No sé si a ti te pasa lo mismo, pero en este frenético vivir diario considero un verdadero milagro poder completar tres o cuatro tareas pendientes en una mañana. ¿Qué es más satisfactorio que lograr llevar a tus hijos al cole, llegar a la oficina, tener una reunión productiva en 30 minutos, arrasar con tus cosas por hacer, experimentar la satisfacción de un escritorio ordenado… y descubrir que aún falta media hora para la comida?

¡Despierta! La mayoría de nuestras mañanas se nos escurren entre imprevistos, urgencias y detalles emergentes de última hora, sin contar los larguísimos minutos leyendo las noticias… ¡Que ya habíamos leído hace unas horas!

Es cierto que en esta época de la humanidad contamos con un arsenal tecnológico envidiable; pero con la misma facilidad que lo aprovechamos para trabajar, de igual manera lo usamos como un barril sin fondo donde se nos escapan segundos, minutos e incluso horas.

¿Una de las razones? Te parecerá insólito, pero tu lenguaje corporal es uno de los culpables, mucho más que Candy Crush.

La manera como trabaja tu atención

Soy Jesús Enrique Rosas, fundador de LenguajeCorporal.org y te comparto que cuando tomé clases de escritura, uno de los términos más fascinantes que aprendí es el de la zona. Estás en la zona cuando te olvidas de todo lo que no tiene que ver con lo que estás haciendo en este momento.

Si estás redactando un informe, sólo tienes tu mente en la información pertinente y en la manera de organizarla; no piensas en que debes salir corriendo a comprar un regalo que olvidaste, o en el tráfico que te espera si sales tarde, o en el café que olvidaste servirte antes de sentarte.

La zona es un lugar mágico, al borde de todo, donde tu mente practica tai chi en total paz y las ideas, las palabras y las soluciones simplemente fluyen.

Cómo llegar a la zona

¿Quieres saber cómo llegar allí? Comienza por asumir una postura cómoda… ¡Pero no tan cómoda que incluya dos o tres almohadas! Al mismo tiempo, debe ser una postura de alerta… pero que tus articulaciones puedan soportarla por un par de horas.

Verás, dos de los grandes ingredientes fisiológicos de la atención son la circulación y la respiración. Con respecto a la primera, si asumes cualquier postura “Excesivamente cómoda”, como por ejemplo tirado en un sofá, es probable que al levantar la cabeza limites un poco el flujo de sangre a tu cerebro, tus ojos no estén nivelados horizontalmente y los músculos de tu cuello sufran. Podrás estar realmente cómodo, pero tu atención nunca estará en la zona.

¿Te has preguntado por qué eres capaz de conducir por horas sin cansarte? La mayoría de los asientos de los coches están diseñados para que estés cómodo, erguido y puedas concentrarte en manejar durante largos períodos de tiempo. Por lo tanto, la postura que asumes para poder ser productivo debe análoga a la que usas en esos largos paseos por carretera.

Recomendación vital: para mayor precisión en una tarea (por ejemplo, en cálculos matemáticos, un detalle particularmente difícil de un dibujo, o perfeccionar la redacción de un párrafo), inclínate hacia adelante. Es una manera de retroalimentar al cuerpo indicándole que “Esto, mi querido amigo, es importante, así que es mejor que salga bien”. Trata de no estar en esa postura adelantada más de media hora o agotarás la resistencia de tu espalda.

Aprende a marcar tu territorio

Las oficinas abiertas pueden ser un excelente ambiente para desarrollar el compañerismo, la creatividad y la cultura corporativa, pero también pueden ser una gran fuente de distracción, si siempre tienes a personas caminando y hablando a tu alrededor.

Algunos investigadores de la comunicación no verbal (¡Entre los que me cuento!), afirmamos que el exceso de contacto visual cuando hablamos con alguien no es natural (y hasta amenazante). ¡Lo mismo tiene por qué aplicar con la pantalla de tu computadora! Si con frecuencia tu mirada se pasea por todos lados, encontrándose con las de los demás, no te quejes de que te interrumpen repetidas veces.

Si no te es posible encerrarte en el baño con una laptop –una solución algo extrema-, entonces debes acostumbrarte a evitar el impulso de constantemente ver qué es lo que ocurre a tu alrededor.

¡Una razón más para asumir una postura cómoda… y tal vez usar unos buenos audífonos que cancelen el ruido!

Mantén una distancia de interés

A nadie le gusta que lo hagan esperar, y seguramente detestas cuando quieres que noten tu presencia en un establecimiento o llamar la atención de un colega. Lo que ocurre en la mayoría de las veces es que no te acercas lo suficiente y por esa misma razón, no demuestras el debido interés.

Si quieres que te sirvan rápido en un bar, tienes que acercarte al barman. Si quieres que al llegar a una oficina te presten atención inmediatamente, no te quedes en el dintel de la puerta; acércate a la persona. Si quieres llamar la atención de alguien y que se detenga a escucharte, acércate y tócale el brazo.

Captando toda su atención, te escucharán más detenidamente y les ahorrarás tiempo no sólo a ellos, ¡también a ti mismo!

Llega la hora de ser el líder

¿Qué puede ser más productivo que las personas entiendan perfectamente cuando les hablas? Para eso debes aprender a usar los gestos ilustradores, que son los que realizamos con las manos cuando queremos apoyar nuestro discurso. Por ejemplo, si decimos que alguien es muy alto, lo indicamos alzando la mano todo lo que da el brazo, con la palma hacia abajo. ¡Así quien te escucha no podrá olvidarlo!

Acompañando tus palabras con gestos variados lograrás minimizar los malos entendidos y harás que la productividad de tu equipo vuele, sin contar los beneficios en inteligencia emocional, pues al entenderte mejor también confiarán más en ti. ¡Asegúrate de desarrollar tu vocabulario no verbal!

Recomendación vital: ¿Quieres saber si una persona te ha entendido? En ese momento parpadeará, pues es el instante en el que su cerebro compara lo que está escuchando con una figura o dato previamente almacenado.

Por ejemplo, podría un economista hablarte de las críticas a la teoría keynesiana pero si desconoces el tema, no parpadearás, mientras tu cerebro busca la manera de encontrarle sentido a la información que estás escuchando.

Ya sabes que el lenguaje corporal no sólo es parte importantísima de tu comunicación, sino también de tu personalidad e incluso de tu atención y rendimiento profesional.

Jesús Enrique Rosas es investigador en Comunicación No Verbal y fundador de LenguajeCorporal.Org, la primera academia online de kinésica y persuasión para ejecutivos.