Entre las viejas generaciones y las nuevas, realmente hay mucha diferencia, pero ¡Mientras en la juventud haya anhelos nobles, hay esperanza![1] pero en las que nos gobiernan, lo que predomina es la corrupción política en lo general, que infunde en la mayoría de los mexicanos, enojo y desesperanza.

El lema subrayado, está inscrito en letras de bronce, sobre una placa del mismo metal que se colocó en la antigua Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional, localizada en Allende no. 38, en el centro de la ciudad de México y que fue trasladada a las nuevas instalaciones del Politécnico en los terrenos que fueron de la ex hacienda de Zacatenco, en 1959 en los que se construyeron los cuatro edificios que albergan las instalaciones de la ESIME.

Pero vaya certeza del lema, pues recientemente los jóvenes politécnicos nos han dado una enorme lección con su conducta y arrojo, pues obligaron a sentarse en la mesa de las discusiones no solamente a las autoridades de esta Institución pública fundada por el General Lázaro Cárdenas del Río, sino a las de la Secretaría de Educación Pública, incluido el Secretario y al nuevo director General del Instituto Politécnico Nacional, lo que demuestra lo acertado de la frase enunciada línea arriba.

Acaso las únicas diferencias entre los jóvenes del Politécnico, los 46 desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa “Ignacio Burgos” y otros cientos de estudiantes de escuelas rurales, localizadas en diferentes partes de la República, sean que los alumnos de las escuelas rurales son más pobres que los pobres del “Poli”.

Sabido es que los gobiernos neoliberales, han tenido la tendencia de desaparecer las normales rurales, que fueron generadas por los gobiernos revolucionarios, con la intención nacionalista de llevar las letras a los iletrados de siempre, ubicados principalmente en las zonas indígenas y rurales del México nuestro.

La “revolución” que han provocado los estudiantes con su insurgencia y que ha ocasionado que a esta lucha se sumen miles de estudiantes de diversas instituciones y sociedad en lo general, ha sido generada desde las altas esferas del poder político, precisamente por la torpeza de las mismas autoridades, principalmente de las encargadas de impartir justicia y educación, que han recortando recursos y buscando principalmente que las normales rurales que aun quedan, desaparezcan por inanición.

La torpeza del régimen no es nueva, y ya se vuelve costumbre que den siempre respuestas tardías y erráticas a los problemas que se les presentan y, como consecuencia, ellos mismos han impulsado a los jóvenes a manifestarse masiva y públicamente y a una mayoría de mexicanos a solidarizarse con ellos.

¡Fastidian”, cansan ya los errores administrativos gubernamentales y desde luego, molestan con el continuo encarecimiento de la vida nacional, el mísero salario mínimo, la burla sistemática del régimen que trata con subterfugios, ocultar “fechorías y regalos” recibidos como gratificación por porte de contratistas que se han hecho millonarios con las obras públicas. Ejemplo del cinismo presidencial lo es la “Estela de Luz” que dejó al descubierto las fechorías cometidas en la administración del hijo desobediente.

Indudablemente que la torpeza administrativa de altas autoridades del gobierno ha impulsado a los jóvenes a manifestarse públicamente sin importarles las consecuencias que pueda traerles su propia rebeldía; salir en defensa de la educación, exigir al gobierno aparezca a los desaparecidos y sean castigados los culpables, es algo que no hemos hecho las viejas generaciones que hemos vivido también también esta tragicomedia en la que se vuelve una incógnita el saber

cuando el “Telón, pueda bajarse y así terminar con esta pesadilla que vivimos todos los mexicanos.

[1] Sentencia del Gral. e Ingeniero Miguel Bernard Perales (1872 -1939), egresado de la Escuela Militar Maestro distinguido y fundado del IPN.