Si me engañas una vez es tu culpa. Si me engañas dos, es mía. Bajo este principio, una poderosa coalición de organizaciones defensoras de la comunidad hispana instó ayer al presidente estadounidense Barack Obama a cumplir su promesa de una reforma migratoria amplia y justa, así como a seguir adelante con sus planes de una iniciativa que permita la legalización de dos millones de jóvenes indocumentados.
“El apoyo de ayer (martes) fue un acto de fe de la comunidad hispana que decidió respaldar al presidente con cifras superiores a 70%, a pesar de que muchas familias han sufrido la deportación de los suyos. Ahora le toca al presidente trabajar con el Congreso para corresponder a ese acto de fe“, consideró el congresista demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez.
Obama consiguió su segundo mandato en la Casa Blanca en las elecciones del martes gracias a la misma coalición de minorías que le encumbraron en noviembre de 2008, aunque la concurrencia de votantes fue menor ahora que entonces. Más de 117 millones de personas votaron en la elección, contra 131 millones de 2008.
Tras su victoria, con el decisivo apoyo latino, Obama enfrenta el reclamo de los hispanos que le exigen hacer realidad sus promesas, y no podrá ignorarlos. El papel del electorado hispano, que demostró su peso en Colorado, Nevada, Virginia, Ohio y Florida, le obligará a redoblar esfuerzos.
“Esta elección demostró que en el 2012, las comunidades de color, los jóvenes y las mujeres no sólo son grupos de interés sino que son una demografía común de este nuevo electorado americano. Y con casi un millón de latinos cumpliendo 18 años cada año, por muchos años, el voto hispano es parte permanente de la política americana”, dijo Janet Murguía, del Consejo Nacional de La Raza.
























