Siempre han estado presentes bajo la forma de inimicus invisibilis, no obstante, fue hasta el año de 1899 que el investigador Martinus Beijerinck descubrió el primer virus: el virus del mosaico del tabaco.
A partir de entonces, la ciencia ha identificado hasta la fecha a más de cinco mil virus, según la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).
Un virus (significa toxina o veneno) lo tipifica la microbiología como “un agente infeccioso microscópico acelular que puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos”.
Su efervescencia puede llegar a provocar pandemias como la de la gripe AHINI la más reciente en el siglo XXI y que implicó la demanda de retrovirales como el Tamiflú y la elaboración de una vacuna para atajar su expansión entre la población mundial.
Pero esta vez, el nuevo adversario es todavía más potente y maligno dado que no se conocen ni vacuna, ni medicamentos que le detengan: el ébola pasó de un foco de contagio local en Liberia a una epidemia en África y ahora amenaza en generalizarse en una pandemia.
La amenaza microscópica empezó hace siete meses en Liberia para después traspasar fronteras entre diversos países africanos. A finales de septiembre, el ébola había matado a 3 mil 879 personas y su foco de contagio extendió a un radio de 8 mil 033 personas, según cifras de la OMS.
El ébola se cierne así en una seria advertencia para la salud pública y urge a encontrar una cura rápida y eficaz dado que está tomando por sorpresa a un mundo occidental que a pesar de los avances tecnológicos desconoce tanto la forma de cómo tratar al paciente enfermo e ignora cuáles son los medicamentos que puedan evitar se apodere del organismo huésped.
Para Zsuzsanna Jakab, directora europea de la OMS, “es inevitable que haya más casos de ébola fuera de África y sucedan en Europa”.
Desde los primeros días de septiembre, expertos sanitarios del organismo advirtieron de que el virus podría hacer acto de presencia en Francia antes de que concluyera octubre; tras considerar el final del verano y el retorno de muchos francoparlantes a territorio Francés con raíces y familia en África.
No obstante, la aparición en la península europea no aconteció en el país galo, sino en España.
A COLACIÓN
El científico Peter Piot descubrió el virus del ébola en 1976. Desde su identificación por el profesor belga, el ébola se cobró la vida de 1 mil 500 personas en África.
Había sido lo más letal en el ser humano con las hemorragias provocándole además un colapso en todo su sistema inmunitario. Eso, en el siglo XX.
Su impacto provocó inclusive su salto a la gran pantalla. En 1995, el director Wolfgang Petersen, presentó Outbreak, película que en México se estrenó bajo el nombre de “Epidemia”.
El origen era un mono que contaminaba a un ser humano y la cadena se multiplicaba exponencialmente hasta sumir al mundo en una pandemia de dimensiones desconocidas.
Ver a Dustin Hoffman enfundado en un traje hermético de “astronauta” para evitar ser afectado, hizo que más de uno de los espectadores del filme sintieran escalofríos. La mayoría salían del cine con la idea de “la ciencia ficción”.
Sin embargo, este otoño está cimbrando la preocupación global y no precisamente por los pronósticos de lluvia sino por que el ébola ha salido de África y se ha producido el primer contagio de humano a humano, en España.
Mientras la OMS señala que el virus se transmite por la mordedura de un murciélago a un ser humano (así comenzó hace siete meses en Liberia), la forma de transmitirse de humano a humano es vía fluidos y heces fecales.
Si bien Jakab reconoce que la OMS esperaba la aparición del ébola en Europa occidental debido al trasiego entre los viajeros de Europa y África, ha sorprendido que éste primer contagio en huestes europeas proviniera de una auxiliar de enfermería en contacto con ambos curas españoles que fueron repatriados en distintas semanas desde África.
Para Jakab todavía es prematuro elevar las alarmas dado que en su opinión “el continente está preparado para controlar la enfermedad”, al tiempo que ella reconoce es “inevitable que se produzcan más casos”.
Mientras la OMS intenta no provocar pánico entre la población, en Madrid, las autoridades están rebasadas por los acontecimientos y el gobierno español trata de hacer frente a la situación en medio del estupor social, la indignación popular y de momentos políticamente aciagos para el gobierno del presidente Mariano Rajoy.
En la calle la gente pide la dimisión de Ana Mato, la ministra de Salud. El gobierno no ha tenido más opción que crear una comisión especial para dar seguimiento puntual al virus del ébola. Hay quienes hablan ya de un golpe a la economía a española si no se sabe gestionar bien el tema de salud pública.





















