Sí, 2014, ha sido un año que quedará en nuestra memoria colectiva aunque algunos también lo llevaremos como una especie de tatuaje más allá de la piel. Para no olvidar.

La economía de la aldea global se ha mostrado errática, la locomotora del crecimiento descansa en los países subdesarrollados y los BRIC´S forman el vagón VIP, uno que ha deslu

cido en el último trimestre del año en la medida que los petroprecios apuntan tendencia de ajuste a la baja.

Brasil, Rusia, India y China llevan años siendo observados -en las mesas de los gurús-, como países con una expansión en su clase media que forman desde luego nuevos consumidores a los que hay que vender artículos, productos, bienes y proveerles de servicios.

Su tamaño demográfico per se significa una duna de oportunidades, así al menos lo catalogan quienes asesoran y guían la expansión de las empresas multinacionales al momento de elegir a qué países entrar a invertir o no.

Empero, la sintonía de oportunidades también tiene una contraparte de riesgos, la duna entonces es un espejismo de las doce del día. Los BRIC´S son países emergentes y su economía se comporta como tal reaccionando de manera vulnerable a los altibajos de los commodities.

China ha venido frenando su PIB, ya no crece por encima del 9% como años anteriores y esos dos puntos porcentuales menos se resienten en la medida que demanda menos importaciones.

Determinados países de América Latina como Brasil que tienen a China de socio comercial relevante han visto descender el ritmo de sus exportaciones al gigante asiático.

Rusia por su parte, con la asonada bélica a Ucrania, ha detonado una economía de guerra que ha implicado que su presidente Vladimir Putin meta mano a la rueca de hacer billetes para poder financiar su campaña en el traspatio.

La inflación rusa por encima del 10% no puede más que complicarse en la recta final del año con las constantes devaluaciones del rublo y la mella en el presupuesto para una economía dependiente de las divisas petroleras.

La abrupta caída del 33% en los petroprecios en un corto periodo de tiempo ha puesto patas para arriba la economía rusa y no se descarta que a lo largo de 2015 Rusia nos dé varios sustos con alguno que otro efecto boomerang en la aldea global.

Brasil tampoco con el Mundial logró duplicar su PIB, una economía que financió con endeudamiento toda su expansión polideportiva. Su balanza de pagos se alivió por el lado de las divisas recibidas por los millones de visitantes que acudieron a la gesta futbolística.

E India por su parte, su PIB es el tercero más grande del planeta y para colmo de males se ha ido ralentizando en parte, el país experimenta una serie de cambios internos para adecuarse al libre mercado con rastrojos de un régimen autárquico.

Así es que los BRIC´S han ido tirando de la locomotora mundial a trancas y barrancas pero desinflándose en la recta final del año y es que los países industrializados siguen sin retomar el control de su crecimiento de forma estable y apuntalándolo hacia la expansión.

A COLACIÓN

El ciclo de la economía mexicana y la española desvelan este año, las fortalezas y debilidades de ambas. Si en 2013, la economía española estaba al borde del rescate ha sido todo un logro recuperar la confianza de los inversionistas.

La confianza debido a los resultados del ajuste de tuercas emprendido por el presidente Mariano Rajoy ha permitido que el país coloque deuda cada vez a menor costo y que la prima de riesgo sea casi cuatro veces menor a la de hace poco más de 18 meses.

Los pronósticos de crecimiento de la economía española apuntan entre 1.2% y 1.4% al cierre de 2014. Es verdad, la microeconomía no ha visto todavía en su bolsillo el alivio de los ajustes macroeconómicos, ni la creación de empleo fluye a un ritmo más rápido ni los contratos ni los sueldos, salarios y prestaciones son los adecuados. La demanda interna y la deflación revelan el arduo trabajo que aún falta por hacer para levantar totalmente a la economía ibérica.

Del otro lado del Atlántico, la economía mexicana ha ido perdiendo gas. Inició el año con muchas expectativas, el Pacto por México, rindió sus frutos al cristalizar en el Congreso la aprobación de una serie de reformas esenciales para la modernización del país.

El punto flaco de México son sus finanzas públicas, la prueba y error cada año de su política fiscal, que trae al sector productivo y a sus trabajadores sumergidos anualmente en una mescolanza perversa recaudatoria.

El PIB mexicano fue perdiendo vigor debido a que varios sectores de la producción están padeciendo la lentitud del gobierno para ejercer el presupuesto en áreas tales como inversión pública; los compromisos de construcción de obra pública van a paso de tortuga.

El PIB azteca podría cerrar 2014 entre 1.5% y 1.7%, esto es, más de un punto porcentual por debajo de la expectativa inicial.

¿Cuánto ha pesado el clima de violencia e inseguridad? Como economista me atrevo a afirmar que ambos factores obran en contra de las expectativas de la micro, pequeña y mediana empresa las más afectadas por la ausencia del Estado de Derecho.