El déficit financiero en una entidad pública es la falta o escasez de dinero, mientras que en una entidad privada se traduce en una pérdida económica. Nuestra Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMNSH) es una institución de servicio de educación media superior y superior descentralizada del Estado que opera con recursos públicos.

Mucho se habla hoy en el discurso de las autoridades universitarias de la existencia de un déficit en sus finanzas, las cifras declaradas ante los medios de comunicación van desde los 317 a más de 500 millones de pesos, cifras anunciadas bajo un concepto denominado déficit reportado. Estas cifras deben causar preocupación realmente e incertidumbre financiera plena al administrador universitario, y más aún ante la anunciada reducción al presupuesto universitario para el próximo ejercicio fiscal por iniciativa del titular del Poder Ejecutivo Estatal presentada ante el Congreso del Estado. Se podría afirmar que existe un déficit financiero en una entidad como la UMSNH en dos sentidos, un déficit real y otro proyectado, sin embargo entre uno y otro hay diferencias.

El déficit real es el que se genera por el endeudamiento de la entidad económica para sufragar sus compromisos ante terceros o para pagar el gasto corriente u ordinario de la operación de la misma, mientras que el déficit proyectado deriva del análisis de las entradas y salidas de dinero presupuestado para un período o ejercicio futuro, donde las salidas de dinero son superiores a sus entradas de recursos propios.

Un déficit real es preocupante para la entidad económica, en virtud de que con motivo de cumplir con sus obligaciones de pago, logra liquidarlas obteniendo dinero por medio del endeudamiento. Un déficit proyectado o presupuestado (visible en un presupuesto) es una ficción, es algo que no existe en este momento pero que de llevarse a cabo la operación proyectada en un momento determinado, la situación hipotética seria verdadera y sobrevendría el caos.

Del análisis de los estados financieros de la universidad, no se desprende en mayor medida un déficit real, más sin embargo sí se percibe año con año un incremento en sus cuentas de pasivos, esto es, el pago de obligaciones contraídas con terceros pero por una situación ordinaria de la operación de la Universidad, afortunadamente no de un empréstito.

Finalmente se trata de un pasivo que debe ser pagado y que no se puede liquidar por la realidad en la que atraviesa la Casa de Hidalgo, por una falta de compromiso de los obligados a sufragar el gasto universitario y la entrega desfasada de las partidas económicas.

Parte de la denominada autonomía universitaria, es el aspecto de poder ejercer un presupuesto entregado de manera anticipada y no un “cuarto para las doce” cada día de pago a los empleados universitarios, esto no permite cumplir con otras tareas básicas de las autoridades, sino que se convierten en meras gestoras del dinero mes tras mes.

Es de todos conocido la situación tan precaria de las finanzas públicas nacionales en sus diversos niveles de gobierno, más sin embargo en la parte en la que no se debería escatimar es en la aplicación de los recursos destinados a la educación.

Hoy no necesitamos recortes al presupuesto universitario en Michoacán, la universidad requiere más dinero para atender un Derecho Humano como lo es la educación.