Las escenas parecen tomadas de una mala película policiaca; de un automóvil mediano, salen unos hombres vestidos de negro, encapuchados, que de inmediato ingresan a un edificio y al grito de “¡Alá es grande!” y “Vengaremos al Profeta” entran a las oficinas del semanario Charlie Hebdo y con armas automáticas acribillan a quien se encontraban ahí, periodistas, dibujantes, directivos, y de paso a dos policías que custodiaban el lugar; uno de ellos, herido en las primeras ráfagas, intenta huir, corre, cae en la acera donde, a pesar de sus suplicas, es rematado de un tiro en la cabeza por uno de los asesinos, adiestrados por el ultraviolento y sanguinario “Estado Islámico”
El problema de esta publicación satírica con el fanatismo islámico no era reciente, desde hace unos cuatro años, los editores de dicha revista se preguntaban: “¿Cuántos libros y periódicos debemos quemar para aplacar la sed de los fanáticos religiosos?” Ya vimos respuesta, 12 muertos y 11 heridos, y no fue suficiente.
La publicación ya estaba en la mira de fundamentalistas islámicos desde hace tiempo, incluso el grupo terrorista Al Qaeda había colocado al editor Stephane Charbonnier en una lista de personas que debían ser asesinadas; y sí, efectivamente murió este 7 de enero, a pesar de que contaba con protección policial. Según testigos, la masacre duró entre cinco y 10 minutos, tiempo en que los atacantes dispararon al menos 30 veces contra periodistas y empleados.
La reacción del gobierno y la policía de Francia fue inmediata; en horas estaban localizados los 3 responsables, al parecer franceses por nacimiento, descendientes de arabes inmigrantes, personas que nunca se integraron a su nuevo país y evidentemente jamás asimilaron los valores de Occidente pues estos van en contra de su “religión”.
La historia de la intolerancia y violencia del Islam con la prensa de Occidente no es nueva, recordemos el reciente 2005, cuando el diario danés Jyllands Posten publicó una docena de viñetas críticas con el Islam, dentro de una reflexión sobre el terrorismo islámico y los atentados del 11 de septiembre producidos cuatro años antes. Esta publicación desató la furia y la destructiva violencia de numerosos islamistas, incluidos varios grupos terroristas, que amenazaron al diario y a los autores de las viñetas. Esta polémica puso en evidencia la incompatibilidad del Islam con una sociedad libre.
Ese mismo diario ha publicado un estudio sobre las grandes religiones del mundo. Investigación realizada por Tina Magaard, que dedicó varios años a estudiar los textos sagrados de diez religiones. “Los textos del Islam”, dice Tina Magaard, “son claramente distintos de los textos de otras religiones, pues ellos llaman en mucho mayor grado a la violencia y a la agresión contra los seguidores de otras fes. También hay llamamientos indirectos al terror. Esto ha sido un tabú mantenido durante mucho tiempo, en las investigaciones sobre el Islam, pero es un hecho que debemos reconocer”.
El Corán, que es el principal texto sagrado del Islam, incluye varias llamadas a la violencia contra los infieles. Como el versículo 4:89, que dice: “Todos los que crean, pelearán por la causa de Alá”. O el 3:151: “Pronto llevaremos el terror a los corazones de los infieles, pues asociaron a Alá algo a lo que Él no ha conferido autoridad”, en referencia a los politeístas, entre los que están, a su juicio, los cristianos.
“Si es cierto”, destaca la investigadora, “que muchos musulmanes ven el Corán como las mismas palabras de Dios, que no pueden ser interpretadas o reformuladas, tenemos un problema”.
No podemos olvidar que la gran mayoría de eventos terroristas de los últimos años ha sido atribuida a Al-Qaeda o a grupos yihadistas, comenzando por la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York o los atentados de Madrid, Londres y Bali. Y lo peor de este asunto es que Francia es el país europeo que más combatientes aporta a las filas del Estado Islámico, calculándose en al menos mil 400. De estos las autoridades estiman que han regresado más de 300, lo cual hace que ese país esté en riesgo permanente
En el fondo, el ataque a Charlie Hebdo y el asesinato de periodistas y de su director Stéphane Charbonnier a causa del fanatismo y la intolerancia religiosa es un ataque a todos los valores y libertades civiles que enarbola Occidente. Islam y tolerancia son, a todas luces, valores antagónicos. El Islam militante no busca dialogo, busca sumisión. Nunca lo debemos olvidar
Alejandro Vázquez Cárdenas
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