El nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México es un proyecto transexenal cuya primera etapa concluirá en el 2020 y alcanzará su máximo potencial en el 2050, revelaron fuentes oficiales durante la presentación del proyecto.
“En esta administración no elegimos la ruta fácil y en su lugar optamos por un camino de responsabilidad con reformas transformadoras y con grandes proyectos de infraestructura”, dijo el presidente Enrique Peña Nieto al hablar sobre el proyecto del nuevo aeropuerto, cuyo desafío fue encontrar una alternativa viable para esta obra de infraestructura necesaria no solo para la capital sino para el país entero.
Luego de felicitar a los despachos ganadores del proyecto, el mandatario reconoció que la construcción de esta obra será transexenal y que incluso la puesta en marcha de la termina aeroportuaria no se realizará dentro de su administración.
La terminal arrancará con una terminal y dos pistas de operación simultánea, que se construirán en terrenos propiedad del Gobierno federal, afirmó Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT).
“En una primera etapa se inciará con una terminal, una torre de control e infraestructura para dos pistas paralelas de operación simultánea con capacidad cerca a los 50 millones de pasajeros anuales”, dijo Ruiz Esparza durante la presentación del proyecto en Los Pinos.
Esto representa casi 40 por ciento de los 120 millones de pasajeros que transportará anualmente la nueva terminal una vez que concluya todo el proyecto, el cual contempla que en su máximo desarrollo cuente con seis pistas, en 2050.
Manuel Ángel Núñez Soto, director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, dijo que esta primera fase del proyecto culminaría en 2020, pero las primeras obras hidráulicas y de cimentación iniciarán este año.
Agregó que pese a que aún no se solicita el primer crédito para el financiamiento del proyecto, hay cuatro instituciones que están muy interesadas.
Ruiz Esparza agregó que en esta primera etapa se tiene contemplado generar alrededor de 160 mil empleos, de los cuales 50 mil serán de manera directa y el resto indirecta.
El Gobierno federal mantendrá en todo momento la propiedad y control del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, pues las nuevas instalaciones se construirán en terrenos propiedad del Gobierno federal en la zona oriente de la Capital, en una superficie de 12 mil 500 hectáreas, aseguró el funcionario.
Se tiene programado que parte de los ingresos del actual aeropuerto y de la nueva terminal en su momento contribuirán al financiamiento.
Ruiz Esparza indicó que la combinación de los recursos generados por la AICM y por la nueva terminal serán suficientes para cubrir el gasto operacional, el financiamiento que se contrate, así como el retorno de las inversiones.
“La Secretaría de Comunicaciones y Transportes cuidará que todos los recursos que se manejen para desarrollar este proyecto se aplicarán con responsabilidad, eficacia y transparencia”, dijo. El titular de la SCT agregó que los espacios del actual AICM se convertirán en espacio para proyectos ecológicos y educativos.
Tras un proceso de selección de ocho meses, la propuesta del arquitecto Norman Foster, director de Foster &Partners, y de Fernando Romero, fue la ganadora para la construcción de la terminal aérea.
En su intervención, el arquitecto Fernando Romero, mencionó que el proyecto es resultado de un esfuerzo colectivo de profesionistas que vincularán la modernidad con las raíces nacionales.
En la presentación del proyecto se detalló que la nueva terminal aérea tendrá forma de “X”, un espacio para exposiciones y elementos nacionales en la decoración.
Por su parte, el Presidente Peña Nieto expresó que este plan está acompañado de un esquema de infraestructura, que contempla ampliar la red carretera y de transporte, crear planteles de educación superior, 24 nuevas plantas de tratamiento de agua y una zona ecológica de 700 hectáreas.
Ante manifestaciones que han surgido contra la obra en el Estado de México, el Presidente aclaró que el proyecto se desarrollará en 4 mil 600 hectáreas de propiedad federal, sin afectación a los vecinos del lugar.
El Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, afirmó que enviará al Congreso local un decreto para donar 760 hectáreas al nuevo aeropuerto.
El Mandatario mexiquense afirmó que con la obra se incrementará la seguridad en la región, habrá un impacto positivo para el sector inmobiliario y se modernizará esa zona, considerada con problemas de pobreza urbana.
























