“La idea de perfeccionar a los políticos puede sonar importante, pero resulta ser inaplazable. A menos que los políticos sean capaces de entender y manejar asuntos complejos, perderán influencia o sus decisiones se verán deterioradas”, destaca el afamado académico e investigador israelí Yehezkel Dror, y agrega: “Por supuesto que la superación de los políticos está completamente subordinada a los valores que determinan su selección y progreso, tales como las elecciones democráticas. Pero una vez elegidos, no hay razón para abstenerse de darles oportunidades de aprendizaje adecuadas.

Una propuesta concreta en este sentido es establecer centros nacionales de cursos de acción política, donde los políticos elegidos funcionarios de alto nivel y otros miembros de las agrupaciones de dirección societaria pasen entre uno a dos meses estudiando aspectos fundamentales de la sociedad, considerando los usos de varios instrumentos auxiliares de decisión, y desarrollando nuevas ideas sobre los cursos de acción política. Algunos de los resultados posibles pero necesarios en este tipo de centros nacionales, para los que se requieren métodos adecuados de enseñanza activa, son: Actualizar la intuición con falso fundamento empírico; Superar las soluciones engañosas de “sentido común”; Mejorar las capacidades para enfrentarse a la complejidad; Permitir la utilización de un conocimiento consciente de peligros latentes”.

Casi todos los gobiernos contemporáneos experimentan un decremento en su capacidad de gobernar. Y es que en las situaciones contemporáneas existe una dificultad creciente para alcanzar niveles satisfactorios de respuesta, en

cuanto a resultados y operaciones se refiere, y las dificultades funcionales se incrementan. La decreciente capacidad gubernamental puede explicarse por:

1. Demandas públicas crecientes exigiendo un mejor desempeño gubernamental

2. Expectación pública por más y mejores actividades de gobierno, sin predisposición a incrementar los recursos gubernamentales.

3. La complejidad creciente de algunas actividades gubernamentales, que se ocupan en asuntos difusos, como puede ser la “calidad de vida”, o por lo menos asuntos fundamentalmente interdepartamentales, como es el caso de la energía, el ambiente, la ciencia y la tecnología.

4. Nuevos desarrollo ideológicos, que imponen a los gobiernos más restricciones y requerimientos de procedimientos, como: Acceso a la información; Democracia Participativa; Recursos más fuertes a la defensa judicial de los derechos individuales; Mayor sujeción a cuestionamiento respecto a las gestiones delegadas; Autonomía subestatal.

5. Tendencias hacia la deslegitimación de los gobiernos, como resultado, por una parte, de la desmitificación de los gobiernos y, por otra, de los cambios ideológicos en la sociedad.

6. Cambios en la naturaleza de los problemas atendidos por los gobiernos, así como en los entornos en los que éstos operan, caracterizados por una creciente incertidumbre, ultracambio y complejidad.

Una gran parte de la práctica planificadora alcanza un alto grado de predictibilidad y estabilidad de objetivos a largo plazo, en lugar de atender las turbulencias adoptando formas y métodos de planificación bajo incertidumbre.

Se propone que el fundamento de los cambios en los gobiernos debe ir hacia la superación de su obsolencia por medio de actualizar a los gobiernos con las mejores propuestas y experiencias existentes; Estructurar en el seno de los gobiernos una capacidad de aprendizaje superada radicalmente, a fin de

evitar en el futuro previsto una nueva obsolencia; Acelerar la investigación, desarrollo e ingeniería para diseñar y explorar nuevos nuevas ideas para mejorar sobre la marcha los gobiernos, de tal manera que se dote con el conocimiento e insumo de ideas necesario a los gobiernos capaces de aprender. En una estrategia de radicalismo selectivo, se plantea el cambio de un número limitado de componentes del gobierno, y que tienen efectos críticos sobre las funciones globales del mismo. Desde una perspectiva de largo plazo, esta estrategia propone el cambio global en la calidad del gobierno en general, de modo que en cada etapa se considere un número selecto de componentes, los cuales deben elegirse en base a: Su cambio es posible aunque no fácil; Son importantes para la calidad del gobierno ( ya sea en el largo o el corto plazo ) , según una mezcla basada en un juicio de preferencias temporales; Interactúan, de tal manera que su reforzamiento sea mutuo o, por lo menos, esté asegurada su supervivencia.

Algunas propuestas fundamentales son:

• Equipo de análisis de cursos de acción política para un centro de formulación de cursos de acción política. Debe preparar documentos de ubicación en torno a una perspectiva gubernamental global en todos aquellos asuntos importantes que incidan en el centro de decisiones. Además, debe incluir asuntos críticos en la agenda, con buen material de referencia; Sistematizar resúmenes de información relativa a sucesos y tendencias relevantes; Disponer discusiones de fondo (en forma de claustros de dos o tres días ) sobre programas gubernamentales globales, prioridades a largo plazo, problemas sociales fundamentales.

• Los tanques pensantes son unas de las invenciones sociales más importantes de este siglo y un puente novedoso entre poder y conocimiento, esencial para superar la obsolencia de los gobiernos. También sirven para ilustrar la posibilidad de introducir afirmaciones críticas en el gobierno (al margen del orden administrativo regular, para así adoptar una estrategia indirecta de cambio) y las dificultades que surgen para introducir innovaciones, aún aquellas que se han de implementar en forma obligatoria,

a causa de las barreras existentes hacia la innovación en las instituciones, así como debido a la importancia intrínseca de ésta idea.

Existe el peligro de que los gobiernos experimenten cierto desgaste futuro debido a un insumo inadecuado de personal altamente calificado. Destaca, por tanto, la necesidad a largo plazo de asegurar un flujo proporcional de los mejores dotados hacia el gobierno, ya sea por medio de un reclutamiento adecuado, de una promoción acelerada de los mejores o de otros medios. En muchas sociedades éste problema es aún más agudo para los políticos que para los servidores públicos. Basado en una experiencia depurada y una teoría científica abstracta, debe surgir un nuevo estudio y ciencia del gobierno, que opere como sustituto de los viejos patrones de referencia, que son pesados y poco confiables, en los que se aludía a conceptos tales como: “aprender de la experiencia”, “salir del paso”, “sabiduría generacional acumulada”, etc.