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El asalto a la razón

Por fin a clases

Carlos Marín

Más vale tarde que nunca: el 1 de diciembre, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México pasará de un estado agónico a terapia intensiva, con pronóstico de recuperación.


 

La mediación de la Asamblea Legislativa del DF y la dedicación especial del coordinador de la mesa de negociaciones, diputado Eduardo Santillán, hicieron posible un acuerdo entre las partes involucradas y entre el 1 y el 3 de diciembre serán entregados los planteles y oficinas que los paristas mantenían en su poder.

Firmados anoche, los acuerdos constituyen un alivio para la mayoría de los 15 mil estudiantes a quienes vale sorbete la rijosa disputa por el poder de la institución y que fueron privados de su derecho a clases durante tres meses; jóvenes y adultos en plenitud que tienen en la UACM la única oportunidad de titularse, porque fueron rechazados en otras universidades públicas o por la necesidad de trabajar, pero que quieren superarse con alguna licenciatura.

Profundo respiro para el saliente Marcelo Ebrard y una preocupación menos para el entrante Miguel Ángel Mancera.

La historia en breve

El presidente Calderón no tuvo quien le escribiera

Ciro Gómez Leyva

De acuerdo con el catálogo de la Biblioteca Central de la UNAM, Felipe Calderón termina su sexenio como el presidente que menos interés despertó en los escritores en los últimos 30 años.

La Biblioteca de la UNAM registra, entre libros y tesis, apenas 11 obras sobre Calderón. Nada, si se compara con los 95 de Carlos Salinas de Gortari, o los 125 de Vicente Fox.

Políticos / Libros / Tesis

De la Madrid / 33 / 22

Salinas / 27 / 68

Zedillo / 11 / 24

Fox / 29 / 96

Calderón / 7 / 4

Es cierto que varias de las obras sobre los ex presidentes se escribieron cuando dejaron el poder. Aun así, la producción a la fecha es muy baja. Aparecen, entre otros, los libros de Erick Guerrero (La herencia de Calderón), Salvador Camarena y Jorge Zepeda (El presidente electo), Jorge Fernández Menéndez (Calderón presidente: la lucha por el poder), pero no el de Julio Scherer (Calderón de cuerpo entero) ni el de Susan Muaddi Darraj (Felipe Calderón).

Los números de la biblioteca Daniel Cosío Villegas del Colegio de México no son mejores para él. En el índice “entradas”, que incluye artículos, libros propios y de otros autores, Calderón está también hasta abajo:

De la Madrid / 251

Salinas / 226

Zedillo / 168

Fox / 82

Calderón / 22

Enrique Peña Nieto, por ejemplo, tiene ya 14 entradas en este índice. Habrá que esperar un tiempo, pero Calderón se perfila como el presidente que no tuvo quien le escribiera.

 

Trascendió

 

Que horas antes de la visita de Enrique Peña Nieto a Estados Unidos, el embajador de México en ese país, Arturo Sarukhán, viajó del Distrito Federal a la ciudad de Washington para estar presente en el encuentro con Barack Obama.

Lo hizo en el vuelo comercial 822 de United Airlines, en clase turista. Lució contento, e incluso aseguró a quienes preguntaban, que estaba confiado en que la gira del presidente electo será exitosa.

Que aunque a algunos legisladores panistas no les guste, recibieron ya la instrucción de sus coordinadores en el Senado y la Cámara de Diputados, Ernesto Cordero y Luis Alberto Villarreal, de asistir a Palacio Nacional el sábado al discurso de toma de posesión de Peña Nieto.

Los que no acudirán, aunque ya recibieron la invitación, son los legisladores perredistas.

Que, por cierto, el Movimiento #YoSoy132 está convocando a los legisladores de izquierda para llevar apuntadores láser a la ceremonia de toma de protesta de Peña Nieto, como lo hicieron con Felipe Calderón en el Zócalo durante el Grito del 15 de septiembre.

La convocatoria se realiza por medio de las redes sociales y la han nombrado “Operación #1Dmx”.

Que el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, llegará a México el jueves para estar presente en la toma de posesión.

El sucesor de la corona española representará a su país en la ceremonia. Lo acompañará el secretario de Cooperación Internacional para Iberoamérica, Jesús García.

Que hoy al mediodía, el secretario de Salud, Salomón Chertorivski, y el director del Instituto Nacional de Cancerología, Alejandro Mohar, firmarán una carta de intención con Ronald A. DePinho, presidente del Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas.

Se trata de un acuerdo de colaboración entre el sistema de institutos nacionales de Salud de México con el hospital especializado en el diagnóstico y tratamiento del cáncer a escala mundial.

 

En Privado

Los últimos días

Joaquín López-Dóriga

 

Yo soy tú y tu circunstancia. Florestán

En la agenda de Felipe Calderón esta mañana solo quedaban las hojas de sus últimos cuatro días de sexenio, tramo del que ningún presidente tiene idea de su existencia cuando inicia su gobierno, tramo que parece sin fin.

Tengo claro que en ese momento para un nuevo presidente, esa es la última en su lista de prioridades, si es que siquiera la ha considerado.

Sin embargo, en esa casa presidencial los días pasan muy despacio y los años muy rápido, lo que descubren en el otoño del último, cuando les parece que fue ayer cuando empezaron.

No hay un solo presidente al que no le haya sucedido eso. Ni los que al final tenían prisa por irse, como Gustavo Díaz Ordaz, José López Portillo, Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo, ni los que parecían no tenerla, Luis Echeverría y Carlos Salinas.

Cada uno terminó como quiso y alguno como pudo. Pero para ninguno fue fácil desprenderse de la Presidencia de la República, más aún en sus tiempos imperiales.

En el caso de Felipe Calderón, no tengo claro si le está siendo fácil o no este proceso de irse. Se muestra a gusto, pero también evocador; canta, pero pide “Las golondrinas”; inaugura a todo vapor, pero subraya lo pendiente; ya dejó la residencia de Los Pinos, pero no tiene casa, vive en la de su cuñada; tiene pasado, pero no sé cómo vea su futuro.

El hecho es que con el último minuto del viernes habrá terminado su Presidencia y se agolparán los tiempos de las soledades, de los reproches, de los reclamos, de las traiciones y, hay quienes dicen, de los procesos.

No serán días fáciles para Calderón ni para su familia.

Por eso lo mejor será verlos pasar desde fuera, que no por la distancia se ven mejor, solo se ven de más lejos y eso como ayuda.

RETALES

1. SEGURIDAD. El doctor Manuel Mondragón y Kalb será el subsecretario de Seguridad Pública federal en la Secretaría de Gobernación, a cargo de Miguel Osorio Chong. De él dependerá la Policía Federal, el sistema federal de prisiones y la prevención del delito;

2. SILLAS. La semana pasada, dos amigos comían en un restaurante de la Condesa cuando les pidieron que se cambiaran de mesa porque estaban en la favorita de quien estaba por llegar. Se pasaron a otra desde la que vieron sentarse a Rosario Robles, apuntada para la Sedesol. Y eso que no han comenzado; y

3. TOMA. Silvano Aureoles, coordinador del PRD en San Lázaro, trabaja con sus diputados de cara a la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, el sábado. De la fracción del PT será Manuel Huerta el que encabece la protesta con lopezobradoristas del Movimiento Ciudadano, a los que se unirá su senadora, Layda Sansores, que hace seis años por poco arrebata la banda presidencial que Jorge Zermeño iba a entregar a Calderón.

Nos vemos mañana, pero en privado.

 

Interludio

Imponerse a otros 20 millones de mexicanos

Román Revueltas Retes

 

Poco más de un centenar de sujetos cierran la autopista México-Puebla y, miren ustedes, tan panchos que se quedan. Se ven afectados miles de otros ciudadanos que no tienen nada que ver en el asunto, pero nuestras “autoridades”, acobardadas y pasivas, no cumplen con el primerísimo deber de cualquier gobierno, sea de derechas o izquierdas: el mantenimiento del orden público.

Mi amigo Luis González de Alba y yo solemos escribir machaconamente sobre la cuestión y se nos podría tal vez fustigar por lo recurrente de nuestras denuncias pero son, precisamente, las respuestas de quienes constatan, una y otra vez, que los vicios de este país son incorregibles.

Mandan aquí las minorías y los grupos corporativos. Como decía en su momento el entrañable Carlos Castillo Peraza, los ferrocarriles son para “trasportar pasajeros y mercancías”, y sanseacabó. Pero resulta que, durante décadas enteras, se pensó que lo más importante eran los intereses de sus trabajadores, más allá de que merecieran laborar en condiciones justas,(por cierto, cada vez que me refiero a un colectivo en particular y que se me ocurre cuestionar sus desempeños recibo airadas observaciones de gente que me habla de su trabajo como de algo totalmente heroico que debiera ser casi reconocido con un monumento y, sobre todo, premiado con el reverente e incondicional agradecimiento de los usuarios como si el mero cumplimiento del horario laboral no fuera una obligación voluntariamente asumida por el empleado sino, lo repito, una especie de apostolado de indecibles sacrificios personales) y el servicio a terceros pasó a ocupar un lugar secundario.

En fin, la cultura de la protesta en los grupos minoritarios está tan arraigada y les parece tan legítima que sienten que pueden castigar al resto de los mexicanos, en total menosprecio a sus derechos, entre ellos, el de libre circulación. Y ahí vienen, otra vez, el próximo 1 de diciembre, a tratar de imponerse a los 20 millones de conciudadanos que votaron por Peña Nieto. Digo…

 

Juegos de Poder

Evaluación del sexenio de Calderón: IV. La perla

Leo Zuckermann

EXCÉLSIOR

A lo largo de un sexenio, son muy escasos los logros mayores de un Presidente. Recordamos, por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte durante la administración de Salinas, la reforma política de 1996 con Zedillo o la ley de transparencia con Fox. Se trata de esas perlas que siempre se recordarán como quizá la parte más positiva de un gobierno. En el caso de Felipe Calderón, me parece que dicha perla fue la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

Esta decisión se encontraba en el ámbito exclusivo del Ejecutivo federal. El Presidente y su equipo de trabajo, en particular el secretario del Trabajo, Javier Lozano, la prepararon meticulosa y eficazmente.

Primero presentaron al Congreso una iniciativa de presupuesto para 2010 con una partida menor a la que necesitaba la empresa a fin de cubrir su déficit. Y como dicho déficit se debía en gran parte a las prebendas que recibían los trabajadores sindicalizados que operaban la compañía, pues esto irritó al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Su líder, Martín Esparza, prometió movilizaciones para evitar la reducción presupuestal.

Pero el gremio sindical se encontraba dividido. Esparza se había enfrentado a Alejandro Muñoz, el tesorero del SME, en la elección por dirigir al sindicato. Todo indicaba que habían existido irregularidades: más votos que electores y sufragios de agremiados fallecidos. Gracias a eso, Esparza había ganado por un margen de 352 votos, una diferencia de menos de uno por ciento. Muñoz se inconformó. La Secretaría del Trabajo decidió no entregar la toma de nota a Esparza aduciendo irregularidades. Ello incrementó la ira de Esparza, quien tuvo una postura dubitativa. Por un lado, se resistía a caer en la provocación del gobierno a radicalizarse pero, por el otro, hablaba de emplazar a huelga a la empresa.

El conflicto sindical sirvió para poner el tema de Luz y Fuerza como el principal asunto en los noticieros. Gracias a eso, la opinión pública conoció de la ineficiencia y corrupción de una empresa controlada por su sindicato. Un servicio eléctrico malísimo con precios altísimos que ni siquiera alcanzaban para cubrir los gastos. De esta forma, los contribuyentes de todo el país tenían que pagar 40 mil millones de pesos al año para subsidiar las prebendas de un sindicato con un contrato leonino. En medio de este debate, Esparza cometió un error. Inauguró un nuevo gimnasio del SME que había costado más de 100 millones de pesos. La cancha era de la calidad de las que usaban los equipos profesionales de basquetbol en Estados Unidos. Mientras el país atravesaba por una profunda recesión económica, el SME enseñaba sus excesos con cargo a los contribuyentes de todo el país.

Pocos fueron los que salieron a la defensa del SME. Los usuarios, las verdaderas víctimas de la ineficiencia de Luz y Fuerza, por supuesto que no. A los medios llegaron montones de quejas que daban cuenta del mal servicio y la corrupción. Sólo los partidos de izquierda, sobre todo sus miembros más radicales, defendieron al SME debido a la alianza política que tenían. También otros sindicatos se solidarizaron, quizá por aquello de que “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”.

El gobierno se encargó de poner en la agenda el tema de Luz y Fuerza. El ambiente era inmejorable para liquidar a la empresa. Muchos nos preguntábamos si se atreverían a hacerlo. Y es que, en el pasado, los gobiernos lo habían planeado pero a la hora de la verdad habían reculado.

El 2 de septiembre de 2009, el Presidente ofreció un discurso donde de alguna forma relanzó su agenda de gobierno para la segunda parte del sexenio y prometió cambios de fondo. Más allá de esta retórica, tenía que demostrarlo en los hechos. El sábado 10 de octubre lo hizo: Calderón se atrevió a lo que ningún otro Presidente se había atrevido desde los años 80, a enfrentarse a uno de los sindicatos más poderosos y radicales de México liquidando la empresa pública más ineficaz de todas.

Esa noche del 10 de octubre, la Policía Federal realizó un operativo impecable que permitió tomar las instalaciones de Luz y Fuerza sin que se quebrara un solo vidrio. Los líderes sindicales no pudieron reaccionar para oponerse a la medida. El servicio eléctrico pasó a proveerlo la Comisión Federal de Electricidad sin muchos contratiempos. Fue una excelente noticia para todos los usuarios del centro de la República: quizá la mayor perla de este sexenio que está a punto de terminar.

Razones

Peña: el futuro en cien horas

Jorge Fernández Menéndez

EXCÉLSIOR

Las que vienen serán las 100 horas más delicadas del proceso de transición. El poder presidencial, el de Felipe Calderón, obviamente ha menguado. El Presidente está en el proceso de salida y de despedida, de la gente y de sus colaboradores, y en la preparación de su futuro político, familiar y personal. El Presidente electo está en medio de la tarea más compleja: armar el andamiaje sobre el cual sustentará su gobierno, sabiendo, además, que buena parte del mismo se basará en un gabinete que, si no genera expectativas, tendrá un costo muy alto para el inicio de su administración.

Aceptadas las reformas constitucionales a la administración pública, la Secretaría de Gobernación asumirá las áreas de seguridad pero las mismas no ocuparán una mera subsecretaría: serán una suerte de espacio político y administrativo que tendrá vida propia pero que estará bajo la burbuja de un ministerio del interior con múltiples brazos. Pocas dudas quedan de que esa posición le corresponderá a Miguel Ángel Osorio, el ex gobernador de Hidalgo que, desde hace mucho tiempo, mucho antes de la campaña presidencial, se convirtió en el principal operador en el terreno político de Peña Nieto. Osorio tiene todos los atributos necesarios para cumplir con esa responsabilidad pero dependerá, también, de los colaboradores que elija para que lo acompañen.

En la Subsecretaría de Gobierno se menciona a uno de los amigos y viejos colaboradores muy cercanos a Peña Nieto, el mexiquense Luis Miranda. Para la muy amplia y compleja área de seguridad pública han trascendido muchos nombres, pero en las últimas horas se ha hablado con insistencia del regreso del general Rafael Macedo de la Concha. No se ha confirmado esa posibilidad, pero Macedo es, sin duda, un hombre que conoce, que trabajó bien en la Procuraduría y que puede servir como enlace entre distintos ámbitos de gobierno que hoy parecen muy distantes entre sí en el Gabinete de Seguridad.

Habrá que ver quiénes estarán al frente de la Defensa y la Marina Armada (dos designaciones que siempre se mantienen en suspenso hasta la última hora), pero debería haber claridad de que todos los nombramientos en las áreas de seguridad recibirán, aunque ello se suela negar oficialmente, una opinión basada en la información y la inteligencia de Estados Unidos. Nadie estará confirmado antes de que se cuente con un visto bueno en ese ámbito. Y no se trata de una violación a la soberanía: simplemente es una condición necesaria para emprender una labor que tiene innumerables hilos entretejidos a ambos lados de la frontera. Casualmente hoy estará en Washington el presidente electo Peña Nieto, para encontrarse con Barack Obama. Recuerdo, por ejemplo, lo importante que fue esa primera visita previa al inicio de los sexenios de Ernesto Zedillo y de Felipe Calderón. Fui como invitado de prensa al viaje de Zedillo, a principios de noviembre, si mal no recuerdo a Houston, donde se encontró con Bill Clinton. Nadie sabe qué platicaron, pero en el vuelo de regreso el tema era la relación con la delincuencia organizada del hombre que hasta ese momento se presentaba como una víctima política y familiar de un crimen terrible: Mario Ruiz Massieu, que pasó de ser el investigador del asesinato de José Francisco a convertirse en un sospechoso del mismo. Ese día, de muchas formas, cambió hasta el perfil de quienes colaborarían con Zedillo en su gobierno en esas áreas.

Con Felipe Calderón, las consultas informales fueron muchas, pero previendo lo que vendría, fueron particularmente intensas en ese ámbito. Hasta unas horas antes de su designación, no se mencionaba para la Defensa y la Marina, ni al general Galván ni al almirante Saynez. Y evidentemente se confirmó, antes de su designación, que las relaciones institucionales de García Luna con sus homólogos en Washington eran buenas y fluidas. En seguridad, sobre todo, mucho depende de esa visita.

En el tema de la seguridad, pero con una lógica mucho más interna, ya está confirmada la designación de Jesús Murillo Karam, otro muy experimentado político que puede convertirse, por su perfil y experiencia, en un procurador que efectivamente haga que la PGR se mueva hacia los objetivos que no ha alcanzado en mucho tiempo. Pero además Murillo puede garantizar mecanismos de control eficientes en distintos ámbitos. Me lo imagino como una suerte de contralor político interno en ese equipo.

Para nadie quedan dudas de que Luis Videgaray será mucho más que un secretario de Hacienda; será en los hechos una suerte de zar en el terreno económico, con enorme influencia en la operación y en las reformas pendientes. Se asegura que Eduardo Medina Mora será el próximo canciller; que Pedro Joaquín Coldwell, el secretario de Energía; que Aurelio Nuño estará en la Oficina de la Presidencia; que Rosario Robles llegaría a la Sedesol. No se sabe, hoy, qué de todo eso está confirmado.

Lo único cierto es que en estas 100 horas se definirá en buena medida el futuro de un sexenio.

Frentes Políticos

EXCÉLSIOR

I.El presidente electo Enrique Peña Nieto viajó ayer a Estados Unidos. Lo acompañaron en el avión Gruman, de la Fuerza Aérea Mexicana, su esposa, Angélica Rivera, y su equipo cercano. Se reunirá con la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y los líderes del Congreso, horas antes de entrevistarse con el recién reelecto mandatario estadunidense Barack Obama. Fue recibido por el embajador de México en EU, Arturo Sarukhán, y la jefa de Protocolo del Departamento de Estado, Capricia Marshall. Es la reunión más importante del mexiquense antes de asumir la Presidencia este sábado. El panorama luce alentador.

II.Anote los personajes con los que se reunirá Enrique Peña Nieto, en tierras de EU: además del presidente Obama, estarán el vicepresidente Joe Biden; la secretaria de Estado, Hillary Clinton; el jefe de Oficina y Asistencia del gobernante, Jack Lew; el asesor de Seguridad Nacional, Tom Donilon; el asistente del presidente para Seguridad Interior y Contraterrorismo, John Brennan; el asesor adjunto de Seguridad Nacional y Asuntos Económicos Internacionales, Michael Froman; la secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, y el embajador de EU en México, Anthony Wayne… Los ojos del gabinete estadunidense posados en el futuro de México.

III.Invitados a la transición. El vicepresidente de EU, Joe Biden, encabezará la delegación oficial de su país que asistirá a la investidura del presidente electo Enrique Peña Nieto, el sábado, informó la Casa Blanca. Viajará acompañado por la secretaria del Trabajo, Hilda Solis; el asistente para Seguridad Interior y Contraterrorismo, John Brennan, y la secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson. El anuncio llega a pocas horas de su visita de trabajo a Washington, donde será recibido hoy por el Presidente de Estados Unidos en la Oficina Oval, y viajará mañana a Canadá para reunirse con el primer ministro Stephen Harper. Mucho trabajo. Y eso que aún no asume.

IV.Los amigos de Marcelo Ebrard. La empresa Clear Channel Outdoor México, a la que le fue adjudicado el contrato de compra de los vehículos del programa Ecobici, y que diseñó el sistema de bicicletas públicas, es una agencia de publicidad que desde hace más de tres años se ha beneficiado con la autorización privilegiada de espacios para colocar mobiliario con anuncios incluidos. Ecobici es sólo la pantalla de los negocios ocultos del gobierno del DF. Todo se mueve en el mundo publicitario. A esta firma, el gobierno capitalino le pagó 75 millones de pesos y ha obtenido un ingreso anual de 35 millones. A cambio, la empresa debería pagar mensualmente 249 mil pesos directamente a la Tesorería, según lo dijo ayer la titular de la Secretaría de Medio Ambiente. Aclaraciones y más aclaraciones de fin de sexenio. ¿Cuánto más oculta el saliente jefe de Gobierno?

V.El presidente Felipe Calderón disfrutó en serio su despedida en Veracruz. En su gira del adiós por esas tierras, de tres días, dijo que se llevaría a los veracruzanos en su corazón. Pero entusiasmado como estaba, a quien se llevó en su helicóptero fue al gobernador Javier Duarte de Ochoa, para que lo acompañara a una gira por Puebla y, cuando el Ejecutivo estatal se iba a despedir, Calderón le preguntó sobre sus planes para la tarde del domingo y, sin más, lo subió a la aeronave. Se lo llevó de paseo.

VI.Otra vida desperdiciada. María Susana Flores Gámez, de 22 años, falleció durante una refriega entre militares y sicarios en el poblado de El Palmar de Los Leal, Mocorito, en Sinaloa. Presuntamente iba con uno de los involucrados. Era modelo y ganadora de Mujer Sinaloa 2012. La Coordinación de Nuestra Belleza Sinaloa expresó su pésame a la madre y los hermanos de la participante en el certamen estatal de belleza. Cibernautas externaron sus condolencias en el sitio de la organización en la red social Facebook. La modelo y participante en concursos de belleza cimbró a la sociedad. A todos, claro, menos al gobernador Mario López Valdez. Malovita, como le dicen, está acostumbrado a leer diariamente el reporte de bajas de sus paisanos.

 

Ventana

Los miserables

José Cárdenas

EXCÉLSIOR

Madero intenta aprovechar la debilidad presidencial a 96 horas del final… para sacar de la jugada a los fieles calderonistas.

Vicente Fox está de regreso… o por lo menos eso intenta a cualquier costo. Se balconea.

Fox analiza abandonar su militancia en el Partido Acción Nacional. Acusa al blanquiazul de haber abandonado sus principios de doctrina… pero dice estar dispuesto a reconsiderar, sólo a condición del apoyo panista a las reformas estructurales —energética y fiscal— inaplazables para el país…

Desde el rancho San Cristóbal, el ex Presidente coquetea con la espada desenvainada. Amenaza.

“Por ahora dejaré volando la posibilidad de regresar al partido. A  pesar de ser panista de corazón, difiero totalmente con las personas que se apropiaron de Acción Nacional, sobre todo de aquellas que desde el gobierno y la Presidencia de la República quisieron acapararlo con la confusión y las consecuencias que vemos. Hasta que no vea si el PAN tiene valor civil y lealtad con sus propias convicciones estaré en santa paz con el partido.”

El “señor de las botas” lanza el reto, justo cuando Gustavo Madero intenta reafirmarse como el hombre fuerte del partido derrotado, al convocar a sus leales a cerrar filas ante la llegada del huracán tricolor.

Madero —con Fox detrás— intenta aprovechar la debilidad presidencial a 96 horas, y minutos, del final… para sacar de la jugada a los fieles calderonistas.

El líder blanquiazul ganó la primera batalla al frenar los intentos de “refundar” al partido tras la debacle del primero de julio… y ahora pretende dar otro golpe para evitar comentarios como el del analista José Antonio Crespo, quien vislumbra el afán calderoniano de imponer un “maximato”.

El señor Madero ofrece —al próximo Presidente— colaboración digna… nunca complicidad frente a las tentaciones autoritarias y menos al garrote vil… igual que Fox.

Madero se balancea entre la agonía y el éxtasis… como el elefante, sobre la tela de una araña… también, igual que Fox.

Las casualidades no existen.

El aventurero de Guanajuato vende caro su amor. Invierte su escaso capital político… y lo pone a disposición del mejor postor.

Don Vicente aprovecha para recordarle a don Madero que en la batalla por el control del partido ningún apoyo es miserable… y que ésta podría ser la última oportunidad para eliminar los obstáculos calderonistas, tomar la sartén por el mango y, de paso, cobrar todas las viejas facturas pendientes.

Es la versión región 4 —y pirata— de una novela cumbre.

MONJE LOCO: Gritos y susurros… perdigones al aire lanzan desesperados funcionarios de la Tesorería del DF. A ocho días de irse mucho a la… echan mano a sus fierros como queriendo chantajear. Primero reparten amenazas disfrazadas de requerimientos y luego prometen “arreglar” las supuestas irregularidades fiscales a mordidas… de perro. Desesperados “olfatean” a contribuyentes omisos y/o perversos. –Págame el 30% de tu “bronca” —por debajo de la mesa, claro— y te mando al archivo “muerto”… pongo tu “asunto” hasta abajo de todos los papeles… y aquí no pasó nada —prometen—. Así compran sus liquidaciones esa “bola de rateros”. –¿Si existe el derecho, para qué hacerlo tan chueco? Por favor, no vaya usted a pensar que son corruptos. Ocurre que están contribuyendo al “Buen fin”… al año de Hidalgo… –¿Lo sabrá El Carnal Marcelo o le vale?

Itinerario Político

Blindaje y bloqueo, la misma lacra

 

Ricardo Alemán

EL UNIVERSAL

Tienen razón los ciudadanos afectados y que se quejan por el grosero blindaje policial en las calles aledañas al Palacio Legislativo. Y también les asiste toda la razón a los miles de ciudadanos de a pie que protestan por el cierre de, por lo menos, dos estaciones del Metro.

Y es que una democracia que se respete –y la democracia mexicana no es respetada por muchos–, no puede permitir que un protocolo, acto de gobierno o de autoridad se convierta en pretexto para bloquear calles, blindar oficinas públicas o secuestrar escuelas, autobuses, carreteras, llevar a cabo plantones, sentones o desnudos públicos…

Lo curioso del asunto, sin embargo, es que el blindaje, el bloqueo, el plantón o el secuestro –entre muchas otras formas de protesta, presión, represión o chantaje–, son practicados, tolerados y/o censurados, según la temporada, el grupo de presión y/o el estado de ánimo de tal o cual pandilla política.

Así, por ejemplo, los malquerientes de Enrique Peña Nieto –y no pocos ciudadanos verdaderamente afectados–, se han dado vuelo para cuestionar en redes sociales el blindaje en San Lázaro y el cierre de estaciones del metro. Incluso ya mueven el sambenito de que asistimos al regreso del gobierno autoritario, represor e intolerante, y hasta se avientan la chabacana puntada de decir que esa es una muestra del regreso del viejo PRI.

Y claro, buena parte de esos malquerientes de Peña Nieto son, al mismo tiempo, fanáticos de AMLO. Y precisamente por eso no se acuerdan –y no quieren recordar–, que el mesías tropical bloqueo por 48 días el corredor Zócalo Reforma –con un costo económico incalculable para la ciudad y para millones de personas–, con el cuento de que se había cometido un fraude electoral en julio de 2006. Fraude que, por cierto, nunca se pudo probar.

¿Y cuántos de los que hoy pegan el grito en el cielo –o lo que con toda razón se quejan–, protestaron por el grosero bloqueo del corredor Zócalo Reforma en 2006? Sin embargo, se debe insistir que tienen toda la razón los afectados por el blindaje del Palacio Legislativo. Sus quejas son legítimas y justificadas.

Pero si bien hoy les tocó a ellos padecer los excesos de la vapuleada democracia mexicana, lo cierto es que son miles o millones de capitalinos los que por años han padecido la calamidad de los bloqueos, el blindaje de instalaciones públicas, los secuestros de calles, instalaciones, plantones, sentones y otras aberraciones sociales.

Y si tienen dudas basta recordar que una, dos o tres veces por semana los vecinos de la Secretaría de Gobernación –de zonas habitacionales o comerciales–, ven afectadas sus actividades elementales a causa de los platones, secuestros bloqueos o blindajes. Y algo ocurre casi a diario a los negocios y viviendas –y con ello a sus habitantes–, de Paseo de la Reforma, del Zócalo del DF y de capitales como Oaxaca o Morelia, entre muchas otras.

Más aún, la calle de Bucareli –en el perímetro entre Reforma y Chapultepec, de la capital del país–, es la avenida de todo el país que más días al año permanece bloqueada, secuestrada, tomada y empleada para que por meses se instalen pillos como los de Antorcha Campesina, Los 400 Pueblos, la CENTE, el SME y muchos otros que han hecho de la protesta y el bloqueo, una cultura de joder a la gente, a vecinos y transeúntes.

Lo simpático es que a pesar de que todos los días, de todos los años, en las últimas décadas crecen las manifestaciones, bloqueos, plantones y que afectan a miles o millones, poco o nada hacen los gobiernos delegacional, de la ciudad y el federal, para poner alto a la mayor calamidad de los capitalinos.

Y frente a esa calamidad cotidiana nadie –o muy pocos–, recurren a las redes sociales para denunciar lo intolerable que resulta que el gobierno capitalino –dizque de izquierda–, sea incapaz de impedir los bloqueos, plantones, manifestaciones, blindajes y secuestro de calles, sea por manifestantes, sea por ambulantes.

Peor aún, nadie denuncia que Marcelo estimula plantones y bloqueos de sus amigos, y apalea a los enemigos.

Pero existe un pequeño detalle –pecata minuta de la realidad–, que pocos de los que denuncian el blindaje han tomado en cuenta. En efecto, nada justifica el blindaje a San Lázaro y la suspensión de estaciones del Metro. Pero también es cierto que no se trata de una ocurrencia. No, la seguridad extrema es por razones de Estado, en prevención que descocados antipeñistas o fanáticos lopistas agredan al presidente.

Es decir, que el tamaño de las amenazas de locuaces y fanáticos, es del tamaño y lo extremo de la seguridad para Peña Nieto. Con el malestar para los que ni la deben ni la temen.

Horizonte Político

La herencia del panismo en el poder

José Antonio Crespo

EL UNIVERSAL

Finalmente, Felipe Calderón entregará el poder al PRI, pese a que, según dicen, juró ante la tumba de su padre evitar ese desenlace. El retorno del PRI al poder se explica en muy buena parte por el enorme fiasco representado por los dos gobiernos del PAN, y su monumental fracaso para cumplir lo que durante sesenta años ofreció; democratizar al régimen político en relación al desempeño de gobierno y el ejercicio del poder; rendición de cuentas, combate a la corrupción, fin de la impunidad. Al parecer, en México eso de llamar a cuentas a gobernantes y funcionarios corruptos y abusivos tiene que ver exclusivamente con una vía para recuperar legitimidad política del nuevo gobernante, más que con la existencia de un Estado democrático o la aplicación sistemática de la ley.

Eso se supone que cambiaría con Vicente Fox, quien prometió como principal eje de su campaña justo la rendición sistemática de cuentas y el fin de la impunidad (incluso ofrecía llevar a la justicia al “Salinillas”, con quien finalmente estableció una alianza política contra López Obrador). Pero habiendo llegado al poder con la mayor legitimidad democrática (en la primera alternancia pacífica de la historia mexicana), no sintió necesidad de llamar a cuentas a nadie, sino hacer las paces y limar asperezas con las tepocatas priistas para lograr reformas económicas estructurales (que no habían sido el núcleo de su campaña). Eso  pese que desde ese partido hubo todas las advertencias posibles de que no cooperarían en ello (para no dar crédito a Fox, como dijo entonces Manuel Bartlett, o para que la ciudadanía reconociera en el PRI el único capaz de gobernar, como lo señaló Fidel Herrera).

El más claro símbolo del fracaso del PAN es que el propio Fox, quien echó “a patadas“ al PRI de Los Pinos, se convirtió en el más entusiasta promotor de su regreso, doce años después. La frase célebre “¿Y yo por qué?” refleja el desentendimiento del gobierno panista respecto de su compromiso histórico.

Felipe Calderón no llegó, ni de lejos, con la legitimidad de Fox. Pudo haber dado mayor certeza y credibilidad a su victoria oficial de haber aceptado un recuento amplio de votos, como exigían las condiciones. Prefirió no arriesgar su triunfo y retenerlo.

El “haiga sido como haiga sido” revela la verdadera importancia que el PAN concede a la democracia electoral (se trata de ganar, no importa cómo). Pudo haber compensado su escasa legitimidad de origen con una cruzada genuina contra la corrupción política, administrativa y empresarial, que es el terreno abonado para el narcotráfico y el crimen organizado.

Pudo Calderón haber llamado a cuentas a algunos de los muchos corruptos del gobierno anterior (los hermanos Bibriesca, por ejemplo). Prefirió legitimarse a través de las armas en lo que pretendía ser una decisión valiente contra los cárteles de la droga (valiente sí, pero carente de inteligencia). Que dicha decisión tuvo una motivación más política que operativa lo sugiere la precipitación con que la aplicó, sin consensuarla con otros actores políticos, poderes del Estado, gobernadores o países involucrados (principalmente Estados Unidos).

Evidentemente, lo que buscaba era llevarse todo el crédito de lo que suponía (porque así se lo hicieron creer) una hazaña que sería coronada con lauros y trompetas. Y por eso mismo, una vez evidenciado el fracaso, la principal responsabilidad del desastre se le imputa a él (como lo reflejaron las urnas en la elección presidencial).

No hubo tampoco un estudio detenido de las consecuencias de su estrategia, o de las condiciones mínimas que su eventual éxito exigía, ni un diagnóstico adecuado (que el propio Calderón reconoció más tarde, era errado). Los objetivos perseguidos por su cruzada no sólo no se lograron, ni se avanzó en ellos, sino que arrojaron resultados contrarios: así ocurrió en materia de reducción de tráfico y  consumo de droga, control territorial por parte del Estado o fortaleza institucional.

La violencia e inseguridad consecuente se vio originalmente como un costo inevitable a pagar por los beneficios que se alcanzarían, o incluso como un indicador de éxito y avance. Pero el sangriento legado que queda es una carga para el país. La rivalidad y descoordinación entre la PGR y Seguridad Pública no son sino la expresión más clara del fracaso de la principal política pública de Calderón. En cambio, queda la corrupción y la impunidad prácticamente igual que en los tiempos del PRI. Y el PAN, tras haberse traicionado a sí mismo, quedó sin autoridad moral.

 

Felipe Calderón

Jesús Silva-Herzog Márquez

GRUPO REFORMA

No se hizo en los rigores de la tecnocracia, ni en las exigencias de la empresa; no lo moldeó la oscuridad de la academia ni la flama de la movilización social. Se formó en las labores de partido, entre las paredes del parlamento. De ahí viene su perfil oratorio, su energía polémica, su ánimo persuasivo. No le bastaba hacer, se empeñó en convencer. Hablar fue, para él, parte sustancial del gobernar. A diferencia de sus antecesores (y de su sucesor), Felipe Calderón cree en una política capaz de pasar la prueba del razonamiento público. No ignoró a sus críticos. Los vio de frente, los escuchó, se expuso al resentimiento. No se aisló del dolor. Lo que se mantuvo siempre hermética fue su política. En su obstinación no se asomó la  fisura.

Pudo haber sido un sensato presidente conservador si hubiera sido leal a esa mitad de su temperamento, pero fue infiel al político tradicionalista que es. Su gobierno se batió entre la prudencia de ese conservador y el ímpetu de un cruzado. Su conservadurismo no se expresó solamente al defender la penalización del aborto o al oponerse al matrimonio como derecho universal. Fue un conservador porque entendió su trabajo como el de un protector de lo que existe. Lo que mejor hizo lo hizo como cuidador o, si acaso continuador de lo iniciado por otros. No fue un innovador, fue un buen protector de lo heredado. Y así cuidó del patrimonio común… y también de los privilegios de algunos.

De la timidez conservadora viene, en efecto, el escrupuloso manejo económico, la tenacidad constructiva, la exitosa política de salud. De ese mismo impulso viene también la renuncia a conducir la política educativa, el apocamiento frente a los grandes intereses corporativos y los monopolios, la cortedad de su ambición histórica.

Pero lo más nocivo del gobierno de Calderón, su herencia más perdurable no proviene de esa mitad de su temperamento sino de la otra: de su temeridad. Más que gobierno valiente, el suyo fue gobierno de valentonadas. Calderón pudo haber acertado al ejercer su sentido de autocontención pero (a excepción de su confrontación con el SME) erró en sus atrevimientos. Incurrió en uno de los peores vicios del actuar político: la obsesión. En defensa de sus decisiones iniciales y en respaldo de sus soldados optó por suspender relaciones con la realidad. Buscó nuevos argumentos, nuevas explicaciones, nuevas justificaciones para la misma estrategia. Se atrevió a enfrentar a los criminales pero no se atrevió a corregir el rumbo. Su peor papel fue el de su obcecación: comandante de una guerra voluntaria. Voluntaria, digo porque, si enfrentar el crimen no era opción, encararlo con la fantasía de una guerra de liberación, sí lo era.

Conocedor de las leyes, parlamentario decimonónico, Felipe Calderón entendió la importancia de dignificar el ejercicio de la presidencia. Fue un gobernante sobrio, de infrecuentes desplantes. Pero esa conciencia de Estado, ese aprecio de las reglas, ese esmero por defender las instituciones como patrimonio común, encalló en aquella política de la que se imaginó fundador. En la lucha contra el crimen organizado nada de lo preexistente servía, todo había que inventarlo. Ahí no hubo perspectiva de Estado sino manía de cazador. Por eso, a pesar de haber visto el fracaso de su estrategia nunca admitió responsabilidad para dar el giro de adaptación. Primero los culpables eran los de antes, después los de afuera.

El efecto de su estrategia (lo único que verdaderamente cuenta) fue el contrario al esperado: erosión del Estado, no su fortalecimiento. La libertad es hoy más precaria que hace seis años. El Estado más arbitrario y abusivo que hace seis años. El presidente católico, el abogado panista llegó a presumir la muerte como si se tratara de un trofeo. En el sexenio de la muerte, el presidente se celebró con cadáveres.

Desconfiado hasta de su sombra, como advirtió su mentor, hizo política sin hacer equipo. Por ello no deja herencia ni herederos. Ordenado y sensato no cayó en las trampas de la frivolidad ni en las tentaciones de la demagogia. No lo manchó el escándalo personal. Apenas rozó la megalomanía. Nunca absorbió el odio sembrado por sus malquerientes. Encaró con aplomo las dificultades que habrían enloquecido a muchos. Entre la furia de malos perdedores, tremendas epidemias, provocaciones criminales y cataclismos internacionales, Calderón se mantuvo ecuánime.

Siendo, como decían sus promotores iniciales, el primer panista en Los Pinos, condujo las abdicación ideológica de su partido. La derrota más grave que debe encarar el PAN no es la electoral, sino la cultural. Al ceder la presidencia a su enemigo histórico, Felipe Calderón entrega un país económicamente estable y con perspectivas promisorias de crecimiento. También un país menos libre, más temeroso, más bárbaro.

 

Jaque Mate

Los abusos

 

Sergio Sarmiento

ZOCALO SALTILLO

Los políticos de izquierda están amenazando con detener, o por lo menos hostigar, la ceremonia de inauguración de Enrique Peña Nieto. Alejandro Sánchez Camacho, secretario general del PRD, advirtió este 25 de noviembre que la toma de posesión del presidente “no será un día de campo”.

Lo curioso es que Andrés Manuel López Obrador es ahora el moderado. Ha anunciado protestas en los estados y el Ángel de la Independencia, que se vale, pero al parecer no pretende entrar al Palacio Legislativo ni bloquear calles y carreteras. Muchos de sus seguidores, empero, quieren ser más papistas que el papa y están buscando no cómo afectar a Peña Nieto sino a los ciudadanos. Habrá que ver qué hacen el SME y #Yo Soy 132 el 1º de diciembre.

Del otro lado, el Estado Mayor Presidencial ha tomado como rehén toda la zona que circunda al Palacio Legislativo federal. Esto lo ha hecho una semana antes de la toma de posesión. Ha ordenado que se suspendan los servicios de Metro y Metrobús y ha obstaculizado la circulación de vehículos y peatones en las calles circundantes. Soldados mal encarados exigen credencial de elector a quien quiere llegar a casa. A quien no la tiene, se le niega el acceso a su propio hogar. Se afecta así de manera muy importante la vida de quienes viven y trabajan varias cuadras a la redonda.

Georgina Sandoval, de la colonia Lorenzo Boturini, me dice en un mensaje que no hay pasos peatonales. Para comprar tortillas hay que dar una vuelta enorme.

“¿Espera ser bien recibido Peña Nieto? Está logrando exactamente lo contrario”.

Los políticos están acostumbrados a actuar como si los ciudadanos no existiéramos. Por eso piensan que pueden tomar esas medidas que afectan directamente los derechos de terceros: bloqueos de calles y carreteras, o el sitio que el Estado Mayor Presidencial ha decretado en torno del Palacio Legislativo. Ellos siempre pueden tomar el helicóptero para trasladarse.

Otros son omisos en el cumplimiento de su deber. Ahí está el caso del gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, que ante los abusos de la sección 22 hacia los ciudadanos ofrece diálogo a los activistas, con lo cual virtualmente asegura que se mantengan los abusos.

Ayer me decía Cué en una entrevista de radio que la ley debe aplicarse a todos, pero que “los maestros, los estudiantes y los normalistas son casos especiales”.

El problema es que mientras a ellos se les da un trato de privilegio, los ciudadanos comunes y corrientes debemos aceptar que se violen los derechos al libre tránsito o a la educación pública de todos sin que la autoridad se atreva a cumplir la ley y defendernos.

Los políticos –y en esta categoría incluyo no sólo a funcionarios públicos sino también a los líderes de sindicatos como el SME o la sección 22 del SNTE y de organizaciones políticas como el #Yosoy132– olvidan cada vez más cuál es su papel. Se han acostumbrado a tomar medidas que agravian a los ciudadanos, sin considerar que los afectados tienen también derechos.

El desprestigio de la clase política en nuestro país es producto de una constante acumulación de agravios: calles cerradas, bloqueos de carreteras, cierres de estaciones del Metro, cierres del aeropuerto en espera del avión presidencial, policías corruptos, ministerios públicos ineficientes e indiferentes, desvío de recursos públicos, prepotencia. Los políticos han olvidado que su función es servir a los ciudadanos. Pero una vez que lo olvidan, toda la justificación de su existencia se desvanece.

NEGOCIAR LA LEY

Ochenta personas de la colonia Santa Catarina de Tláhuac bloquearon ayer la carretera México-Puebla en sus dos sentidos para pedir la liberación de unos presuntos secuestradores. ¿Qué hizo la Policía capitalina? Realizar cortes a la circulación. ¿Qué hicieron las autoridades de Tláhuac? Mandar una delegación a negociar.

 

Cristalazo

La UACM vista desde dentro

Rafael Cardona

CRÓNICA

“En fecha reciente y a pregunta expresa, el Dr. Mancera manifestó ante los medios, que de ser necesario utilizaría la fuerza pública para recuperar los planteles y oficinas de la UACM, considero pertinente comentarte que esta Universidad, cuando menos en este momento, es indefendible y que el doctor arriesgaría buena parte de su bono político adoptando una medida de esa magnitud, que por lo demás no solucionaría el fondo real de las cosas”.

Una persona de toda mi confianza, trabajador de la simulada Universidad Autónoma de la Ciudad de México, me hace llegar este texto de cuyo contenido ahora me responsabilizo. Me reservo su nombre para protegerlo de “vendettas” y represalias. Obviamente no pertenece a ninguna de las mafias en pugna.

“En fecha reciente y a pregunta expresa, el Dr. Mancera manifestó ante los medios, que de ser necesario utilizaría la fuerza pública para recuperar los planteles y oficinas de la UACM, considero pertinente comentarte que esta Universidad, cuando menos en este momento, es indefendible y que el doctor arriesgaría buena parte de su bono político adoptando una medida de esa magnitud, que por lo demás no solucionaría el fondo real de las cosas”.

Como botón de muestra le menciono esto:

1.- A la UACM le fue asignada para el ejercicio fiscal de 2012 un presupuesto total de $855, 029,564.00 de los cuales entre el 90 y el 95% se destinan al rubro de sueldos y salarios, esto significa que entre $769, 000,000.00 y $812, 000,000.00 son para cubrir este concepto y el resto va destinado a la educación, que es la razón de ser (o debería) de la UACM.

2.- Cuando se habla de una matrícula de catorce mil estudiantes aproximadamente, no se aclara que entre el 30 y el 40% de estos no se reinscriben ni acuden a clases, algunos de ellos, no pocos, desde hace dos o tres años, ello obedece fundamentalmente a que la LEY DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE LA CIUDAD DE MÉXICO en su CAPÍTULO II relativo al FINANCIAMIENTO PÚBLICO DE LA UNIVERSIDAD, en su Artículo 23 expresa lo siguiente:

“Para garantizar un adecuado desarrollo cualitativo y cuantitativo de la Universidad, y conforme a lo dispuesto en los artículos 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 9º y 27 de la Ley General de Educación, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal asignará anualmente a esta institución, como mínimo para su presupuesto de operación, 3.4 salarios mínimos generales anuales vigentes en el Distrito Federal por cada estudiante con dedicación ordinaria y sus equivalentes”.

“Se entiende por estudiante con dedicación ordinaria al inscrito en la totalidad de cursos correspondientes al plan de estudios en cada periodo; asimismo, asignará los recursos necesarios para sufragar las inversiones concomitantes. Con este fin, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal considerará esta asignación como programa prioritario para propósitos presupuestales y el monto del financiamiento nunca será inferior al presupuesto del año previo”.

“Lo anterior significa que la UACM obtiene parte de su financiamiento por estudiantes fantasmas, cabe apuntar que por norma no se da de baja a los estudiantes ausentes sino hasta que lo soliciten ellos directamente, lo cual en el caso anterior no sucede”.

3.- De otra parte, el detonador de la situación actual que atraviesa la UACM se debe a que la Rectora (Dra. Esther Orozco O.) propició que se diera de baja, mediante “razones-pretexto”, a varios consejeros del Consejo Universitario recién electos (varios de ellos en contacto con Morena), pero que no le eran afines a ella, con objeto de no perder la mayoría en dicho consejo. (Ello como corolario de una mala relación durante el ejercicio de su rectorado).

“Otro ingrediente es que la UACM se ha convertido en una arena política, ya que la Dra. Orozco guarda afinidad con Marcelo Ebrard, y el grupo de Andrés Manuel López Obrador apoya a Imanol Ordorika (integrante del CEU cuando era Rector de la UNAM el Dr. Jorge Carpizo) y al Dr. Salvador Martínez Della Rocca como posibles candidatos a ocupar la Rectoría que quedaría acéfala con la renuncia de la actual Rectora.

4.- Le agrego que el actual asesor jurídico del sindicato de la UACM (y de la IBERO) es el Lic. Arturo Alcalde, padre de la Diputada por el Movimiento Ciudadano, Luisa Alcalde Luján, Miembro del Comité Ejecutivo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y Coordinadora Nacional de Jóvenes y Estudiantes, y esposo de Bertha Luján Uranga, quien recientemente fue electa como Secretaria General de Morena.

“En fin, no es lo único que pasa en el interior de la UACM pero ejemplifica mi referencia a que es indefendible y que el Dr. Mancera arriesgaría demasiado; considero que es mejor buscar que la Asamblea de Representantes aplique una auditoría eficaz”.

“Por cierto, el día de ayer (22) el Dr. Della Rocca criticó que ante las declaraciones del Dr. Mancera, los estudiantes “paristas” hayan presentado su queja en tal sentido ante la UNESCO.

“Así las cosas”.

SE CAYÓ EL ROLLO

Como era de esperarse la farsa montada por el chicano José Aquino (una verdadera chicana) se vino abajo. El estafador profesional retiró la demanda interpuesta hace varios meses ante la Corte de California en Estados Unidos contra colaboradores del Presidente electo Enrique Peña Nieto, debido a un imaginario incumplimiento de un también imaginario contrato por más de 50 millones de dólares.

Como se sabe Aquino inventó una campaña en Estados Unidos para promover la imagen de Peña en Estados Unidos, y después urdió un chantaje aduciendo el incumplimiento en perjuicio de labores previas ya pagadas por él. Los acusados fueron, entre otros, David López, Roberto Calleja (recientemente nombrado doctor Honoris Causa de la Universidad de la Comunicación) y Erwin Lino.

Aquino deberá pagar, además del costo personal por  la vergüenza de verse obligado a reconocer la patraña, 34 mil dólares por gastos de abogados de la parte malamente acusada.

Además, la Corte Californiana también resolvió, que el demandante pague alrededor de 34 mil dólares para cubrir con los honorarios de los abogados defensores de la parte acusada. Esta serie de hechos, obligó a José Aquino a desmentir la información y a dejar al descubierto la falta sustento legal en cada una de sus acusaciones.

Astillero

  • La insoportable brevedad
  • Quince minutos
  • Augurios en San Lázaro
  • Miedo sí anda en Metro

Julio Hernández López

 

Quince minutos no significan nada para un diálogo político serio, con ánimos de trascendencia y con respeto mutuo de los interlocutores. Cierto es que a un locuaz sin noción histórica, como Chente Fox, ese lapso le pudo parecer suficiente para arreglar el conflicto armado de Chiapas, al que finalmente dejó como lo había tomado, pero en el caso del mexiquense engolosinado con su fiesta sabatina parece desatento y tal vez hasta desdeñoso el que la Casa Blanca destine tan poco tiempo a la plática en privado, en un virtual saludas y te vas (una especie de involuntaria reproducción en Washington de la celeridad silente con que se realizará la toma de protesta en San Lázaro) que en su fugacidad delata poco aprecio de Barack Obama y poco peso de Peña Nieto.

Quince minutos a solas y unos treinta y cinco en grupo, con las comitivas de ambos personajes principales, explicó apresuradamente en Twitter el virrey Videgaray, tratando de conjurar la picaresca colectiva que ya se ensañaba con el tema. En total, la reunión se extendería por espacio de aproximadamente 50 minutos, según tuiteó el coordinador general del equipo para la transición gubernamental, aunque más tarde ese mismo equipo, contraviniendo las expandidas estimaciones cronológicas del jefe Luis, se aventó a emitir, nomás con base en su ronco pecho boletinero, una declaración a la palabra que le adjudicaba unilateralmente un poquito más de tiempo (por espacio de una hora) a la reunión que de haber sido por los ensueños peñanietistas habría incluido comelitona, brindis, sobremesa, tertulia, canto a dúo con mariachi y menudo o pozole de madrugada.

Pero lo cierto es que el mexicano sólo tendrá 15 minutos a solas frente al estadunidense, según el programa oficial. Muy poco tiempo para desahogar lo que la imaginación popular atribuye, sin mayor prueba, a esos encuentros: la presentación de la lista del gabinete para conseguir aprobaciones o cuando menos no tener objeciones, sobre todo en rubros tan delicados como los hacendarios y los de seguridad y combate al narcotráfico, y la entrega de llaves para que el interés gringo decida lo que le convenga en materia de energéticos y en especial en cuanto a privatización de Pemex.

La insoportable brevedad del encuentro privado en Washington tiene un agregado igualmente ominoso: el obamismo alineará a sus funcionarios de rigor (Hillary Clinton y otros miembros de la plantilla del Departamento de Estado; el embajador de Estados Unidos en México), pero también ha convocado para el rapidín con los mexicanos a asesores y especialistas en asuntos de seguridad y terrorismo. Más allá de las apariencias protocolarias, a los gringos lo que les interesa es tener más o menos bajo control el patio trasero, garantizando que los incendios sureños no afecten al vecindario imperial. Como zanahoria mojada, Obama está usando el tema de la reforma migratoria, una especie de moneda de cambio, condicionada e imprecisa, que el peñanietismo podrá tener si a cambio cede en los temas que son esenciales para EU, es decir, seguridad y energéticos.

La suavidad, el avenimiento y el reloj comprensivo frente a los gringos se ha vuelto en la capital del país rispidez, provocación y agravio. La instalación de emplazamientos bélicos alrededor de San Lázaro y el cierre de estaciones del Metro y de paradas del Metrobús cercanas a esa cámara de diputados han multiplicado en un segmento de la población capitalina la convicción de que Peña Nieto está demasiado lejos del pueblo que dice representar y que su llegada mercantil al poder no ha producido ningún tipo de júbilo colectivo genuino sino un silencio receloso, una aceptación fatalista e incluso una propensión a la protesta enérgica, más allá de los canales institucionales de disidencia que muy comprensivos se han mostrado en esta ocasión, fogosos en lo discursivo pero cedentes en cuanto a tiempos clave, plazas emblemáticas y organización de la protesta real.

 

Violatorio de garantías constitucionales y confirmatorio del Espíritu de Atenco que durante un sexenio reinará, el virtual estado de sitio montado alrededor de San Lázaro es intencionalmente exagerado y marcadamente insensato. Peña Nieto necesita demostrar de entrada la mano dura que cree que irá diluyendo la oposición a su llegada comercial al poder y que así irá preparando el camino para las reformas estratégicas en materia de energéticos (privatización de Pemex, sobre todo) y de impuestos. Los aires represivos reivindicados orgullosamente en la Universidad Iberoamericana al final de un viernes negro de mayo tendrán oportunidad de ser puestos en práctica ya desde el poder comprado.

En esa exploración de los límites de la protesta social, el cierre de las estaciones del Metro indicó a los estrategas peñistas un punto rojo. Durante seis días y afectando puntos importantes de la agitada vida cotidiana capitalina, las fuerzas federales mostraban poco respeto por el tiempo y el trabajo de muchos ciudadanos. Al propio jefe saliente de gobierno se le acumularon mensajes en Twitter en demanda de que abriera las estaciones del Metro. Ayer se anunció la reposición de servicio en dos de esas estaciones, y el futuro procurador federal de justicia, en funciones actualmente de presidente de la directiva de la Cámara de Diputados, Jesús Murillo Karam, ha considerado excesiva y prematura esa vigilancia extrema que dice que él no solicitó (aunque su otro yo, en funciones de peñista militante, probablemente aplaude y celebra).

A propósito de dualidades, Vicente Fox condiciona su reafiliación al PAN en abierta venta de favores políticos al partido que lo llevó al poder. Luego, ha hecho críticas a la concentración de poder represivo en Gobernación con las reformas peñistas, mientras corren versiones de que para encargarse de esa subsecretaría del interior está apuntado el general Rafael Macedo de la Concha, que fue titular de la PGR durante el foxismo.

Y, mientras Calderón sigue inaugurando obras no terminadas y provocando enojos populares, como sucedió con yaquis y sonorenses a propósito de un acueducto largamente impugnado, ¡hasta mañana!