La política es el arte de negociar. En al aire flota la bruma de la duda acerca de la repentina incorporación a las filas del Real Madrid, de dos jugadores mexicanos: Javier Hernández, “el chicharito” al equipo merengue de fútbol y de Gustavo Alfonso Ayón, al equipo madridista de baloncesto.
En torno a tan repentinas apariciones aztecas se han suscitado todo tipo de especulaciones barajemos algunas: 1) México, su afición es más catalana que madridista, a decir de los enterados, buena parte de los futboleros aztecas tienen más inclinación por el Barca de Messi que por el Real Madrid, de Cristiano y ello, en dinero constante y sonante, implica menos merchandising merengue para los mexicanos. 2) La incorporación de Chicharito, como de Ayón, a pesar de su enorme talento, responden a una “llamada” de altísimo nivel desde la Presidencia de México a Florentino Pérez, presidente del Club del Real Madrid, para negociar qué haría falta para incorporar a mexicanos a las filas blancas. Y es que la jugarreta tendría doble finalidad: por un lado, hacer girar la maquinaria de negocio del Real Madrid, y por otro, darle a la afición mexicana algo con que distraerse máxime en tiempos en los que, los pronósticos económicos del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, no son nada certeros y el fútbol es siempre una “sana distracción” para su población. 3) Obras públicas. Como se sabe el estadio Santiago Bernabéu, uno de los más cómodos del mundo, entrará en fase de modernización para hacerlo precisamente el estadio “más inteligente, renovable y amigable con el ambiente del mundo”. El coste para reformarlo y dejarlo verdaderamente impresionante, casi quitar el habla al espectador, rondará los 400 millones de euros.
Una cantidad impensable para un país cuya economía no deja atrás del todo la crisis y que a pesar, de ser la potencia del fútbol en el mundo, con el Barca y el Real Madrid, arrastra problemas de crecimiento, demanda interna, inflación, y sobre todo creación de empleo.
Y como todo es una caja de hacer dinero, en la política, se trata de un ”toma y daca”, es decir un “yo te doy a cambio de”. Ahora se cierne la sombra de la duda, en torno al “préstamo” del Manchester United, de ese jugadorazo que es Javier Hernández. Y también acerca de la súbita contratación de otro azteca, Gustavo Alfonso Ayón, para el equipo blanco de baloncesto.
A COLACIÓN
Que si los mexicanos son más del Barca que del Real Madrid, no creo que vender mil camisetas más le haga grande el día al club ubicado en la calle de Padre Damián en Madrid.
Yo, intuyo, que la cosa es más profunda, hasta con matices presidenciales, alguien de muy alto nivel le llamó a Florentino Perez, presidente del club para deslizarle la “propuesta”, vamos que va siendo hora de hacer felices a los mexicanos, de darles la ilusión que en su momento les otorgó Hugo Sánchez, pentapichichi, cuyos trofeos están precisamente exhibidos en la sala magna del Real Madrid, en ese pedazo de estadio que es el Bernabéu.
El nombre del intermediario-negociador lo desconozco, pero a uno y otro, de cada parte del Océano Atlántico, le vendieron bien la historia: a los mexicanos que dos jugadores aztecas en las filas de primer nivel, tanto del fútbol como del baloncesto, serían magnánimas distracciones; a los del otro lado del Atlántico, a cambio, les han ofrecido “el oro y el moro” de los negocios.
A COLACIÓN
La negociación no es precisamente para favorecer los intereses del club merengue. Por que además se trata de un club ganador en sus finanzas: para tener una idea, por ganar la Liga de Campeones, el Real Madrid recibió 57.4 millones de euros.
Pero además, por décimo año consecutivo, el Real Madrid es la institución deportiva del mundo con mayores ingresos, y, por tercer año consecutivo, Forbes, lo considera uno de los clubes más valiosos.
No es para menos, los ingresos totales de la temporada 2013-2014 fueron por 603.9 millones de euros, un 10.9% más que el ejercicio anterior; el beneficio neto, después de los ingresos, ascendió a 38.5 millones de euros, un 4.4% más que el ejercicio anterior.
¿Entonces qué hay detrás? Su nombre es ACS, el grupo presidido por Florentino Pérez, sí el mandamás del Real Madrid y que curiosamente, obtuvo un contrato por 432 millones de euros para participar en un proyecto de PEMEX, para una de las refinerías de la ex paraestatal.
¿Cómo lo interpretamos? ¿Estuvo bien adjudicado? Nos quedaremos con la duda. Rumiando y especulando una negociación política, un toma y daca. O bien, quizá todo es producto de mi creativa imaginación.























