El reciente aviso por parte del Secretario de Hacienda, el incombustible Videgaray, relacionado al ya no inminente, sino real recorte al gasto público derivado de la caída de los precios del petróleo, a pesar del publicitado “seguro” adquirido por México para garantizar un mínimo del precio del barril, nos coloca en una situación critica, misma que advertiremos con tan solo razonar un poco.
En pocas palabras, se recortara muchísimo el gasto que se había presupuestado para diversos rubros. Se dice que en materia de seguridad se mantendrá el gasto, pero en otros aspectos las diversas estructuras del Estado sufrirán severos recortes.
Los titulares de diversos medios periodísticos nos avisan que ya existe un grave desabasto en lo referente a medicamentos; y es de suponer que esta situación empeorará, y obviamente golpeará a las clases mas desprotegidas, aquellas que no tienen mas alternativa que recurrir a los servicios asistenciales que proporciona (es un decir) el Estado.
Leo un interesante artículo publicado en la revista “ETCETERA” el dia 30 de enero del presente año, escrito por la periodista Teresa Gurza, conocida por haber sido corresponsal mucho tiempo de conocido diario de circulación nacional. En el se relata, con datos sólidos, cual es la situación real de una de las clínicas del IMSS. Lo que se menciona puede, sin dificultad, trasladarse a cualquier unidad médica tanto del IMSS como del ISSSTE, no se diga a las dependencias de la SSA, verdaderas antesalas del averno.
Transcribo parte de ese artículo:
“He tenido que ir estos días al IMSS de Cuautla, y puedo decirles que la falta de respeto y compasión por la gente enferma, se muestra en el pésimo trato. Transcurren meses antes de conseguir consulta con un especialista; y peor si como es mi caso, se procede de la clínica de Yecapixtla, en la que solo hay médicos familiares y para todo lo demás, mandan a Cuautla. Ahí, toda la gente necesitada de radiografías es citada a la misma hora, siete de la mañana; pero para alcanzar ficha hay que llegar antes de las seis, y formarse en colas larguísimas. La ficha, un cartoncito numerado, no da derecho a pasar de inmediato a rayos x; sino únicamente a sacar una cita para semanas después.
Formados entre decenas de pacientes de todas las edades y enfermedades, niños que lloran y viejitos en sillas de ruedas o con bastones que apenas los sostienen, se espera una de las 60 fichas que dan cada día; los muchos que no alcanzan, deben regresar; y a veces un letrero indica solicitamos su comprención, (sic) porque hoy no daremos fichas; pero quien lo lee, ya pagó pasaje, llegó y se desmañanó.
Pero nadie protesta, “si lo hacemos es peor”. Los que alcanzaron ficha deben seguir formados varias horas más, porque en el IMSS no están enterados que ya hay computadoras. Con la cita dan las instrucciones; y pobre del que antes de la radiografía deba hacerse lavado de intestinos, porque también hay fila para el baño.
Las colas para las muestras del Laboratorio, igualmente empiezan antes de las siete y las dan así mismo para semanas después; cuando el día llega, debe llegarse otra vez antes de la siete y formarse en otra fila larguísima.
Ya con los análisis, viene el calvario de conseguir cita con el especialista; que a veces tarda tanto, que es necesario volver a realizar todo; con el desperdicio que eso implica en recursos para el IMSS y en tiempo y molestias para los pacientes.
En el hospital en lugar de almohadas, a los enfermos les ponen cartones.
Hablé de todo esto, con el Coordinador Clínico de esa unidad doctor Juan Manuel Hernández, quien pacientemente me explicó que el servicio está saturado; que los médicos deben atender 24 pacientes en seis horas de trabajo, de a cuatro cada hora; que los salarios que reciben son insuficientes para mantener a sus familias y deben buscar otras entradas; y que la falta de material y personal “no es solo aquí, es en todo el país”.
La CEPAL advirtió que México es uno de los países con menos disminución de la pobreza y uno de los más bajos salarios de la región; los farmacéuticos declararon que por el alza del dólar, las medicinas subirán el 15 por ciento; y la gente cada día tiene menos dinero para atender su salud, en clínicas privadas de calidad”. Fin de la transcripción.
¿Cómo la ven? Mal asunto. Mal gobierno. Sobra corrupción y abunda la ineficiencia. Pobre México.

























