La economía mexicana no crece lo suficiente, tampoco aumentan los sueldos, salarios y prestaciones de los trabajadores, ni mejora su poder adquisitivo ni mucho menos reduce la brecha de desigualdad, ni la pobreza ha dejado de ser estructural. Pero cada día, los mexicanos estamos más endeudados que nunca.
Esta vez no hablo de la deuda externa. La nueva Siberia para el bolsillo de todos, sin importar edad, ni condición social, deriva de una deuda pública in crescendo que nos mantiene encerrados en un Gulag moroso cuya pesada carga bien podría terminar siendo del doble al final del actual sexenio encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto.
Hagamos números. De acuerdo con el Anexo Estadístico del Segundo Informe de Gobierno, la deuda pública total incrementó 21% en menos de dos años, de la presente administración; al pasar de 5 billones 890 mil 846 millones de pesos a 7 billones 125 mil 895 millones de pesos.
Con esta última cifra, la más reciente, difundida en las estadísticas oficiales la deuda pública total representa el 42% del PIB y todo apunta a que terminará el sexenio duplicando la que se obtuvo en el sexenio del presidente Vicente Fox quien recibió la deuda pública total en 2 billones 185 mil 277 millones de pesos y la dejó en 2006, en 3 billones 135 mil 339 millones de pesos. Un 29% del PIB.
Al final del sexenio peñista, la deuda pública podría llegar hasta el 60% del PIB, si consideramos todos los pasivos que han ido sumándose con cargo al erario público provenientes de “rescates” de pasivos laborales de empresas que antes eran paraestatales. Más lo que se sume de aquí a los próximos cuatro años.
En fin, que cada administración tiene lo suyo. La década de los ochenta nos dejó el lastre de la deuda externa, tuvieron que pasar muchos años de negociaciones con los acreedores y organismos internacionales así como contar con reservas internacionales y llevar al país a una senda de cambio de modelo productivo para que veintitantos años después se tuviera bajo control.
Ahora es otro el problema. En el sexenio del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León con el estancamiento económico y el rescate de las instituciones bancarias se endosó el “cheque” del Fobaproa-Ipab, directo a la deuda pública. Allí comenzó a abultarse.
El presidente Fox, en seis años, le añadió 950 mil 162 millones de pesos. Después, en el sexenio del presidente Felipe Calderón, otros 2 billones 755 mil 407 millones de pesos para dejar la deuda pública total en 5 billones 890 mil 846 millones de pesos; tal y como la recibió la administración del presidente Peña Nieto.
Es decir, somos más deudores. Si tomamos en cuenta que el Consejo Nacional de Población (Conapo) apunta que en 2014 México tendrá 120 millones de habitantes, ello implica que la deuda pública total per cápita es de 59 mil 382.45 pesos.
Cada habitante en México, el que está naciendo ahora mismo, ya debe. No sabe hablar todavía pero debe casi 60 mil pesos cantidad que al final de este sexenio podría poco más que duplicarse.
A COLACIÓN
La mayor parte de la deuda pública está colocada en bonos en el extranjero, una opción utilizada por los gobiernos para financiarse en el mercado internacional.
México tiene que estar siempre atento a las condiciones del mercado, al clima de la economía mundial dado que cualquier volatilidad le afecta mucho.
Ello provoca que se encarezca el financiamiento externo y se dificulte la colocación de bonos dado que los inversionistas suelen ser más exigentes con las economías emergentes.
Ahora bien cuando redacto estas líneas me viene a la mente que hace unas semanas atrás escribí acerca del billón de euros de deuda pública de la economía española. La califiqué como “el titanic”.
Entonces me pregunté, yo como hispanomexicana dónde tendría menos carga al respecto de la deuda pública. Ahora lo puedo responder: en México.
La deuda pública per cápita en España es de 21 mil 659.15 euros, a un tipo de cambio de 18 pesos por euro, de 389 mil 864.7 pesos. En México, es de 59 mil 382.45; esto es 3 mil 299 euros. Ni punto de comparación.
Tan poco lo hay en cuanto a la proporción de la deuda pública total entre el PIB: repito en México es del 42% del PIB. En España, es del 98.4% del PIB.
La española es del doble que la mexicana. No obstante, que todavía el año pasado corrió el rumor del rescate y la intervención de la UE en el país ibérico, los ajustes, severos por cierto, han dado resultados en restablecer la confianza de los inversionistas y el mercado externo.
Hace poco, el gobierno del presidente Mariano Rajoy, colocó deuda en bonos a 6 meses casi gratis, increíble cuando el año pasado nadie dejó de estar pendiente de la prima de riesgo. Eso con México no ha sucedido nunca, lo de colocar deuda al más bajo nivel de intereses.
























