Primero algo elemental; de una cosa (lo que sea), que no funciona para lo que supuestamente debía funcionar, podemos afirmar, sin posibilidad de error, que carece de toda utilidad y por lo tanto su destino final es la basura, así de fácil.
Ahora bien, traslademos lo anterior a la vida diaria. Preguntémonos lo siguiente; ¿Ud. estimado lector, compraría unas tijeras que no cortaran? ¿O un vehículo que 8 de cada 10 viajes lo dejara a medio camino? ¿Contrataría a un trabajador que por sus antecedentes ha demostrado su incompetencia? La respuesta obvia es un rotundo no. Nadie en sus cabales desea comprar o tener algo que simplemente no cumple con las promesas o expectativas que pregona. Y si por desgracia el aparato, vehículo o profesionista contratado no cumple con lo publicitado Ud. tiene la posibilidad de quejarse ante determinadas instancias e hipotéticamente, poner remedio al engaño sufrido.
Sin embargo, ¿qué hacer cuando es el gobierno, municipal, estatal o federal el que no cumple con la más elemental de sus obligaciones que es proporcionar seguridad a los ciudadanos? ¿O cuando un grupo de agitadores y pseudoestudiantes paralizan la Universidad que sea? ¿O cuando violento grupo, con la bandera que sea, secuestra autobuses, roba mercancía de camiones particulares, saquea negocios, bloquea vías de comunicación impidiendo el libre transito de ciudadanos, pintarrajea fachadas y provoca todo el caos posible sin que autoridad alguna intervenga?
Insisto en la pregunta principal ¿Qué hacer cuando es el gobierno el que incumple sus funciones? ¿Cuándo por miedo o mera incompetencia no ejerce las funciones que por obligación debe realizar? Recordemos que al Gobierno le hemos dado el monopolio del uso de la fuerza. Por lo tanto ¿Ante quien nos quejamos? Buena pregunta.
Los funcionarios que “gobiernan” el Estado o el Municipio, al momento de tomar posesión de cargo juraron “cumplir y hacer cumplir la constitución y sus leyes” ¿Lo olvidaron tan pronto? ¿El juramento fue de mentiritas? En estas circunstancias vale la pena recordar algo sobre lo que en filosofía se llama “elección y compromiso”
Tal vez el tema más destacado en Filosofía, sobre todo en la existencialista, es el de la elección. La primera característica del ser humano, según muchos filósofos, es la libertad para elegir. Los seres humanos no tienen una naturaleza inmutable, cada ser humano hace elecciones que conforman su propia naturaleza; la elección es, por lo tanto, fundamental en la existencia humana y es ineludible; incluso la negativa a elegir implica ya una elección. La libertad de elección (por ejemplo aceptar cumplir y hacer cumplir la constitución) conlleva compromiso y responsabilidad. Los gobernantes, como cualquier individuo, son libres de escoger y por lo tanto tienen que aceptar la responsabilidad y las consecuencias de cumplir con su compromiso, dondequiera que este les lleve. En otras palabras, deben asumir los costos de su decisión.
¿Cuándo entenderán nuestras autoridades que la ley no es objeto de negocio y que el miedo es un mal consejero? Ya lo afirmaba hace muchos años G. Guareschi: “Cuando se tiene miedo, no se hace uno alcalde”
En el caso concreto de Michoacán la experiencia me hace ser escéptico. Simplemente no veo a nadie de nuestras H. autoridades que tenga ni la voluntad ni la capacidad para tomar las decisiones que obligadamente, por ley, deberían de tomar. Ojalá me equivoque, pero apuesto doble contra sencillo a que por rutina nuestras autoridades seguirán doblando las manos ante los violentos.
Alejandro Vázquez Cárdenas
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