La delegación Iztapalapa, desde octubre, se ha dedicado a supervisar los bailes populares en la delegación y canceló uno en Santa Martha Acatitla al considerar “que van grupos que resultan ser de alto peligro para la gente y arriesgamos la vida de la gente“ , señaló el titular de la demarcación Jesús Valencia.
Lo anterior luego de una de las hipótesis de que una bala perdida mató a Hendrick, un niño de 10 años, en una sala de Cinépolis en Plaza Ermita , la cual habría sido disparada en una fiesta.
Y para esclarecer la muerte del pequeño, la Procuraduría general de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) comenzó un operativo, con la participación de 500 policías de Investigación, en colonias aledañas al centro comercial, en un radio de cien metros a la redonda.
Uno de los objetivos del grupo es revisar a las personas sospechosas de cargar armas, para detectar en especial pistolas de 9 mm, pues una bala de ese calibre se alojó en la cabeza del niño.
El pasado 2 de noviembre, tras desvanecerse el menor cuando veía una película acompañado de su papá, el gerente del cine le pidió a un empleado que checara el techo, pues algo le había caído a un niño.
El director general de Cinépolis, Alejandro Ramírez , rechazó que hayan incumplido con los 14 puntos del programa de Protección Civil que les fueron notificados por el inmueble desde el 7 de septiembre en el inmueble de Ermita y denunció la irresponsabilidad de personas que activan armas de fuego.
Informó también que brindarán apoyo psicológico a la familia de Hendrick Cuacuas y también descartó la futura instalación de detectores de armas en sus instalaciones “porque el disparo de bala no fue desde dentro, sino desde afuera”.
Expertos en seguridad pública criticaron la actuación tardía de la PGJDF, que efectuó el resguardo del cine y la investigación 10 días después de la muerte del niño.
Gustavo Fondevila , investigador del Centro de Docencia e Investigación Económica (CIDE), dijo que “no existe una tradición de preservación del delito, ni idea científica de investigación de los delitos y este hecho nos señala el poco avance en la reforma procesal penal”.
Martín Barrón , del Instituto Nacional de Ciencias Penales, cuestionó la información sobre sobre la bala, que según la PGJDF recorrió más de 14 metros; en un principio se dijo que el disparo se había hecho a 1.20 centímetros. La ojiva tuvo que haberse deformado y perdido fuerza.
























