Fue el Pacto por México, el primer pivote para lograr consensos entre los dirigentes de los diversos partidos políticos así como con el Congreso, sus diputados y senadores, lo que permitió -en los albores del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto-, construir el basamento de las reformas económicas. Empero, todavía faltan más.
Inicia septiembre. Los idus de marzo y los alisios de agosto han tenido éxitos legislativos importantes para el inquilino de Los Pinos, empero, no así para el grueso de la población.
Esta semana el plato fuerte de los medios de comunicación y sus respectivos analistas serán las cifras oficiales del Segundo Informe de Gobierno.
No obstante, no deberán pasar por alto el postre: reajustes esperados en el Gabinete del presidente Peña Nieto. Dos años ya y ni la seguridad, ni la paz social, ni el crecimiento económico, dan atisbos de credibilidad.
El mandatario y sus asesores más cercanos saben que remontar los próximos cuatro años en estas condiciones implicará pasarle un costo electoral al PRI rumbo a la Presidencia de 2018. Faltan unos cuantos años, pero no para la nomenclatura neoliberal.
Por algo será también que Silvano Aureoles, legislador perredista y recién nombrado presidente de la Mesa Directiva de San Lázaro, recibirá el texto del informe. Hay quien ya lo da como gobernador en Michoacán en 2015 por contar con la venia de Presidencia y por supuesto, de Castillo, el gran comendador.
A COLACIÓN
¿Se pueden celebrar dos años de éxito en el ejercicio del poder? Me parece que no, menos en las condiciones en las que el tejido social de México se encuentra entrelazado. La ecuación es sencilla: no hay paz social… sin éxito económico.
Esta vez no es cuestión de cifras de pobreza, excluidos y personas en desigualdad. No pretendo ignorarlos como economista que soy, sucede que, desde que tengo uso de razón soy “hija” de las crisis económicas recurrentes desde 1976 y pertenezco a la generación de la deuda externa. No conozco de otro tema que no sea per saecula saeculorum México y la pobreza de más de la mitad de su población.
Hoy no estoy hablando de esos millones de pobres que bien sabe de su existencia tanto el presidente Peña Nieto como Rosario Robles, titular de Sedesol.
Me refiero a la principal preocupación ciudadana concerniente a su seguridad y la de los suyos. De la gente angustiada por la pérdida de un ser cercano por hechos de secuestro o rapto
Los casos han rebasado los límites. Y no somos Irak, ni Afganistán, Pakistán, Egipto, Siria, Ucrania o Gaza. Si `persiste la ausencia de autoridad, tanto por el lado de prevenir, como combatir el crimen y la industria del secuestro; y no sean elevadas las sanciones de ley, se multiplicarán las autodefensas por todo el país con ciudadanos en sus filas protegiendo a los suyos.
De acuerdo con la organización Alto al Secuestro, cada tres horas se comete un plagio en México. En lo que va del sexenio del presidente Peña Nieto, se han añadido 4 mil 809 casos de personas plagiadas muchos son menores de edad. También se cuentan, turistas extranjeros, los últimos casos hace unas semanas, dos turistas foráneos raptados en Valle de Bravo.
Cada día una familia está inmersa en un proceso de dolor y desesperación por la pérdida repentina de uno de los suyos, a costa del hampa y de toda su industria del crimen, que teje nexos entre las instituciones, las fuerzas de seguridad y el sistema financiero.
Es cierto que el país requiere de una modernización en lo económico, en mejorar su infraestructura, asegurar el abastecimiento de la energía, presente y futura para la población mexicana.
Es verdad que México necesita avanzar en su proceso democrático, perfeccionar sus instituciones políticas, depurar todo aquello que tenga que hacerse para procurar al ciudadano canales accesibles, fiables y transparentes tanto para votar como para ser votado.
Si bien en la agenda de Presidencia figura tanto lo uno como lo otro, lo que no puede delatarse más es el combate de la corrupción y el desmantelamiento de la industria criminal.
Una frontera más segura tanto al norte como al sur del territorio debe ser impostergable; lo mismo elevar las penas de prisión de los delitos relacionados con todo tipo de privación de la libertad y la participación mancomunada y en contubernio por que, insisto el mercado comercializa con vidas humanas, víctimas vulnerables, vueltas invisibles con su dramática situación.
Pero eriza la piel conforme la gente damnificada por la sustracción de un ser querido sale a la calle a exigir a las autoridades correspondientes que les haga justicia.
Entre la prensa americana, las cifras estimadas son superiores a los 2 billones de dólares, dinero embolsado por los carteles en México tan sólo por la trata de personas.
























