Según una entrevista para Milenio Televisión, Felipe Calderón está convertido en una suerte de”arrimado” en casa de su cuñada mientras remozan la suya en la calle de Cóndor en Las Águilas. En la misma calle, envuelta entre nuevos fraccionamientos y antiguos bodegones viví hace algunos años al lado de la residencia –la rentada por mí era un dúplex- de la familia Rojas, los padres de Francisco y Carlos, salinistas químicamente puros o, cuando menos, eso decían en su momento aunque el segundo transitó de manera natural al zedillismo que ya no fue lo mismo. Recuerdo un encuentro en Cancún, con motivo de un seminario de la CANACINTRA, con Jaime Serra Puche –Jaijo, para sus amigos entre quienes no me cuento-, quien sólo pudo permanecer tres semanas como secretario de Hacienda en diciembre de 1994, el año de la barbarie, luego de andar todo un sexenio a la vera salinista, y una confidencia de éste sobre los dos ex mandatarios con los que había trabajado:
–Contra lo que pueda pensarse, estoy más identificado con Ernesto que con Carlos –soltó como si se tratara de una liberación de conciencia-.
–Pero, usted fue desalojado de Hacienda por Zedillo como si fuera responsable de la crisis de diciembre, amarga y duradera, sin explicaciones posteriores –repliqué-.
–Así es; pero en el duelo de inteligencias gana Zedillo. Fíjese: no dudo que él es, en este momento, quien mayor influencia tiene en Washington. ¡Ah! Y odia la mediocridad; no admite perder el tiempo dialogando con quienes considera inferiores, intelectualmente, a él.
–¿Y usted, desde luego, lo visita con frecuencia.
–Bueno, hace tiempo que no lo veo…
Síntesis magnífica sobre un elemento que cobra relevante interés en el México contemporáneo y de cara a la inminente transmisión del Ejecutivo federal dentro de apenas seis días. Y como todo es retorno, no duden que por allí asomen las cabezas algunos de los”muertos vivientes” más célebres del establishment; sólo es cuestión de acomodos y de voluntad política por parte del mandatario entrante, Enrique Peña Nieto, a quien siguen deslumbrando aquellos que manejan estadísticas y maquinarias cibernéticas a una velocidad pasmosa. Esto es: la realidad vista a través de las pantallas de las computadoras y no con la cercanía que otorga el contacto directo sin la frialdad de los números. Acaso por eso se equivocaron los gobiernos de derecha –desde el de Zedillo, precisamente, pasando por los Fox y calderón –minúscula-, sin olvidar que la tendencia comenzó con Salinas-, al olvidarse de los equilibrios sociales y tal como sucede hoy en España, donde los banqueros, como Emilio Botín, mandan a sus anchas y disponen de los pobres bienes de los más débiles, asfixiados por la crisis.
¿Sabían ustedes que la mayor parte de la población española sostiene hipotecas para pagar sus viviendas?¿Y qué si dejan de pagar lo correspondiente no sólo las pierden sino que continúa la obligación de seguir cubriendo las mensualidades perseguidos por los banqueros más atroces e inhumanos imaginables? Como los conquistadores de los pueblos prehispánicos, que no de México insisto, ls grandes financieros imponen su religión, esto es la del dinero, sobre cualquier equilibrio social. Y de allí a la rebelión que ya está comenzando sólo hay un peldaño… pero son tan insensibles al dolor ajeno que ni siquiera perciben las amenazas y se resguardan tras los piquetes policíacos. Por supuesto, reclaman al gobierno protección y éste, cuyas facturas por los apoyos recibidos debajo de la mesa por la pequeña elite de millonarios no puede pagar, no tiene otro remedio que apretar y apretar hasta la asfixia. No existe mucha diferencia con la sentencia franquista:
–Si para que haya paz en España es necesario acabar con la mitad de los españoles…¡lo haremos!
Pero, ¿qué van a hacer los ricos con tantas viviendas tomadas a rajatabla y abandonas después para regocijo de los llamados”ocupas” –un puñado de radicales, en su mayor parte inmigrantes quienes, por su cuenta, se apropian de los pisos embargados-, y creciente preocupación de los dueños, esto es de los bancos, y de un gobierno construido ad hoc. Les cuento esto porque, sin duda, con la preeminencia de los bancos hispanos en nuestro país la ruta puede llevarnos hasta este destino ingrato y obviamente insensible y antidemocrático. Recuérdese: la aristocracia tiene privilegios hasta que la sociedad la soporta. O como decía López Mateos:
–Los cacicazgos subsisten en los pueblos que los toleran.
Mucho cuidado cuando se juega con fuego. Quizá ésta sea la razón por la cual Carlos Slim Helú, el mayor multimillonario del planeta, cuestiona al consumismo desequilibrante y artero para proponer un modelo económico un tanto diferente: el de la sociedad de bienestar, entendida ésta como la capacidad de las mayorías para adquirir lo indispensable y no caer en las garras de lo superfluo a golpes de propaganda mediática. No dice, desd luego, que entre lo”necesario” se encuentran englobadas varias de las empresas compradas por él a precios de oferta, esto es casi quebradas, y luego salvadas por sus aplicaciones geniales en la Bolsa mexicana… y en la de Nueva York, una estrategia que funciona gracias al cierre de ésta –una hora antes por cuestiones de horario-, captándose la información necesaria para proceder con sus firmas mexicanas. No se trata de información privilegiada sino de aprovechar las comunicaciones modernas para aplicarlas en su beneficio. Y el gobierno, claro, sólo atestigua.
Es curioso: durante las administraciones del PAN –ya no hablo únicamente de la derecha porque los lastres y herencias perviven-, los multimillonarios, como Slim, acrecentaron notoriamente sus utilidades al calor de sus buenas relaciones con los mandatarios Fox y calderón –minúscula-. Felipe, por ejemplo, trata de justificarse en la hora de su finiquito definitivo, contratando a periodistas afines para sostener con ellos supuestas entrevistas difíciles que le dan espacio para subrayar las herencias magras recibidas sobre todo en materia de seguridad –se acusa a los Fox de desmantelar, por ejemplo, al CISEN y dar rienda con ello a los grupos criminales sin control por parte del Estado-, uno de los apartados de mayor controversia por el reguero de ochenta mil cadáveres, cuando menos, aunque las cifras seguramente subirán cuando se encuentren los verdaderos referentes. Desde luego, ni calderón –minúscula- ni sus personeros admiten responsabilidad alguna como si no hubiera existido otra vía para menguar a los grupos delincuenciales. ¿Qué dirá cuando se pueda demostrar lo contrario sin necesidad de”negociar” bajo la mesa? Porque salidas existen –por ejemplo, la legalización del tráfico de estupefacientes para abaratar el producto y reducir a las mafias contaminantes-, y otra cosa es no querer entenderlo así.
Mirador
La derecha en el poder, digamos bajo la férula del PAN aunque también el PRI aporta lo suyo, no fue capaz siquiera de vindicar a los suyos. El propio calderón minúsculas- sigue lloriqueando cuando habla de sus dos secretarios de Gobernación muertos”en accidentes aéreos”; un poco más de habilidad por parte del entrevistador de Milenio hubiera dado lugar a una confesión de altos vuelos: el reconocimiento de que tales”incidentes” pudieron ser provocados por los poderes fácticos o el crimen organizado. Porque el tema apareció justamente cuando se hablaba de los riesgos colaterales que conllevan las mafias en el presente y la herencia negra que, quiérase o no, recibirá Enrique Peña el próximo sábado.
Luego, el propio mandatario saliente admitió que él era quien coordinaba a las diferentes fuerzas del orden público, sólo él, aunque no pudo resolver el galimatías sobre si había actuado correctamente o no; dio la impresión de que la duda la tiene él también, rebasado por los hechos y por algunos de los personajes más cercanos a él, como Genaro García Luna, cuya sanción ya viene en camino con la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública y el retorno de Gobernación como la gran dependencia capaz de controlar los despachos de la”inteligencia” a la mexicana como en los no tan lejanos tiempos de la nefasta Dirección Federal de Seguridad. Otra vez, pasos hacia atrás en un amargo retorno a las viejas condiciones. Y lo apuntó Peña hace días, cuando todavía no se ciñe la banda tricolor.
Hay elementos, por tanto, para proceder en contra del presidente saliente y no dejar su figura al arbitraje de la historia, esto es sin justicia elemental para compensar a la sociedad en su conjunto de los tremendos agravios recibidos y a quienes creyeron en él de la fe depositada y defraudada por el mismo. Es una llamada a tiempo para el salvamento de la República de las dotes del presidencialismo todavía vigente.
En el pasado era comprensible –no moral- que los miembros de un mismo partido se cubrieran las espaldas; en la actualidad, ¿qué justificaría la impunidad?¿Los apoyos soterrados, a la manera de Zedillo en 2000, en pro de la alternancia conveniente? Entonces, en la misma línea de hace doce años, acabaremos por exaltar al pobre de calderón –minúscula-, como uno de los grandes demócratas de nuestro tiempo aunque haya entrado por la puerta de los sirvientes y salido en olor a desprecio igualmente por la retaguardia. Ya ni los panistas creen en él y, seguramente, ni su esposa que abriga esperanzas de hacer carrera política… con el deslinde necesario. Vamos a ver si no resulta que Martita, la de las muchas faldas, también tiene hecho sus propios cálculos.
Por las Alcobas
Fueron los Fox quienes jugaron con las cifras para disminuir el número de pobres en México; por decreto, se asumió que quienes devengaban más de dos dólares al día no podían ser considerados dentro de la miseria extrema. Fácil: así si Peña quiere pasar a la inmortalidad en su primer día de labores, le basta con subir la cuota: no serán depauperados los que ganen más de un dólar… y con ello se reducirá en un cuarenta por cierto la estadística de la pobreza para beneplácito de los navegantes de Internet, siempre deseosos de ir un paso delante de los demás.
Lo mismo puede suceder con las víctimas de la”guerra de calderón” –minúscula-. Pueden hacernos creer que sólo murieron diez mil y no ochenta mil mexicanos. Al fin y al cabo, la propaganda lo pude todo… hasta permitirle a un gángster del periodismo exigirle al jefe del Ejecutivo que no lo trate como a un tonto luego de una pregunta con respuesta evidente sobre el uso de la inteligencia gubernamental. ¿Vamos a continuar por este andar rebosante de simulaciones?
























