Paulo VI ya es beato. Así lo proclamo este domingo el papa Francisco durante una misa multitudinaria en la Plaza de San Pedro, en la que recordó cómo el pontífice que concluyó el Concilio Vaticano II “condujo a la Iglesia con sabiduría y visión de futuro”

Es por ello que Francisco eligió la misa de este domingo para beatificar al papa Giovanni Battista Montini, ya que también será la ceremonia de clausurar del Sínodo extraordinario sobre la familia que se ha celebrado en estos días.

Estuvieron presentes en la ceremonia los 253 participantes en el Sínodo de la Familia que concluyó este sábado.

Miles de personas acudieron este domingo a San Pedro para la beatificación de Pablo VI, sobre todo desde Brescia, localidad natal del pontífice y desde Milan, la ciudad de la que fue arzobispo.

En la misa participó el papa emérito Benedicto XVI, que fue nombrado cardenal por Pablo VI y también otros dos purpurados elegidos por Montini: Paulo Evaristo Arns y William Wakefield Baum.

Pablo VI estaba en una sociedad “secularizada y hostil”

“Pablo VI, en el momento en que estaba surgiendo una sociedad secularizada y hostil, supo conducir con sabiduría y con visión de futuro -y quizás en solitario- el timón de la barca de Pedro sin perder nunca la alegría y la fe en el Señor”, dijo Francisco durante la homilía de la beatificación.

Pablo VI, expresó Francisco, “supo de verdad dar a Dios lo que es de Dios dedicando toda su vida a la sagrada, solemne y grave tarea de continuar en el tiempo y extender en la tierra la misión de Cristo”.

El primer Papa viajero

Pablo VI fue el primer papa viajero, y por tanto el primero en visitar Tierra Santa, y emprendió viajes por los cinco continentes,

Sufrió un atentado, en 1970, cuando un pintor boliviano le hirió con dos puñaladas a su llegada al aeropuerto de Manila. La camiseta ensangrentada fue expuesta este domingo como reliquia en la ceremonia de beatificación.

Pablo VI, fue también el papa del diálogo y la reconciliación entre las diferentes Iglesias. Y prueba de ello fue el histórico gesto del que se cumplen 50 años cuando se encontró y se abrazó con el entonces patriarca Atenagoras, abriendo un camino de reconciliación entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, después de más de 500 años del Cisma de Oriente.

Además es el autor de la “Humanae Vitae”, que incluía la postura de la Iglesia Católica hacia el aborto, pero también hacia el control de la natalidad y los métodos anticonceptivos, explicando que sólo no eran pecado aquellos considerados ‘naturales’ y otras medidas que se relacionan con la vida sexual.