Durante varias decádas, el nombre de Colombia dio la vuelta al mundo, debido a la vorágine del narcotráfico inflitrado en el poder, los secuestros masivos; secuestros y asesinatos de políticos, hasta de un candidato a la Presidencia y la presencia de grupos como las FARC o el Ejército de Liberación Nacional.

Las noticias sonaban a cuento de terror, Stephen King con su Danza Macabra parecía peccata minuta ante una realidad por demás avasalladora. Y para México, y los mexicanos, aquellas historias relatadas por los noticieros, nos parecían algo tan lejano, imposible o impensable que aquello sucediera en territorio mexicano.

Lamentablemente en México llevamos más que un annus horribilis y lo incomprensible es una lacerante realidad a tal extremo que hoy en día, poco se habla de Colombia.

Al interior, el país azteca es una verdadera olla de grillos, los políticos de uno y otro bando, se culpan entre sí y todos aprovechan para lavarse las manos como Poncio Pilatos. Nadie quiere cargar con el muerto.

Nadie muestra interés real ni sabe siquiera cómo quitarle el temporizador a la bomba de tiempo metida en las mismas entrañas de una economía que tiene todo para figurar entre las más dinámicas y boyantes del mundo, pero atrapada en las redes del narcopoder, la corrupción y la ausencia de un estado de derecho.

Quizá la ventaja de Colombia es no tener a Estados Unidos en el traspatio. A principios del siglo XX cuando México iniciaba su despegue industrial y petrolero de la mano del general Porfirio Díaz, el dictador siempre proeuropeísta solía decir: “Pobre México tan lejos de dios, tan cerca de Estados Unidos”.

Ese ha sido precisamente el calvario de México que hoy paga con un narcotráfico que tiene cooptado al país. Es “la metástasis” como Yaiza Santos, corresponsal del periódico español ABC, señaló con buen tino en un extenso análisis acerca de la realidad de la pulverización del narcotráfico a lo largo y ancho de la geografía patria.

Un mapa del territorio mexicano coloreado con el poder de los distintos carteles demuestra la fragmentación y la lucha por diversos feudos, hoy totalmente avasallados como acontece Tamaulipas donde hasta la prensa se autocensura en el tema, ante el terror de la amenaza de muerte cernida sobre de aquél que ventile algo al respecto.

Además de Guerrero y sus fosas, también está Michoacán, Veracruz, Sonora, Nuevo León, Estado de México, Chihuahua; tenemos que decir, sin temor a equivocarnos que son cientos de alcaldías en todo el país prácticamente “secuestradas” por narcotraficantes de todos los tamaños.

El problema real de México tiene que ver con su orografía y la amplitud de su territorio, lo que hace más dificil recuperar la territorialidad, la paz social y la normalidad.

El Fact Book de la CIA 2014, que es la referencia a la que yo suelo consultar para hablar de cifras así como a organismos internacionales cuando trato de obtener información de México, advierte que el país es un centro financiero de lavado de dinero muy importante; y eso, que no se trata de un paraíso fiscal.

También señala que en la actualidad es un productor importante de drogas y un puente de tránsito de drogas desde América del Sur hacia Estados Unidos. De hecho, en la decáda de 1980, México era únicamente paso de la droga colombiana hacia Estados Unidos.

Empero, después los mismos grupos que ayudaban a los colombianos a pasarla hacia Estados Unidos, aprendieron a fabricarla a tal grado que ahora los sudamericanos han sido desplazados en determinados estupefacientes; por ejemplo, México figura como segundo a nivel mundial en cultivo de opio y principal proveedor de heroína a los estadounidenses.

A través de los carteles mexicanos continúa el trasiego de la cocaína colombiana hacia la Unión Americana pero, aunque no han podido dominar dicha droga, en cambio la producción de metanfetaminas y éxtasis cada vez obtiene una mayor dominancia de parte de los grupos mexicanos.

El problema, el gran problema, es que el mercado de consumo es Estados Unidos, es el meta mercado de los grandes carteles que tienen el know how, los contactos, la forma de construir los narcotúneles; de filtrar la droga en aeronaves, submarinos y barcos. Allí donde esta el gran business.

Después está la pulverización, personas que aprendieron de este negocio deleznable para formar sus propias organizaciones sacralización del miedo y han tomado como rehenes a municipios y colonias de diversas ciudades.

Allí el negocio es vender en narcomenudeo la droga que no se pasa hacia Estados Unidos y se ha sumado y concatenado con la extorsión y el secuestro en todos los niveles sociales.

Luchar contra una metástasis tiene varias lecturas, hay personas que con el favor de dios y los avances de la ciencia logran salvar su vida; otras, quedan en el intento.

Si México no toma en la actualidad decisiones drásticas y va más allá de una simple quimioterapia, el país será rehén de las mafias hasta que erupte una revuelta civil, incontrolable.

Decisiones drásticas tienen que ver con una frontera segura tanto al norte como al sur del territorio; una reunión bilateral con el presidente Barack Obama para tomar cartas en el asunto en materia de legalizar el consumo de determinadas drogas, esto es, que exista una sincronización bilateral en la materia.

Elevar a mayores penas de cárcel tanto el lavado de dinero, secuestro y producción y venta de drogas. Exigir a todos los ciudadanos presentar su credecial IFE para aquellas operaciones que sean pagadas en cualquier comercio a partir de 200 pesos; limitar el pago de operaciones en efectivo e incrementar los controles financiero-bancarios a fin de evitar que México siga siendo considerado un importante centro de lavado de dinero. Ah, y exigirle a los ciudadanos estadounidenses su visa para entrar a territorio mexicano, vamos ya va siendo hora.

A COLACIÓN

Yaiza Santos destaca en su reportaje para el periódico ABC, que: “En 2013, la Procuraduría General de la República tenía registradas 89 bandas delictivas en todo el país”.

En realidad grupos y grupúsculos de narcotraficantes. Interesante que Santos destaque lo que muchos otros periodistas padecemos: la falta de información oficial transparente, la cerrazón del poder para dar cifras claras y de forma expedita. La famosa ley de transparencia ha sido un candado para la comunicación. Para quien desee saber más del interesante artículo de Santos lo invito a acceder a: http://www.abc.es/internacional/20141024/abci-mexico-crimen-organizado-201410231815.html?ns_campaign=GS_MS&ns_mchannel=abc_internacional&ns_source=FB&ns_fee=0&ns_linkname=CM