Para un gran numero de michoacanos, cifra estimada según encuestas en un 70%, el dia 4 de septiembre de 2014 es un dia que vivirá en la infamia; ese dia, por una mayoría constituida básicamente por diputados del PRI, PAN y algunos del PRD, el Congreso de Michoacán aprobó, para vergüenza eterna, un decreto mediante el cual se nombra “Patrimonio cultural del estado” a la tauromaquia y la charreria. El decreto, promovido principalmente por el señor Alfonso Martínez, individuo que cobra como diputado por el partido Acción Nacional, fue apoyado decididamente por el priísta de no gratos recuerdos Salvador Galván y el perredista aspirante a gobernador Fidel Calderón, mismo que desde ahora podemos considerar puede despedirse de semejante pretensión.
De ser aprobado semejante despropósito por el C Gobernador Salvador Jara, serán destinados recursos públicos (dinero de nosotros, los ciudadanos) para subvencionar tanto la charreria como la tauromaquia, esto a pasar de que, como ya he dicho, la mayoría de los michoacanos no considera esas actividades como prioritarias ni representativas del Estado. Evidentemente resulta más que repugnante, por no usar otro calificativo más contundente, que los administradores y funcionarios públicos usen el muy escaso dinero público no para escuelas ni hospitales, sino para favorecer los intereses particulares de un muy reducido número de empresarios que tienen intereses económico en esas fiestas. Y la pregunta es obligada ¿Quiénes y cómo convencieron a estos diputados?
El toreo, como ya se sabe, es una actividad primitiva, salvaje, que consiste básicamente en aplicar una tortura sistemática a un ser vivo, el toro, agrediéndolo, martirizándolo y finalmente matándolo para solaz y esparcimiento de individuos que tienen afinidad por la violencia, la sangre y la tortura y están dispuestos a pagar por verla. Disfrazar semejante espectáculo cavernario de “arte” es, si lo analizamos bien, un verdadero despropósito. Con semejante argumentación igual se podría defender la tortura, esa sí milenaria, practicada en su momento por diversos pueblos en la historia, para no hablar de los siglos de asesinatos, tormentos y crueldad a cargo de la Santa Inquisición, eso sí, en el nombre de la religión. Defender la tauromaquia como “tradición” tiene tanto sentido como defender la esclavitud, practicada por la humanidad por siglos o defender los irracionales “usos y costumbres” de pueblos atrasados para los cuales la mujer tiene menos valor que una vaca.
No cabe duda alguna que los diputados que aprobaron esta declaratoria dejan en evidencia que legislan conforme a gustos personales o presionados por grupúsculos minoritarios de empresarios que lucran con la tortura y muerte de animales, dejando de lado su labor principal que es legislar para mejorar las miserables condiciones en que vive el Estado, hundido en la pobreza, la violencia, la corrupción y el desabasto.
Vaya en este artículo mi total reconocimiento para las diversas asociaciones de protección de los animales, mismas que están librando una desigual batalla, primero para una ímproba tarea, concientizar a los diputados de lo irracional y disparatado de sus propósitos, y ahora, ya votada la propuesta, para solicitar al C. Gobernador Salvador Jara para que, dentro de sus facultades, impida la publicación de esta declaración en el Periódico Oficial del estado. Los ciudadanos interesados en esto pueden escribirle a través de su cuenta de Twitter: @SJara_gobmich.
No todo está perdido. Aunque perdido, lo que se dice perdido, es el futuro político de los señores Fidel Calderón, Salvador Galván y Alfonso Martínez
Como dice conocido periodista. Al tiempo.

























