIÓN
En su momento Chávez desconoció todos los tratados internacionales de inversión y de forma unilateral sacó a Venezuela del Banco Mundial en cuanto a los casos contenciosos que dirime el organismo (arbitraje) entre países y empresas extranjeras.
Hay más de 45 mil millones de dólares de volumen registrado en el Banco Mundial en los que se involucra al gobierno bolivariano por actuar en contra del capital foráneo.
Ahora  Maduro  amaga con expropiar todos los intereses españoles en el país como represalia por “el maltrato” que dan los medios de comunicación ibéricos al gobierno bolivariano; por ligarlo como “incubadora” y fuente de financiamiento  de Podemos.
De esta forma los dueños de Telefónica, Repsol, BBVA, Mapfre, Iberia, Air Europa y Meliá tienen los nervios crispados; y sería un batacazo para estas empresas perder su  parte  venezolana.
Debieron aprender de Emilio Botín: en 2009 intuyó que -tarde o temprano-, los españoles terminarían perdiendo sus inversiones y decidió “negociar” venderle a Chávez la filial del BSCH, por una cantidad de 750 millones de euros.
Es verdad que Chávez pagó un 35% menos pero la intención chavista era dar la mitad o mucho menos y gracias a ese feeling se salvó BSCH -por decirlo-, de una expropiación porque  viene siendo la modalidad actual.
La misma que cimbró al finado Lorenzo Zambrano, cuando Cemex perdió su empresa en Venezuela y a Gruma que malogró el comercio del maíz.