Por: Lamberto Hernández

Al cambiar de régimen los ejidos a la pequeña propiedad, ocasiona que la tierra se concentre en unos cuantos, y  consecuentemente la creación de nuevos latifundios; es pues necesario reformar la Ley Agraria y que el Estado establezca candados a fin de evitar la venta de estas tierras. Los campesinos al final se quedan sin tierras, sin dinero y terminan como emigrados o desempleados.

Lo anterior fue manifestado por el doctor en derecho Ramiro Peña Díaz, miembro del Centro de Investigación Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad Michoacana, durante la conferencia La globalización en el campo mexicano, a los alumnos de la Facultad de Agrobiología, con motivo del 56 aniversario de la fundación del plantel.


El Registro Agrario Nacional ha dado de baja las tierras ejidales a solicitud de las asambleas generales, a fin de que se les expida un título de propiedad por el Registro Público de la propiedad, cuando anteriormente los ejidos y las parcelas, no se podían vender, estaban concesionadas.

Con este cambio de régimen, los campesinos, efectivamente, son ahora propietarios de sus tierras, pero desgraciadamente el 50 por ciento de ellos las han vendido, se han gastado el dinero y se han quedado sin empleo o terminan de emigrados, y sin nada.

Pero lo peor aún, las tierras están siendo acaparadas por unos cuantos, la actual Ley Agraria permite los latifundios, aquellos que en 1810 y 1910 generaron los movimientos sociales en México.

Ramiro Peña consideró que es necesario que el Estado y el Congreso de la Unión, reforme nuevamente dicha Ley Agraria para evitar este desorden de campesinos sin tierras y sin dinero, de campesinos que terminan de emigrados o desempleados y muchos de ellos en la delincuencia.