Recibí y acepte la responsabilidad de desempeñar el cargo de Delegado del CEN en el vecino estado de Colima, uno de los rincones más bellos de la patria, por agradecimiento y amistad que me une al Presidente del CEN del PRI, César Camacho, que me honró con la encomienda de coordinar los trabajos del partido en esa entidad para la elección de 2015.
Siempre considerare de utilidad aportar la experiencia que en el pasado me permitió convertirme en diputado, senador y Gobernador en el Estado de Michoacán; que me llevó a coordinar las luchas partidarias en los estados de Oaxaca e Hidalgo. Pero sobre todo, lo haré con pleno respeto a las instancias locales del partido, a sus organizaciones y militantes, y sobre todo a la sociedad colimense.
Me encuentro con un estado gobernado por Mario Anguiano Moreno, priista que está realizando un estupendo trabajo a favor del desarrollo de la entidad. Una de las primeras obras que realizamos durante mi administración fue atender una demanda histórica por parte de la gente de Michoacán y Colima, construir el puente de Potrerillos, obra que tuve el honor de inaugurar para el beneficio de las dos entidades.
Colima es un estado con una enorme tradición histórica que se remonta al antiguo reino de Coliman, esplendor de la era prehispánica. Es hoy uno de los estados con mayor índice de desarrollo humano, con una economía próspera que se sustenta en un alto nivel turístico, agropecuario, industrial y de servicios. También es una entidad con vocación y lealtad partidaria, y no por ello, menos plural y democrática que otras regiones del país.
El PRI enfrenta un elevado reto con el proceso electoral que se avecina. Nos toca defender un orden institucional que ha ido perdiendo credibilidad, renovar la vigencia de los principios revolucionarios inscritos en nuestra Constitución Política y sobre todo, abonar a la consolidación del Estado de Derecho en el conjunto de la República Mexicana. Debemos recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas, en la labor de un gobierno que ha emprendido reformas amplias y profundas para que el país sea más próspero, seguro y justo para todos los mexicanos.
Pero lo primero es lograr candidaturas de ciudadanas y ciudadanos con prestigio y reconocimiento social, con vocación de servicio y lealtad a la Nación. En el ámbito local, también la elección de ayuntamientos que garanticen autonomía y capacidad de respuesta a los problemas de la población, que no se envicien con el poder no se mezclen con la delincuencia organizada.
Lo más importante es la elección de Gobernador, de aquel ciudadano o ciudadana que lleve el peso de la elección local. Estoy cierto que el capital político y obra del gobernador actual es un activo de gran valor para conservar el Ejecutivo en manos priistas.
En el ámbito de las candidaturas federales es preciso encontrar los perfiles que nos aseguren credibilidad y experiencia parlamentaria o bien, una destacada actividad social que les merezca el reconocimiento de sus conciudadanos.
El PRI debe demostrar que es un partido que ha aprendido la lección y por lo mismo ofrecer un partido que sabe trabajar de la mano con la sociedad y sus grupos. Hoy enarbolamos una nueva ética política que se sustenta en el respeto al pluralismo y la cultura para la rendición de cuentas a los ciudadanos. Los priistas nos hemos renovado con prácticas democráticas para la selección de candidatos y dirigentes y campañas limpias que proponen ideas y proyectos, sin ofender o descalificar a los adversarios.
La sociedad nos exige transparencia y honestidad a los políticos. Ya no podemos pensar y mucho menos actuar como en el pasado, cuando las candidaturas se repartían como botín político de grupos. Ese sería el rumbo hacia la derrota. Estamos hoy sujetos a un escrutinio inimaginable en otra época, por el impacto de las nuevas tecnologías, donde cualquier grabación puede acabar instantáneamente con una carrera pública.
En nuestro días, la lealtad al partido se expresa con trabajo político y no con viejas prácticas que pueden manchar la certeza que debe tener toda elección para ser legítima. Nuestros triunfos deben estar avalados por una competencia democrática equitativa y sobre todo, por el trabajo honesto de nuestros representantes en las casillas y comités distritales.
Como representante del CEN del PRI en la entidad, todos amigas y amigos priistas de Colima, en mi encontraran una política de puertas abiertas donde el dialogo y la conciliación serán las divisas para encontrar los acuerdos que nos permitan avanzar hacia el triunfo inobjetable
Nuestro partido es capaz de forjar un futuro promisorio para las generaciones venideras. Un futuro que no se construye con falsas promesas sino con un trabajo continuo y sostenido para elevar el nivel de vida de la población, con los gobiernos que llevamos al poder.
Pude percatarme que en Colima la fuerza del PRI está más viva que nunca. Pero no debemos confiarnos o descuidarnos de la responsabilidad que llevamos a cuestas. Las elecciones se ganan con votos y no con porras. Lo más importante en una elección es generar el clima de confianza para que los ciudadanos acudan a las urnas con entusiasmo y tranquilidad.
Seguiremos puntualmente las directrices que nos marque el CEN del PRI y escucharemos a todas las voces de los militantes y organizaciones partidistas en el Estado.
























