Si había un partido que Alfredo Tena deseaba ganar era ante América. En cada gol que Morelia se adelantó en el marcador, el ‘Capitán Furia’ celebró con los puños en alto y abrazándose con su auxiliar, otro ex americanista, Cecilio de los Santos.

Era un triunfo que requería, por la inyección anímica, pero aunque no se dio, Monarcas se entregó ante un América que lo exigió y lo llevó al límite de sus capacidades.

Las Águilas de Gustavo Matosas superaban por mucho hombre por hombre a Morelia, y cada vez que Benedetto, Peralta, Quintero, y Sambueza avanzaban al área exhibían las carencias técnicas de la defensa michoacana que debía recurrir a la fuerza y coraje de Marco Palacios.

Pero por desgracia, luego de una semana en la que todo fue hablar del arbitraje y las malas decisiones que han tomado dentro de los partidos, el silbante Ricardo Arellano Nieves provocó que en la prensa y entre los aficionados el tema se pueda mantener caliente al menos siete días más. El silbante perdió el control del juego en la segunda mitad y luego de una primera mitad en la que las miradas estuvieron en las acciones que ocurrían, las patadas, lesiones y engaños fueron el libreto de una lamentable segunda parte.

En el juego, el orgullo de Tena que trasmitió a la cancha a sus jugadores dio como resultado un encuentro vertiginoso, de ida y vuelta y emociones de principio a fin en un estadio Morelos abarrotado.

Tras un inicio parejo y lo que más había emocionado a los aficionados fue una falla de Darío Benedetto, el primero en hacer mover las redes fue Marco Palacios. El ‘Pikolín’ recibió la confianza de Alfredo Tena para arrancar de titular y al minuto 32, el exjugador de Pumas se levantó por alto en un tiro de esquina. Palacios le ganó la carrera a Ventura Alvarado y con un remate potente puso el 1-0 a favor de Morelia.

Los locales habían tenido sus mejores embates por el costado izquierdo. En principio Ventura sufrió con las coberturas en la defensa central, pero el tanto hizo que entre los jugadores azulcremas despertaran e iniciaran sus embates.

En una jugada rápida y con gran movilidad de Quintero y Benedetto, fue el primero quien metió un balón filtrado y el argentino dentro del área remató el esférico, imposible fue para Felipe Rodríguez alcanzar el remate y el grito de los visitantes se hizo escuchar.

La segunda mitad fue un caos para el réferi. Pese a sancionar bien con una tarjeta amarilla un engaño de Carlos Morales, fue Carlos Quintero el que hizo que los jugadores se encendieran. Palacios barrió de gran forma un remate del sudamericano, pero este en su enojo soltó una patada al pecho del central. Nieves veía al balón y no se enteró de la jugada, menos el segundo auxiliar, que no comunicó lo ocurrido. La acción quedaba impune.

Otra segunda jugada polémica de los americanistas fue una patada de Rubens Sambueza. El naturalizado mexicano, sin opción de alcanzar la pelota pateo en la pierna al rival y el uniformado le enseñó el cartón preventivo.

Mientras las patadas se hacían presentes, parecía poco importar las anotaciones. A los 65 minutos de juego Carlos Guzmán recibió un pase hacia el costado derecho, el atacante con problemas realizó un recorte y ante la mirada de cinco defensas soltó un remate que se incrustó en el costado izquierdo de Moisés Muñoz.

Con 25 minutos de juego el marcador aún no estaba sentenciado, pues en tiro de esquina, Pablo Aguilar, quien fue banqueado por Gustavo Matosas para este encuentro y su lugar fue ocupado por Ventura Alvarado, brincó y perforó la meta. El electrónico se emparejaba y se mantendría al final el 2-2.

Matosas quiso ir por la victoria y dio ingreso a Michael Arroyo. El ecuatoriano estuvo menos de 60 segundos en el césped. Una barrida desde atrás de Daniel Arreola lesionó al volante, quien quedó tendido y pese a salir en camilla se dio tiempo de increpar a su agresor, quien se ganó únicamente la tarjeta amarilla.

El resto del encuentro fue una disputa feroz por el balón, pero el marcador ya no se movió. Morelia llegó a 3 puntos, por el momento abandona el último lugar general, y América llega a 8 unidades, con un futbol en deuda de parte de Matosas y su equipo.