España es escenario de oportunidades para los grandes inversionistas. La Tierra Prometida que tras una larga debacle económica ha visto degradar el valor de sus activos.
Hasta empresarios de raigambre las han pasado canutas algunos en fase de concurso de acreedores otros buscando socios de peso para evitar el colapso.

Pero además, el país ibérico ha adquirido la peculiaridad de servir como imán para dos pesos pesados del caleidoscopio de los megamultimillonarios del planeta, como son George Soros y Carlos Slim.
En los últimos meses ambos han hecho acto de presencia con sus capitales “salvavidas” cuando hacían aguas algunas importantes empresas.
Primeramente, Soros  adquirió en diciembre de 2013 el 3.8% del capital de FCC luego de alcanzar un acuerdo con Esther Koplowitz y en buena parte lo hizo también emulando a Bill Gates que dos meses antes había adquirido el 6 por ciento.
Para el húngaro, nacionalizado estadounidense, significó sus primeros pasos en la tierra de Don Quijote dado que en marzo de 2014, decidió adquirir el 18.4% de las acciones  de Hispania Activos Inmobiliarios (sociedad constituida por Azora).
Casi enseguida, cuando se anunció la privatización de Bankia, el multimillonario poseedor de una fortuna estimada en 23 mil millones de dólares -según Forbes-, participó junto con otros inversores en la adquisición del 7.5% del capital de la entidad financiera.
También a lo largo del año, Soros  se apropió del 1.5% del capital de Endesa y concurrió en la ampliación de capital del BSCH quedándose con el 7% de las acciones ofertadas por el grupo liderado por Ana Botín.
Él ha ido diversificando sus posiciones en España, sabedor de que la economía tenderá a repuntar y que el mercado inmobiliario con todo y el sobrado stock en viviendas ha llegado a un punto de inflexión que volverá a la recuperación debido al atractivo mediterráneo que implica el país ibérico para chinos, rusos y árabes.
Es interesante que no ha manifestado interés directo en Repsol aunque en su momento detentó una participación en YPF, como él (suponemos) cuenta con información privilegiada se deshizo de las acciones antes que Cristina Kirchner, presidenta de Argentina, nacionalizará YPF.
Soros siempre ha  mantenido una personalidad en el mundo de los negocios muy criticada y controvertida también alabada por otros grupos, su olfato es más bien de especulador. Le gustan las ganancias de corto plazo más que pensar en la estructura empresarial y los empleos,  su billetera es lo primordial.
Ha quedado como una huella imborrable su relación directa con la quiebra del Banco de Inglaterra (1992) y algunos dirán es una especie de lobo con piel de oveja.
En determinado punto ha estado cruzándose en los negocios con Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo con 72 mil millones de dólares y con un estilo de hacer negocios muy distinto al del estadounidense.
Las diferencias radican desde el momento mismo que Slim tiene grandes amigos cercanos en España, es un país al que está vinculado emocionalmente, suele tomar descansos estivales tanto en sus costas como en Avión, un pueblecito gallego del que ya es cara conocida.
Y si Soros es un especulador con fondos de inversión,  Slim es un empresario de largo plazo. El primero arriesga; el segundo es mucho muy conservador y metódico en sus decisiones.
A COLACIÓN
Es de sobra conocida la historia reciente de que Koplowitz buscó primero a Gates y luego a Soros para tratar de convencerlos de que, ante la situación financiera de FCC, ampliarán su tenencia del grupo.
Ninguno de los dos lo quiso hacer. A trancas y barrancas fue más bien Slim quien salvó a FCC comprando el 25.6% de  los títulos comprometiéndose a inyectar inmediatamente el capital para sanear los números de la empresa y manteniendo la columna vertebral de su dirección.
Hasta entonces todo funcionaba bien. Empero, en los planes de reajuste de FCC está deshacerse de algunos activos y Realia es uno de éstos.Tanto FCC como Bankia son dueños de Realia y desde hace largos 18 meses están de acuerdo en vender atendiendo razones de liquidez y de lógica contable.
Y el rifirrafe deriva de que Soros (que tiene acciones en Bankia y FCC) está interesado en la inmobiliaria y ofrece pagar 0.49 euros por título casi un 30% menos de su valor.
Slim Helú está contraatacando, nada más el rumor de que el empresario mexicano de origen libanés la quiere comprar a través de Inmobiliaria Carso ha elevado  la cotización de Realia por encima del 18% en el parqué madrileño.
Lo que por supuesto a Soros no le hace ninguna gracia.