2015, la cita con el milenio, ha llegado. A ver con qué cara entregamos cuentas y afirmamos sonrientes que  quince años después de adoptados los compromisos globales somos menos pobres, más desarrollados, más civilizados, más pacíficos, más humanos y menos precarios.
Se llaman Objetivos de Desarrollo del Milenio, en total son ocho y comprenden desde reducir a la mitad la extrema pobreza, hasta la detención de la propagación del VIH/SIDA y la consecución de la enseñanza primaria universal para el 2015.

Recordemos que, este compromiso fue adquirido en el año 2000, por un total de 189 países, bajo el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas; y que el plazo fatal para alcanzar las metas  es precisamente este año.
El año pasado, la asistencia oficial para el desarrollo logró la cuota más alta de los últimos años, un total de 134 mil 800 millones de dólares.
De lo que se trata es de demostrar que el capitalismo es el mejor de los estadios económicos para la Humanidad, que el liberalismo de mercado y la globalización, son la respuesta fehaciente para dotar de oportunidades a los emprendedores. Y si, se le acompaña con un sistema politico democrático, por que lo uno lleva de la mano a lo otro (Michael Novak, the spirit of democratic capitalism) pues qué mejor.
Si revisamos el informe del año pasado presentado por la ONU en la recta final de 2014 encontramos un texto  pletórico de optimismo, de grandes resultados, consecución de objetivos; todo un colofón para la magna ceremonia de este año en que desde el seno de una organización atada de manos para pacificar al mundo, prenderán las antorchas para afirmar que somos más desarrollados hoy respecto de tres quinquenios atrás.
Como economista yo entiendo el lindero entre la realidad y la subjetividad; entre los globalifóbicos y reacios al capitalismo versus  los defensores a ultranza. En el medio subyace la delgada línea roja de la paz social, de la convivencia, un mundo tan absurdamente inestable humana y socialmente hablando, que acumula cada vez más rencor, cava la tumba futura de la democracia y la libertad económica. Y la libertad, genera riqueza, derrama oportunidades.
A COLACIÓN
En el documento “podemos erradicar la pobreza 2015”, la ONU resume que: “La pobreza en el mundo se ha reducido a la mitad cinco años antes de 2015, la fecha establecida. El 90% de los niños de los países en desarrollo obtiene ahora enseñanza primaria, al tiempo que las disparidades en la matriculación de niños y niñas han disminuido.”
De la pobreza extrema la afirmación es contundente “se ha reducido a la mitad.” En 1990, casi la mitad de la población de las regiones en desarrollo vivía con menos de 1.25 dólares al día. “En 2010 ese porcentaje había caído al 22%, con lo cual 700 millones de personas menos viven en la pobreza extrema.”
En cuanto a enfermedades como el paludismo y la tuberculosis, advierte que gracias a los avances  médicos en los países más atrasados ahora se salvan aproximadamente 17 mil niños al día.
Y en parte se debe, según afirma la ONU, a una mejoría no únicamente sanitaria también en los acceso al agua potable para 2 mil 300 millones de personas.
Respecto de los accesos, son varios los renglones dedicados al tema de la educación relacionados con impedir el pronto abandono de las aulas por hambre  y necesidad así como la discriminación en la educación ejercida en distintos países donde las niñas no son vistas como educandos. La importancia de Malala con su premio Nobel de la Paz no es fortuita.
La ONU puntualiza en el texto que en 2012, todas las regiones en desarrollo alcanzaron, o estaban próximas a alcanzar, la paridad de género en educación primaria.
Se supone que reducir las brechas está entre las líneas para mejorar el mundo y el empoderamiento siempre ha estado entre los objetivos del organismo internacional hasta extenderlo a mayores cuotas de participación política para las mujeres. “En enero de 2014 había 46 países que tenían más del 30% de las mujeres parlamentarias en al menos una de las cámaras.”
En fin que el legajo de la ONU es para analizarlo detenidamente, es cierto  que en el campo científico y tecnológico han acontecido acontecimientos relevantes en los últimos años imposible refutarlos como el hecho de que cada vez se logran aciertos contra el VIH-SIDA.
En  lo personal lo que veo desbordado es lo relacionado con la parte cualitativa del desarrollo, permanece en enormes penumbras. El documento ignora los millones de excluidos sociales, nuevos pobres y damnificados económicos que ha dejado la estela de la crisis en la Unión Europea (UE) y otro países cuyos ciudadanos son víctimas de guerras civiles, insurrecciones y terrorismo.
¿Y estos no cuentan? Tampoco cuenta la pandemia de 2009 y 2010 por el AH1N1 que dejo millares de fallecidos o la epidemia del ébola desatada el año pasado.
Me precio de tener amigos cooperantes que viajan cada año a la India, Brasil y diversos países africanos, viajan a las antípodas de la peor de las miserias a suburbios y zonas, donde la gente no tiene nada de qué asirse.  Y lo más doloroso es que viajan allí mismo cada año y la gente sigue igual.
Y yo que vivo en un país donde hablar de pobreza les indigna y prefieren el término de excluidos  y niegan que exista gente que padece por hambre, todos los días veo a las mismas seis personas pidiendo para comer apostadas en seis sitios distintos desde hace años.  ¿Será la que la ONU nos narrará la epopeya de Homero?