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Algunos dirigentes de izquierda insisten en boicotear la asunción presidencial de Enrique Peña Nieto el próximo sábado primero, entre ellos el lópezobradorista Alejandro Encinas Rodríguez, ex jefe de gobierno del Distrito Federal –lo fue cuando Andrés Manuel inició formalmente su candidatura presidencial en 2005-, como si se tratara de prestarle un juguete y no la responsabilidad por el destino de millones de ciudadanos defeños, esto es atenido a la voluntad del superior fáctico y no a la de la comunidad, como hasta ahora. Lo curioso del asunto es que el mayor malestar no deviene del priísta en fase de recuperar para su partido el espacio de Los Pinos sino por la animadversión que se tiene a calderón –minúsculas-, quien debió entrar al salón de plenos del Congreso por la puerta de atrás…dejada abierta ex professo por los perredistas que insistían no reconocerlo como mandatario luego de una negociación soterrada que no han sido capaces de revelar a lo largo de seis años.

La ausencia de moral entre la clase po´ítica propicia estas cosas. Veamos:


A).- El desaseo comicial de 2006, evidente y avalado por las torpezas del consejero presidente del IFE, entonces Luis Carlos Ugalde, y después por el propio Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, con Leonel Castillo González al frente, autor del dictamen patológico final –en donde se reconocía la intervención de la Presidencia y la dirigencia patronal en el proceso pero sin que fueran determinantes para los resultados, un juicio absurdo por la estrechez de los mismos entre el primero y el segundo sitio-, obligó al PRD y sus aliados a radicalizarse señalando a calderón –minúsculas- como espurio y negándose a cualquier contacto cn él.

B).- No obstante lo anterior, y pese a difundir que de ninguna manera dejarían llevar adelante la ceremonia de investidura, rodeando la tribuna y bloqueando los accesos principales al Palacio de San Lázaro en donde algunos jefes de Estado, el príncipe de Asturias y otros dignatarios observaban cómo se montaba el “corral de comedias”, los perredistas, encabezados por Jesús Ortega, establecieron contactos subterráneos para dejar libre “la puerta de atrás” y posibilitar con ello la incursión del saliente Vicente Fox y el entrante, calderón –minúsculas-, para que el segundo rindiera protesta de ley a matacaballo y sin emitir mensaje alguno: se limitó a pronunciar el texto previsto por la Constitución y a escuchar el Himno Nacional para abandonar el salón inmediatamente, rodeado por los legisladores del PAN en fase de pandilleros bravucones y listos para asestar cuanto fuera necesario a quien se interpusiera a su paso. Jamás habían caído tan bajo los diputados y senadores ni el titular del Ejecutivo federal.

C).- Al arranque de la administración calderonista dos condiciones se mantuvieron: la izquierda no reconoció al mandatario en funciones y mantuvo su fidelidad a un “presidente legítimo” –más bien ilegítimo-, designado así en un tumultuario mitin con anacronismos supremos, el propio López Obrador, a quien impuso una banda tricolor tan falsa como un billete de cincuenta centavos, la tesonera luchadora social Rosario Ibarra de Piedra, respetable siempre pero no por hecho libre de cometer equivocaciones. Y calderón –minúsculas- anduvo a salto de mata durante unos meses hasta que él mismo reveló que las rencillas políticas estaban superadas aun cuando los conatos de violencia comenzaban a incendiar al país entero.

D).- De una manera u otra, tras “accidentes” no aclarados –el más renombrado el de Juan Camilo Mouriño en noviembre de 2008, aunque después se sumaría el de Francisco Blake Mora, tres años después, sendos secretarios d Gobernación encargados de negociar para el Ejecutivo-, el PRD fue ablandándose. Primero, el jefe del gobierno defeño, Marcelo Ebrard Casaubón –con fama de ser golpeado por su primera mujer, Mariana Prats vaya usted a saber porqué-, se tomó la foto con el mandatario luego de años de una resistencia infecunda, como la de las novias de pueblo; y después, ante el asombro general, comenzaron en 2010 las alianzas genética y políticamente imposibles: precisamente con el partido en el gobierno desconocido por la izquierda, entre el PAN y el PRD, con tal de evitar triunfos del PRI… con lpos propios priístas a quienes su partido, equivocadamente, les negó su bandera a pesar de demostrar sus respectivos liderazgos y por caprichos insostenibles de los gobernadores de su misma filiación. Una cuenta pendiente para Beatriz Paredes, la tlaxcalteca rémora de aquellos que se sumaron contra los aztecas bajo el mando de Cortés.

E).- Pese a lo anterior, el PAN y el PRD dejaron libre la ruta del Estado d México, postulando a sus propios candidatos y facilitando con ello la victoria del PRI, precisamente en el principal bastión de Peña Nieto; y tampoco, claro, se pusieron de acuerdo para lanzar un candidato común a la Presidencia como hubiera pretendido Ebrard Casaubón pero jamás tolerado por López Obrador, bastante más congruente en este renglón. El mismo Andrés Manuel fue separándose de su partido original –digamos que como primer gran desencuentro que es antecedente de la creación ahora de un nuevo partido, Morena-, a causa de la amalgama de candidatos con aguda confusión de principios y sin una ideología definida. Por cierto, el PAN celebró como suyas las victorias en Puebla, Sinaloa y Oaxaca, cuando no eran sus militantes los abanderados –ni siquiera el primero, Rafael Moreno Valle Rosas, quien ahora se dice militante de Acción Nacional pero surgió del grupo de la multipartidista Elba Esther Gordillo. ¡Y ostentaba el poder presidencial, cediendo ante la izquierda que negó legitimidad a quien aparecía en condición de mandatario nacional!

Con estos antecedentes, Encinas dice que el saliente –calderón, en minúsculas-, no tiene derecho a entrar por la puerta principal del recinto parlamentario. Va más contra él la propuesta que en referencia a Peña Nieto quien tampoco ha sido reconocido por López Obrador y sus incondicionales. No tiene sentido alguno ni se marca ideología ninguna. Simplemente, se avizora una nueva tempestad sectaria con mucho de hipocresía y un marcado interés por hacer valer al grupo por encima incluso de las militancias y los intereses del colectivo. ¿De nuevo vamos a quedar como una nación bananera en donde no puede realizarse con normalidad la transmisión del Ejecutivo? Si no se está de acuerdo con el resultado de la elección, como en 2006, entonces que diputados y senadores que lo crean así desistan de cobrar dietas y asumir funciones… dentro del mismo gobierno; porque, no lo olvidemos, éste es el conjunto de los tres poderes de la Unión y el Legislativo es, sin duda, uno de ellos con rasgos de superior para el caso, precisamente, de la revocación del mandato del Ejecutivo por causas graves como la traición a la patria.

Primero, antes de entrar de lleno al escaparate parlamentario, debiera exigirse a los ungidos que tomaran algunas lecciones de derecho para no caer en la laguna de los tontos. No olviden que, ante todo, son representantes de la sociedad y no de sus partidos aunque las dirigencias les impongan normas a seguir bajo el sambenito de una lealtad que implica traicionar a las instituciones, incluyendo al Congreso, que no es sólo la casa de un partido determinado. Ni un condómino rebelde, ni en una veindad agreste siquiera, se atrevería a tanto, esto es a cerrar la puerta principal del edifico en cuestión porque así le viene en gana y sin el menor consenso con sus vecinos. ¿Es ésta la democracia que postula la izquierda?¿La de reconocer como derecho lo que a los demás les niega? Mexicanos, al fin, somos todos… no los que pensamos igual, de manera incondicional, a un icono que se siente por encima de las leyes. ¡Ay, me viene a la mente otra vez Cataluña y su presidente Arturo Mas, quien llamó a rebelarse contra las leyes! Así empiezan siempre las divisiones funestas que acaban en la trampa de la violencia o en el limbo político!

Debate

Es indispensable que, más allá de radicalismos y usos facciosos de la política, las distintas corrientes ideológicas representadas en el Congreso de la Unión, a cuatro días de la asunción de Enrique Peña Nieto a la Presidencia, se pongan de acuerdo en algo esencial: por encima de las diferencias explicables es necesario defender lo esencial, la soberanía, por ejemplo, y la gobernabilidad del país ante el estado de emergencia en la que lo deja la derecha incapaz de ejercer el poder a través de doce años de florida demagogia y escasísimos resultados. ¿O alguien cree que México es diferente al de 2000? Ni siquiera puede alegarse una mejoría sustantiva en cuanto a la democracia, pendón de la primera alternancia, con reformas chatas y poco fructíferas en los escenarios comiciales como se ha demostrado hasta el cansancio.

Es vergonzoso que, todavía cuando no se retiran los panistas de la Presidencia ni se investiga sobre el accionar manipulador de Antonio Solá Recquer, el catalán nacionalizado mexicano por instrucciones de calderón –minúsculas-, encontremos rastros como el de Coahuila en donde se acusó a Humberto Moreira de deudas que él no suscribió, por varios miles de millones de pesos, en una especie de trampa para socavar al personaje y ablandar al entonces candidato presidencial del PRI que dejó correr las aguas acaso porque no tenía la conciencia demasiado tranquila. Una artimaña, seguramente fraguada desde el centro y por Solá –quien anidó en Torreón supuestamente para consolidar la candidatura del “compadre” Guillermo Anaya Llamas y más bien se dedicó a meter cizaña para reventar a los Moreira cuyo error consistió en mantener la línea sucesoria fraternal contra lo mal que huele en México el nepotismo-, que desnuda los métodos calderonistas y su falta de moral pública, de moral sencillamente con todo y lo santiguado que se pretenda.

Lograr la gobernabilidad del país es un deber conjunto, aquí sí, de la izquierda, la derecha, el centro y de todos los corporativos prevalecientes. De otra manera se cae en la traición patria, la más penada en la ley –incluso en el código militar con la sentencia de muerte-, y se alimenta la polémica sobre el estado fallido, tan esperado por los vecinos del norte para aumentar su hegemonía y arrastrarnos, de manera definitiva, a la dependencia total llevándose los últimos rastrojos de soberanía que aún nos quedan. ¿Quién admite que está siguiendo esta ruta?¿López Obrador por su intransigencia?¿calderón –minúsculas- por su inoperancia atroz y sus cautiverios interiores?¿Peña Nieto y su escasa propensión a dialogar con la izquierda latinoamericana que refuerza la inadmisible presión del norte?

Todos han sido culpables y de todos esperamos, de una vez por todas, una respuesta que sea digna de quienes, en conjunto, formamos el pueblo de México.

La Anécdota

El abogado José Antonio Ortega Sánchez, defensor del general Tomás Ángeles Dahuare y uno de quienes han insistido en la conjura oficial en el crimen contra el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en mayo de 1993, suscribe una sentencia inapelable:

–El estado fallido se da cuando el gobierno pierde el monopolio de la violencia.

Esto es: cuando otras fuerzas, acaso con superior poder de fuego, se imponen en territorios y regiones contra la soberanía nacional. ¿Quién va ganando la “guerra de calderón” –minúsculas-?¿Hay alguien, fuera de las mafias, que pueda ganarla sin tomar medidas sensatas y redituables como, por ejemplo, la legalización del tráfico de estupefacientes para abatir los mercados y los costos?

No le tengamos miedo a las palabras ni a los debates. Queremos, sencillamente, vivir en paz… librándonos de las mafias.