El asalto a la razón

Honor, Fayad y García Luna

Carlos Marín

Cuando la secretaría que encabeza está por desaparecer, pero sobre todo luego de tres meses de “fuego amigo” desde el propio gabinete calderonista y execrables linchamientos mediáticos, el ingeniero Genaro García Luna fue ayer sujeto de muestras de respeto y reconocimiento inusitadas por parte del senador priista Omar Fayad, presidente de la Comisión de Seguridad Pública.


 

En alusión a la carta del probable narcomultihomicida confeso Édgar Valdez Villarreal (capturado por la Policía Federal), publicada un día antes en prensa local y deshonrosamente replicada por The Wall Street Journal, en la que se afirma la estupidez de que el presidente Felipe Calderón quiso “pactar” con el crimen organizado y que García Luna recibió sobornos, Fayad expresó textualmente:

“Somos respetuosos de las instituciones. Tiene más credibilidad Genaro García Luna que La Barbie. Como priista, tengo la responsabilidad de comportarme como un hombre de Estado y no prestarme a un jueguito como ése…”.

El miserable deporte del periodismo carroñero, sin embargo, tiene la cancha muy, muy ancha.

La historia en breve

La mejor de las suertes al gobierno de Peña Nieto

Ciro Gómez Leyva

 

Formo parte de ese grupo de ingenuos a quienes nos gusta creer que al final de cada etapa siempre podrá comenzar una mucho mejor. Creo que, en el balance general, la historia del gobierno de Felipe Calderón es mejor que la de Vicente Fox (y que, como escribió el miércoles aquí Juan Ignacio Zavala, el tiempo le dará equilibrio al análisis sobre su gestión). Y deseo que la de Enrique Peña Nieto sea mejor.

Entiendo por mejor, un mejor país. Mejor calidad de vida para más gente. Las encuestas, los sondeos, las voces en las calles, las oficinas, las casas, marcan que los mexicanos anhelan esperanza y consuelo. Quizá Peña Nieto sea el Presidente que encabece y simbolice ese tránsito. Ojalá. Ya es hora del futuro.

Pertenezco a una generación obsesionada con la derrota del PRI, que nació para ver perder al PRI, y nunca he renegado de ello. Pero coincido con quienes piensan que el gobierno de Peña Nieto no significará la restauración del PRI autoritario y corrupto. Al contrario, veo más probable que las circunstancias y los contrapesos lo lleven a diseñar y encabezar un gobierno responsable, incluyente y transparente. Y que con esa idea asumirá mañana el cargo.

La mejor de las suertes, pues, al nuevo gobierno. Digo suerte, porque por más planificado y organizado que esté, unas veces se tiene y otras no, ya que toda biografía individual y colectiva está sujeta al azar. A la tiranía de la contingencia.

Suerte, y cada quien a lo suyo. Ellos, a gobernar; nosotros, a lo nuestro. Como con Zedillo, Fox y Calderón.

Peña Nieto será el cuarto Presidente en nuestra historia de 15 años.

 

 

 

 

 

Trascendió

Trascendió

 

Que dejar en manos de Miguel Osorio Chong el anuncio del gabinete tiene una intención clara de parte de Enrique Peña Nieto: mostrar la fortaleza que su mandato le quiere dar a la figura del secretario de Gobernación.

Por eso, explican en el equipo de transición, le tocará al hidalguense hacer la presentación de los hombres y mujeres del Presidente en el hotel Hyatt de Polanco, hoy a las dos de la tarde.

Que otro mensaje que quiere enviar Peña es el de respeto al Congreso.

Por eso, los integrantes del gabinete rendirán protesta en Palacio Nacional, como estaba programado, pero lo harán hasta que se haya concretado la ceremonia protocolaria en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Los nuevos secretarios protestarán y, posteriormente, bajarán al patio central, donde el Presidente dará su mensaje a la nación tras asumir el cargo.

Que en la medianoche de hoy, también en Palacio Nacional, se reeditará la emisión televisiva que inauguraran Vicente Fox y Felipe Calderón hace seis años.

Ahora Calderón entregará la oficina del Presidente y la bandera nacional a Peña Nieto, habrá breves mensajes y asumirán sus cargos los nuevos secretarios de Gobernación, Defensa y Marina, y un subsecretario de Seguridad Pública encargado del despacho.

Tiempo estimado de la ceremonia: 10 minutos.

Que en la dirigencia nacional del PRD aseguran que será el domingo cuando se firmará, en Querétaro, el Pacto por México del gobierno con las principales fuerzas políticas del país.

Su líder, Jesús Zambrano, convocará a sesión del Consejo Nacional para dar la batalla a la corriente de René Bejarano e intentar ganarle la votación en alianza de Los Chuchos con los bloques de Amalia García y Marcelo Ebrard, y así avalar la firma que plasmará en el acuerdo.

Que Alejandro Poiré se despidió de su equipo más cercano con una cena en un sitio de Polanco la noche del miércoles.

Y, en una de sus últimas acciones, rebautizó los salones del Palacio de Covián y les puso los nombres de los tres últimos secretarios de Gobernación panistas fallecidos en el sexenio: Juan Camilo Mouriño, Francisco Blake y Carlos Abascal.

 

 

 

 

En Privado

Los demonios de Calderón

Joaquín López-Dóriga

 

La última y nos fuimos. Florestán

Cuando el miércoles le pregunté al presidente Felipe Calderón si los muertos en el combate al crimen organizado eran los demonios que le iban a acompañar en su vida, primero filosofó:

Mira, yo creo que sí, el demonio sí existe y sí, el mal existe, por supuesto que estoy seguro que el mal existe y, precisamente, se encarna en los criminales, porque ese es el mal. Es verdaderamente demoníaco lo que hacen y hay que enfrentarlos.

Y luego, tajante, lo rechazó.

No me perseguirán, me perseguiría mi conciencia si yo me hubiera hecho tonto, como tantos otros, y no defender a las familias mexicanas. Alguien tenía que dar la cara, alguien tenía que hacerles frente, alguien tenía que correr los riesgos, alguien tenía que mandar a la fuerza pública, y ese fui yo.

Lo fácil para un Presidente, continuó, para cualquiera, es hacerse tonto y que a las familias las sigan secuestrando, cobrando cuotas; que te sigan secuestrando a tus hijos, que te los vuelvan a secuestrar; que les sigan metiendo todo lo que puedan de droga a los chavos que van a las escuelas, en fin, y que la autoridad no haga nada. ¿Por qué, para qué? Para qué te metes, si luego te van a acusar, ahora sí, de haber defendido a la gente. ¿Quién la va a defender?

—Pero tiene claro que existe esa crítica, incluso de algunos esta condena…

—No —respondió. Condena sólo la pueden hacer los jueces y crítica la puede hacer cualquiera, gente muy inteligente y gente muy tonta también. Y sí, lo tengo claro, existe.

Así hablaba Calderón a unas horas de dejar la Presidencia y todo el poder y la protección que ese cargo significa.

A partir de mañana, uno de diciembre, volverá a ser un ciudadano casi de a pié, un pecador estándar, como le decía Carlos Castillo Peraza, si es que eso alguno vez dejó de serlo.

RETALES

1. SEGURIDAD. El doctor Manuel Mondragón y Kalb protestará como encargado del despacho de la Secretaría de Seguridad Pública esta medianoche, en la Secretaría de Gobernación, de la que será subsecretario;

2. SECRETARIO. Cuando se informó que Miguel Osorio Chong daría a conocer la lista de integrantes del gabinete de Peña Nieto, hoy a las 2, se confirmó que será el supersecretario de Gobernación y coordinador del gabinete presidencial. El general Roberto Miranda Moreno será el jefe del Estado Mayor Presidencial;

3. REALISMO. Ya me parecía mucha belleza. La oposición PAN-PRD en el Senado echó para abajo la reforma Peña Nieto del gabinete presidencial, y la oposición del PRD en el PRD, la firma del gran pacto político nacional. Quizá a partir de mañana los legisladores panistas en el Senado, calderonistas, se sintonicen con los legisladores panistas en San Lázaro, que no lo son.

Nos vemos el martes, pero en privado

 

Juego de espejos

Calderón no corresponde a Peña

Federico Berrueto

 

Cuando la iniciativa preferente en materia laboral había naufragado por la intransigencia de los panistas en el Senado, el presidente electo intervino para flexibilizar la postura del PRI y dar cabida a las exigencias de los legisladores del PAN. El coordinador del PRI en el Senado tuvo que modificar la postura pública y la minuta regresó a la Cámara de Diputados, y se aprobó con votos del PRI y PAN. Felipe Calderón pudo promulgar su iniciativa y, de esta forma, anotarse un logro importante.

Otra historia con la iniciativa de reforma a la Ley de la Administración Pública Federal. Peña Nieto, a través de los diputados del PRI, presentó los cambios a la estructura del gobierno. La desaparición de las secretarías de Seguridad Pública y de la Función Pública, la creación de una más y la formalización de la Oficina de la Presidencia es lo más relevante. Una vez más, con los votos de los diputados del PRI y del PAN se logró la aprobación de la reforma. Una vez más, los Senadores del PAN, muchos leales calderonistas, la bloquean.

Es impensable que los Senadores no hubieran tomado en cuenta a su Presidente. Es muy probable que Calderón esté en desacuerdo con la desaparición de la SSP, pero nobleza obliga. Aunque es válida la preocupación sobre el control para evitar una policía política, eso debió presentarse desde el principio, cuando los diputados deliberaban el cambio en la ley.

La perfidia de Felipe Calderón y la miopía de sus aliados en el Senado llevan al país a la peor de las circunstancias en el tema más delicado: enfrentar la inseguridad. Ahora se está en el peor de los mundos: en la dependencia se tendrá que designar a un interino que no podrá ser quien estaba y tampoco ocuparla con un perfil adecuado a la nueva estrategia y modelo. Se crea un vacío grave por irresponsabilidad y negligencia.

Una lección dura al gobierno que inicia. El presidente Peña Nieto no podrá contar con una oposición confiable, el peor de los escenarios por la falta de mayoría legislativa, hecho que ocurrió no en la elección, sino cuando algunos priistas reventaron la coalición total con el PVEM y el Panal. Fueron esos priistas quienes dejaron a su Presidente a merced de un ex presidente sin reciprocidad y una oposición de aventureros irresponsables.

Jueogs de Poder

Peña debe aceptar las condiciones para fortalecer Gobernación

Leo Zuckermann

EXCÉLSIOR

Si la condición para eso es admitir ciertos contrapesos por parte del Congreso, me parece que Peña debe hacerlo

Peña Nieto anunciará hoy a su gabinete presidencial. Deberá hacerlo de acuerdo con la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal vigente que no pudo ser modificada a tiempo para integrar los cambios que el Presidente electo proponía. El asunto es particularmente importante en el caso de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) que desaparecía para convertirse en una subsecretaría dentro de la Secretaría de Gobernación (Segob). La mayoría opositora del PAN con la izquierda en el Senado condicionó este cambio a una serie de disposiciones para que el Congreso tenga un mayor poder de control y fiscalización sobre la Policía Federal que estaría a cargo de Gobernación.

En este espacio he dicho que estoy a favor de la desaparición de la SSP y fortalecer a una Segob que, desde 2000, se quedó sin las zanahorias ni los palos para administrar la política del país; una secretaría pobre, débil y hasta desinformada. Peña propone corregir esta situación y hacer del titular de la Secretaría de Gobernación la responsable de la seguridad pública en México. De esta forma, ya no habría duda de a quién pedirle cuentas de los buenos o malos resultados en esta materia.

Ahora bien, con la llegada del PRI al poder, algunos piensan que darle dientes a Gobernación es regresar a las viejas prácticas del autoritarismo priista, como si el país no hubiera cambiado en todos estos años. Entiendo el temor pero no lo comparto. Ya parece que la oposición, los medios, grupos de interés y ciudadanos vamos a dejar avasallarnos por  una Segob con el control de la Policía Federal. Lo que necesita el país es un ministerio del interior con capacidad de resolver los problemas de gobernabilidad y seguridad pública pero dentro de los preceptos de la democracia. Y eso es lo que me parece que están demandando el PAN y los partidos de izquierda en el Senado.

Ayer los panistas publicaron un desplegado explicando su postura. Reconocen el derecho de Peña a diseñar su administración pero se dicen preocupados por la concentración de facultades en la Segob, sobre todo en materia de seguridad. Es por ello que proponen ciertos contrapesos para evitar abusos de poder. Quieren que el Senado ratifique a los titulares de los cuerpos policiacos federales y que los altos funcionarios de la Segob envíen informes y comparezcan regularmente frente a la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional; además, pretenden que comisiones del Congreso participen en el diseño de la estrategia nacional de seguridad.

Tienen razón los priistas en el Senado de que habría que cambiar la Constitución para incluir estas propuestas porque, de lo contrario, el Presidente podría desafiar esta modificación legislativa en la Suprema Corte de Justicia. Tan sencillo, entonces, como que el PRI se una al PAN y la izquierda para realizar estas enmiendas constitucionales.

Pero lo que está en el fondo del asunto es hasta dónde deja Peña que el Senado se entrometa en ámbitos que hoy por hoy sólo le corresponden al Ejecutivo. En materia de ratificación de funcionarios que dependen directamente del Presidente, la Constitución ya contempla la ratificación del procurador general de la República y “los ministros, agentes diplomáticos, cónsules generales, empleados superiores de Hacienda, coroneles y demás jefes superiores del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Nacionales”. Lo que están pidiendo los senadores del PAN y la izquierda es que ahora se incluya la ratificación de los jefes policiacos federales, lo cual, en una lógica democrática, tiene todo el sentido del mundo.

Como también es razonable que el Congreso llame a comparecer y evalúe constantemente a los funcionarios de la Segob encargados de la seguridad. Aquí tampoco veo problema alguno. Donde sí me parece que el Senado se excede es en la pretensión de que el Congreso participe en el diseño de la estrategia de seguridad. Eso sí me parece propio del ámbito del Presidente. En la lógica de la división de poderes, la estrategia y operación gubernamental es parte intrínseca de la labor del Poder Ejecutivo.

Sigo pensando que es correcto fortalecer a la Segob e integrar ahí a la Policía Federal. Si la condición para eso es aceptar ciertos contrapesos por parte del Congreso, me parece que Peña debe hacerlo. No todos, pero algunos, los que se inscriben dentro de la lógica democrática sin invadir las funciones que le corresponden al Ejecutivo. Y si para eso hay que cambiar la Constitución, pues que lo hagan con los votos del PRI, el PAN y la izquierda que alcanzan y hasta sobran.

Razones

Sin pactos, mayorías legislativas

Jorge Fernández Menéndez

EXCÉLSIOR

El miércoles los senadores del PRD y del PAN no sólo terminaron frenando la firma del Pacto que se habían comprometido a suscribir sino que, además, no aprobaron los cambios a la Ley de la Administración Pública Federal que, entre otras modificaciones institucionales, reintegraban las áreas de Seguridad Pública a la Secretaría de Gobernación y desaparecían la Secretaría de la Función Pública para crear una Comisión Nacional Anticorrupción con poderes mucho más amplios que la actual SFP.

No hay detrás de ambas negativas argumentos de fondo. Lo que existe es una profunda división interna en los dos principales partidos de oposición que los lleva a contradecirse en el discurso e incluso, en el caso del PAN, en sus votos legislativos. El Pacto se estuvo negociando, sabemos ahora, durante dos meses. Ahí participó activamente Jesús Zambrano, el presidente nacional del PRD que, cuando tuvo que llevar lo acordado a su dirigencia terminó siendo desautorizado por la misma. Es evidente que, por lo menos hasta que ese partido tenga un liderazgo fuerte, no se podrán hacer acuerdos con el PRD: lo que dice Zambrano o lo que acepta Silvano Aureoles es rechazado por Alejandro Sánchez o por Dolores Padierna. Dice Séneca que cuando no se sabe hacia dónde se navega, ningún viento es favorable. Y eso es lo que está ocurriendo en el PRD: no saben hacia dónde navegan, no han decidido deshacerse del fantasma del lopezobradorismo y en la dirigencia le tienen pánico a que les digan que son partidarios de acuerdos, que es una de las cosas que tienen que hacer para demostrar que son diferentes a Morena.

En el PAN la lucha interna es inocultable. No es la primera ocasión en que el panismo en la Cámara de Diputados aprueba una reforma que es rechazada por el panismo en el Senado. El PAN no se puede perredizar, no se puede convertir en el nuevo partido del no. Si su accionar ante la reforma laboral en el Senado fue un golpe táctico interesante para establecer nuevas pautas de negociación, la decisión de no aceptar las reformas a la Administración Pública es un error y parece más una reacción interna, por la evidente lucha que libran los grupos ligados a Gustavo Madero, incluido el coordinador de los diputados, Luis Villarreal, con los senadores llamados calderonistas, que encabeza Ernesto Cordero.

En este capítulo los senadores panistas están equivocados, están dejando como intransigente al Presidente saliente (aunque no tiene nada que ver con la decisión adoptada) y no tienen una argumentación sustantiva para justificar ese rechazo. No es verdad, y hombres y mujeres que vienen de ejercer funciones clave en el Ejecutivo federal lo saben perfectamente, que la incorporación de las áreas de seguridad a la Secretaría de Gobernación conllevará a la utilización de esas policías en tareas políticas. Estén donde estén ubicadas en el organigrama del Ejecutivo federal, la utilización o no de las policías con fines distintos a los determinados por las leyes, es una cuestión, simplemente, de voluntad política. Si se quiere violar las leyes, se les viola, esté la policía en Gobernación o no. En términos de gobernabilidad, la experiencia es implacable: quitarle a Gobernación las áreas de seguridad vulneró la gobernabilidad, nos dejó sin un verdadero ministerio del interior y, además, terminó vulnerando también la seguridad, porque le dio a esa Secretaría un manejo (y le generó un costo) político que no tendría por qué haber asumido. Fue un error haber roto con ese esquema institucional y es un doble error ahora oponerse a enmendarlo. Y el PAN, en este tema, insistimos, no ha presentado un solo argumento sólido para ese rechazo.

Habrá que ahondar en un punto: no se puede gobernar, salvo situaciones muy precisas y normalmente extraordinarias, con base en pactos o en búsqueda de consensos cuando no existen condiciones objetivas para lograrlos. La administración de Peña no puede apostar a lograr consensos y esperar a que los mismos se den para avanzar. Ese error ya lo cometieron sus predecesores en los últimos sexenios (quizás, porque no tenían alternativa) y pagaron costos altos, reflejados en una parálisis legislativa.

Si no hay pactos o consensos se debe trabajar para construir mayorías legislativas: Peña lo hizo en el Estado de México, cuando inició su gobierno sin mayorías legislativas propias y las construyó. Debe hacer lo mismo ahora. No puede esperar a ver si se ponen de acuerdo en el PRD o en el PAN o que esos partidos terminen de procesar sus diferencias, que no tienen, por cierto, fecha de caducidad. Y para tener mayoría legislativa a la nueva administración, con sus acuerdos con el Verde y Nueva Alianza, sólo le faltan un puñado, cinco, para ser más exactos, senadores. Que nadie se diga sorprendido el día de mañana si esa es la respuesta a la estrategia del no.

 

Frentes Políticos

EXCÉLSIOR

I. El jaloneo interminable. Después de quién sabe cuántos pactos de civilidad rotos, ahora resulta que sí quieren, pero todavía no. Las tres principales fuerzas políticas de México, PRI, PAN y PRD, anunciaron la voluntad de ir por un acuerdo nacional, aunque aún no tienen  fecha. En conferencia conjunta, con Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, del equipo de Peña Nieto, los dirigentes del PRI, Pedro Joaquín Coldwell; del PAN, Gustavo Madero, y Jesús Zambrano, del PRD, dijeron que un futuro pacto será por el bien del país. Dicen que van por las reformas políticas “que el pueblo de México necesita”. Pero no nos dicen cuándo.

II.Y mientras llega el momento de los acuerdos, el PAN acusó al PRI de impedir la reforma propuesta por el próximo presidente, Enrique Peña Nieto, que busca reestructurar la administración federal y, entre otras cosas, otorgarle a la Segob las facultades de la SSP, que desaparecería. “Es el PRI el que lamentablemente está impidiendo que el gobierno entrante organice su gabinete como lo tenía planteado”, se leyó en un desplegado firmado por senadores panistas. ¿Dónde quedó su buena voluntad? Entre los albiazules hay quienes creen que lo mejor es pagarle al priismo con la misma moneda, regatearle el apoyo. Muy bien, ¿y México? Que siga esperando.

III. El apuntado. El coordinador de la bancada perredista en San Lázaro, Silvano Aureoles, se pronunció a favor del contenido del Acuerdo por México porque, dijo, su cumplimiento servirá al país. Que la propuesta del pacto PRI-PAN-PRD impulsado por el equipo de transición del presidente electo Enrique Peña Nieto contiene gran parte de las propuestas de la izquierda. “Nadie en su sano juicio estaría en contra de algo que le ayude a México”. Da igual. En el PRD no mandan Jesús Zambrano ni Silvano Aureoles ni Luis Miguel Barbosa, los coordinadores en San Lázaro y en el Senado. Tampoco los gobernadores emanados de ese partido. Manda AMLO, por conducto de René Bejarano.

IV. Viaje relámpago. El diputado federal priista Heriberto Galindo Quiñones regresó de Panamá, donde protestó ayer como presidente de la Comisión Política del Parlamento Latinoamericano (Parlatino). Quien fue el último embajador en Cuba de ese partido, hace 12 años, será el encargado de fijar la posición del PRI mañana en la ceremonia de toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

V.El gobierno opaco. El escándalo está cada vez más cerca de Marcelo Ebrard. El agobio se deja ver en el jefe de Gobierno. Salen a flote casos donde se sospecha poca claridad durante su administración y sobre ésta hay señalamientos de opacidad. Crecen las denuncias sobre negocios de presuntos amigos y familiares de su primer círculo. Una de ellas tiene que ver con los empresarios Willam Karam y Ricardo Vega, metidos a explotar la mina que constituye la instalación de mil 666 nuevos parquímetros en la ciudad. En próximas entregas le contaremos el papel jugado en todo esto por el toluqueño Enrique Gómez, hombre cercano al jefe de Gobierno.

VI. La tarea bien hecha. A diferencia de otras entidades, como Sinaloa, por ejemplo, el gobernador Rodrigo Medina se empeñó en revertir la inseguridad allá. El fin de la impunidad era el reclamo principal de los neoleoneses. El proceso fue duro, hubo sacrificios, costos muy altos, pero limpió las policías. La sociedad, poco a poco, vuelve a creer en ellas. Los integrantes del crimen organizado ya no delinquen libremente por las calles porque su destino ahora es la cárcel. El número de secuestros, extorsiones, asesinatos y robos va a la baja. ¿Lo ven? Cuando se quiere, se puede.

Ventana

Camina como pacto

José Cárdenas

EXCÉLSIOR

La solución a los problemas nacionales pasa por la construcción de acuerdos. Uno fundamental —para afirmar el arranque del nuevo gobierno— es un pacto entre las fuerzas políticas mayores. Se debió firmar en la cuna de la Constitución. Todo sumaba… hasta el simbolismo.

Sin embargo, el pretendido arreglo se apestó por el momento… aunque los líderes del PRI, del PAN y del PRD sigan adelante, sin fecha fatal.

Para el lustre del nuevo régimen, el retraso resulta decepcionante… y peligroso.

–¿Por qué?

–Porque impide posicionar a Enrique Peña Nieto como el gran líder de una nueva era de transformaciones. Porque lo obliga a negociar.

El mensaje es claro: el nuevo Presidente no la tendrá fácil.

En tanto espacio, coincidir, tiene precio.

Mientras, aguarda la voluntad política para socializar las necesidades individuales; un crecimiento económico con competitividad; mayor seguridad y mejor justicia; más transparencia; rendición de cuentas y combate a la corrupción… son 105 acuerdos en pos de un logro mayor: la gobernabilidad democrática.

–¿Si los políticos pretenden elevadas metas, por qué pusieron el Pacto por México en pausa?

Según el líder perredista, Jesús Zambrano, porque se rompió el sigilo; el PRI se quiso adelantar; surgieron sospechas de traición entre la militancia perredista. “Porque ninguna fuerza política puede decidir, por sí sola, el rumbo del país, pero tampoco dejarlo entrampado en una lógica de división y confrontaciones” —advierte—.

–¿Será que las tribus perredistas le movieron a Zambrano el piso?

Para el líder del PAN, Gustavo Madero, la culpa es del PRD. Aun así, Madero es hombre de fe. El pacto saldrá —afirma—. Promete un acuerdo con mayor profundidad y respaldo político… sin tantas prisas. Para evitar un “saltapatrás”… y los consabidos riesgos del autoritarismo.

El Pacto por México es cuestión de poco tiempo. Todo dependerá del respeto al equilibrio entre el Ejecutivo y el Congreso.

Sobre esta base, Enrique Peña Nieto asumirá la Presidencia sin haber conseguido aún todas sus pretensiones.

En todo esto hay mensaje.

No cabrán los placenteros sueños del poder absoluto. El poder presidencial será tan elevado como el techo impuesto por el Congreso. Habrá colaboración mas no sumisión. Tolerancia “cero” a las tentaciones autoritarias. Más que nunca, el Presidente propondrá y el Congreso dispondrá…

Bienvenidos al nuevo sexenio.

MONJE LOCO: Hoy a las 2 de la tarde Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación a partir de mañana, anunciará el primer gabinete de Peña Nieto. No estarán todos los que quisieran… a quienes se les cayó la sopa, del plato a la boca. PUNTO Y APARTE: Al gabinete de Peña Nieto agréguele dos secretarios desechables: el sustituto de Genaro García Luna, en la SSP federal, y otro para la Función Pública. La pretendida reforma a la administración pública se balancea entre la agonía y el éxtasis. El mensaje de la oposición al nuevo Presidente es muy claro: “Se harán las cosas que tú quieras, cuando nosotros lo dispongamos”.

Campos Elíseos

Manual para entender al PRI

 

Katia D’Artigues

EL UNIVERSAL

Aunque es cierto que el PRI nunca se ha ido (para muestra están los 23 estados que sigue gobernando), mañana regresa a Los Pinos, a gobernar a nivel federal y hay que prepararse.

Y sí, me refiero a nosotros, los espectadores, los ciudadanos. Por eso hoy, a un día del inicio de un nuevo sexenio, un pequeño manual para entender la forma de ser priísta.

Genética. Tome usted en cuenta que los priístas tienen una genética política diferente, por así decirlo. Su manera de ser está determinado por tres cromosomas: I, L y P.

Es decir: institucionalidad, línea y presidencialismo. Estas tres últimas palabras, vividas, pero también enunciadas, apelan fuertemente a su inconsciente —o quizá cerebro reptiliano, el más primitivo, al cual no podemos renunciar— como algo bueno y necesario; algo con lo que se sienten completamente a gusto.

Lenguaje. Váyase acostumbrando a un cambio en el lenguaje. Al regreso de que todos son “licenciados” y claro, “licenciadas”. A frases descriptivas de cercanía como “compañero de sector y de partido”. A rasgos de cortesía como “usted primero….”.

Si usted va a presentar un proyecto legislativo o político con alguno de ellos puede ser que le digan: “Cuenta con mi apoyo”. Es lenguaje de cortesía, ojo.

En general el lenguaje será mucho más cuidado. Olvide usted aquellas épocas donde el presidente decía: “Llámenme Vicente”. Aquí está de regreso la investidura presidencial. ¿Un presidente cantando? Lo dudo.

Nosotros, los columnistas que hemos “disfrutado” (es un decir, a veces lo hemos sufrido, como usted) una relajación de la política y de los políticos y de la continua exposición de rasgos personales y anécdotas… tendremos que luchar por ellas. Habrá escasez, pero quizá sean más reveladoras.

Adiós a ciertas licencias de improvisación en discursos, giras. El nombre del juego ahora es control, precisión, eficiencia. ¿Ya escribí control? Ah, sí, ya.

Principio básico: la forma es fondo. Y sí, es probable que regrese la forma para referirnos muchas veces al fondo. Toda acción del nuevo gobierno será vista como una posible carambola de tres bandas, donde el resultado claro, previsible y original nunca será el verdadero.

En el priísmo la línea no es el punto más cercano entre dos puntos. Tiene tantas curvas como la vieja carretera a Taxco.

Durante estos 12 años tardamos en comprender que a veces lo que se pedía/hacía era lo que realmente se quería, sin dobles lenguajes. O que la razón de fondo para tal acción calamitosa o incomprensible era simplemente la estupidez. No más. Regresará la política para iniciados, plagada de mensajes cifrados. El retorno, por así decirlo, de los brujos.

Lo que en el panismo se llamó “fuego amigo” y en ciertos grupos de la izquierda es “complot” o “rivalidad de tribus”, aquí se llama “intriga palaciega”. El objetivo, sin embargo es el mismo: Ser el hombre o la mujer que más cerca esté del presidente, el que tenga derecho de picaporte y le susurre al oído.

Veremos si también regresa “la hora flexible”; esa que es pariente del “reloj parlamentario”. Que se expresa mejor con el siguiente diálogo:
— ¿Qué hora es?

— La que usted diga, señor presidente.

Esperemos que no.

El Partido. El PRI volvería a ser un brazo activo del Ejecutivo. Una decisión reciente lo denota: La petición de usar las 4 mil plazas de trabajadores de servicio profesional de carrera que antes de la llegada del PAN eran de confianza. De la meritocracia burocrática a la meritocracia político-electoral.

Ojalá me desmienta.

La primera dama. Presenciaremos casi seguro el regreso de una figura, con sus características especiales, parecida a Paloma Cordero de De la Madrid. Adiós al protagonismo de “la pareja presidencial” de Martha Sahagún o a la eficiencia discreta, pero políticamente influyente, de Margarita Zavala. ¿Los primeros hijos, que son ya adolescentes o lo serán, y que tienen acceso a redes sociales? Ah, es cálculo de pronóstico reservado.

La prensa. Aunque los medios de comunicación hoy van mucho más allá de la prensa formal —a través de blogs y microblogging influyentes como Twitter o Facebook— veremos qué pasa con la generalidad de la prensa tradicional y la manera en que lidiarán —no hay mejor verbo posible— los operadores tradicionales de prensa con el tsunami llamado internet. Insisto en que aquí no debemos ver —ni querríamos— un gran cambio. El respeto a la libertad de prensa y expresión es una promesa hecha, compromiso firmado, de este nuevo gobierno.

¿Y en qué quedó el Pacto por México? Se lo detallo en la edición online de esta columna, además del adiós del presidente Felipe Calderón, la despedida de García Luna y los amparos que vienen.

 

Jaque Mate

La verdad

 

Sergio Sarmiento

ZOCALO SALTILLO

Por supuesto que la palabra de un criminal debe ser siempre vista con escepticismo. Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, es un criminal confeso. En aquellos tiempos en que suponíamos que un testigo debía ser una persona de buena fe ni siquiera se le hubiera prestado atención a sus declaraciones de que entregó dinero a distintos jefes policiales, entre ellos el secretario de seguridad pública Genaro García Luna, o de que altos funcionarios del gobierno negociaron un acuerdo con los cárteles.

Pero mientras el vocero de la Policía Federal, José Ramón Salinas, nos pide ser escépticos ante las acusaciones de este criminal, muchos de los grandes golpes del sexenio se han sustentado en testimonios de criminales. Los implicados en el Michoacanazo y el ex presidente municipal de Benito Juárez, Cancún, Greg Sánchez, por ejemplo, fueron procesados por declaraciones de testigos “colaboradores”, que no es otra cosa que criminales que testifican a cambio de beneficios de las autoridades.

Nos piden creerle más al funcionario público, al encargado de la seguridad en el sexenio de Felipe Calderón, que al criminal. Y es lo más sensato. Pero García Luna es también el funcionario que el 8 de diciembre de 2005, cuando estaba a cargo de la hoy desaparecida AFI, escenificó una falsa aprehensión de una banda de secuestradores ante las cámaras de televisión. Este montaje sirvió para consignar y sentenciar a Florence Cassez por el delito de secuestro. No es García Luna, como vemos, un hombre adverso a mentir cuando esto favorece sus propósitos.

García Luna se ha convertido quizá en la figura pública más poderosa, pero también más controvertida, del sexenio que termina. Se le atribuye haber sido el estratega supremo de la lucha contra el crimen, aunque inevitablemente se le culpa también de los fracasos. Muy sonado ha sido recientemente el caso de Tres Marías en que un grupo de policías federales tiroteó una camioneta que transportaba a un marino y a dos agentes estadounidenses.

García Luna es ingeniero mecánico. Su desempeño profesional, sin embargo, se ha desarrollado siempre en el área de inteligencia para la seguridad. A los 21 años ingresó al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). Más tarde fue coordinador de inteligencia para la prevención de la Policía Federal Preventiva.

En 2001 fue el director general fundador de la AFI, la Agencia Federal de Investigación. En 2006 fue designado secretario de seguridad pública por el presidente Felipe Calderón.

Pocos funcionarios han sido tan cuestionados como García Luna, pero el presidente lo ha mantenido en el cargo contra viento y marea. El secretario no goza del don de la elocuencia y esto ha dificultad su relación con los medios.

Para los enemigos políticos del presidente, por otra parte, García Luna es un objetivo natural de ataques porque es la personificación del esfuerzo más visible del gobierno: La lucha contra el crimen organizado.

La carta de Valdez Villarreal publicada este 28 de noviembre por el Reforma contiene acusaciones muy fuertes contra García Luna y otros funcionarios. Hay muy buenas razones para dudar de la veracidad de las acusaciones. Para empezar debe uno siempre ser escéptico ante las declaraciones de los criminales. Pero lo que no se entiende es por qué, si debemos ser incrédulos ante las declaraciones de este criminal, no se nos pide la misma actitud ante tantos otros criminales que la autoridad compra con dinero o beneficios para encarcelar a personas aparentemente inocentes.

DUELO DE TESTIMONIOS

No hay que ir más lejos. Víctor Gerardo Garay Cadena, ex titular de la Policía Federal, exonerado tras cuatro años en la cárcel de acusaciones de robo, delincuencia organizada y abuso de autoridad, afirma que su caso fue fabricado por la PGR con testimonios de testigos colaboradores. Hoy La Barbie lo acusa sin pruebas de recibir sobornos junto a su ex jefe García Luna.

Salida por atrás

Raymundo Riva Palacio

ZOCALO SALTILLO

Más allá de la tolvanera intramuros en el PAN por haber perdido la elección presidencial, Felipe Calderón saldrá de su gobierno por la puerta de atrás. No irá solo en la Historia. Vicente Fox, su antecesor, comparte los créditos del desastre y el fin de la esperanza de millones que deben ver en ellos el epítome de su frustración. Fox, un inepto advenedizo a la política, vendió ilusiones en el momento de mayor desgaste del PRI; Calderón, un guerrillero ideológico, fue incapaz para llevar a la política al mínimo deseable, que es la construcción de consenso para gobernar. Qué desastre para su partido.

Ambos presumieron que mantuvieron estable la economía, cuando la realidad es que se las dejó blindada el ex presidente Ernesto Zedillo, quien cuando Fox ganó la elección en 2000 tenía un crecimiento de 7% anual. Fox prometió mantener ese nivel, pero cuando Felipe Calderón obtuvo el triunfo en 2006, la tasa era de 2.5%. Enrique Peña Nieto recibirá el país este sábado con un crecimiento promedio en el sexenio de 2.2 por ciento, la tasa más baja desde el gobierno de Miguel de la Madrid.

La economía es la metáfora de la incapacidad de los panistas para gobernar. Fue el factor principal por el cual, desde 2009, cuando Calderón no pudo revertir el rumbo económico tras los desastres naturales, la pandemia del A1H1 y la crisis financiera mundial, tiró al PAN a sus niveles electorales más bajos, de los que no se recuperó. Pero si la economía fue el motor del repudio, los déficits políticos tangibles e intangibles son su principal retroceso. En 12 años de gobiernos panistas, el trabajo que permitiera la consolidación de la democracia, fue su mayor fracaso.

En dos sexenios panistas, las instituciones que exigía la consolidación democrática dejaron de construirse. El presidente Carlos Salinas creó el IFE, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y dio autonomía al Banco de México; Zedillo ciudadanizó al IFE, reformó el Poder Judicial y construyó órganos reguladores. Fox fue empujado –contra su voluntad- por medios y universidades en la búsqueda de transparencia y la creación del IFAI, y desarrolló un Servicio Civil de Carrera trunco. Calderón, no hizo nada.

El gran activo de Fox y Calderón fue el ejercicio de la libertad de expresión como ningún presidente antes, pero ello, una obligación constitucional, no ayudó nada en la fundación de un país democrático. Gran parte obedece a que no se comportaron como jefes de Estado. Calderón fue siempre un jefe de partido que orientó muchas decisiones hacia objetivos electorales y no al servicio de la nación; Fox fue un frívolo que tuvo una Presidencia bicéfala con su esposa Martha Sahagún, que le controló la agenda, la vida y el destino.

Acusaron siempre de corrupción al viejo régimen, pero a quienes acompañaron las sospechas de ilegalidades fue a ellos, cuyas denuncias públicas y oficiales quedaron impunes y generaron pesadillas permanentes a Fox y lo serán para Calderón. Deficiencias en la economía y en la consolidación democrática, en la transparencia y la rendición de cuentas se sumaron a las ineficientes políticas públicas para atajar el tema por el cual Calderón quedará marcado por casi 60 mil muertos en la guerra contra las drogas. Los dos se lo achacaron al PRI, pero la lucha comenzó paradójicamente por la queja de gobernadores de que Fox ignoró su petición de ayuda para enfrentar a los cárteles de la droga que se estaban apoderando de territorios. México no era un estado fallido, pero en crecientes regiones del país crecieron bolsas controladas por criminales. Hoy más que hace seis años; hoy, más violentas que entonces.

El juicio histórico espera a Calderón. Este miércoles tuvo la oportunidad de despedirse con dignidad, pero no pudo. Una vez más fueron lagrimeos y actitud de víctima incomprendida. El mensaje fue patético, en formato de spot. Nada nuevo, sin embargo. Ése es el método de propaganda que definirá su sexenio, tramposo, chabacano, tendencioso. Es el epílogo de una era azul que partirá, efectivamente, por la puerta de atrás.

 

Cristalazo

La nostalgia justificante

Rafael Cardona

CRÓNICA

Atónito se veía Calderón cuando López Dóriga le mostró un pedestal vacío. Quizá no fue su interés, pero en sus palabras cualquier simbolista estaría viendo el futuro, no el presente.

Sí, en verdad hubo un momento placentero en las palabras nocturnas e intempestivas de Felipe Calderón al despedirse. Fue cuando dijo “me dirijo a ustedes por última vez”.     

Por fin. Y lo hizo para agradecer sin darse cuenta de cómo y cuánto miles de mexicanos le guardaremos eterna gratitud por haber llegado al fin de su gobierno, por irse, pues, a la academia harvardiana (¿Harvard o Hard Bar?, diría el majadero) y dejar para la juiciosa historia la sentencia definitiva, la imborrable la perdurable, la insobornable.

Pero si el mensaje formal, encadenado, fue preciso, llano, sobrio, autocomplaciente y breve, no lo fue tanto la entrevista concedida a Joaquín López Dóriga de Televisa, en una bucólica caminata por los jardines de Los Pinos, en la cual el asombro contemplativo no fue por las especies forestales sino por las estatuas de los ex, en esa grotesca colección de bronces inmutables llamada “Paseo de los Presidentes”.

En esa entrevista Calderón reveló la raíz de aquella transmisión de poderes atestiguada por las Fuerzas Armadas, cuya finalidad era lograr el mando policiaco y militar en previsión del estallido en la Cámara de Diputados, lo cual —dicen—, podría ser replicado, con idéntica finalidad y mismo augurio, por el actual Presidente electo, Enrique Peña Nieto.

Pero en fin, atónito se veía Calderón cuando López Dóriga le mostró un pedestal vacío. Quizá no fue su interés, pero en sus palabras cualquier simbolista estaría viendo el futuro, no el presente.

Hoy vale la pena repetir ese mensaje postrero cuyo escaso contenido nos demuestra cómo es fugaz la gloria de los hombres, cómo es fugaz el poder, cómo todo se acaba, como se pasa la vida tan callando —decía el clásico— y cómo no hay sexenio que dure cien años, si se me permite la paráfrasis del viejo refrán. Sobre la marcha lo comentaré.

“Muy estimadas mexicanas. Muy estimados mexicanos (como se ve la cursilería de género hasta el final).

“Me dirijo a ustedes por última vez (agradecimientos de nuevo), como Presidente de la República, y lo hago fundamentalmente para darles las gracias.

“Gracias, porque hace seis años me dieron un voto de confianza, que me acompañó durante todo este tiempo. Gracias por su esfuerzo de cada día y por sacar, entre todos, adelante al país.

“Mi corazón está y estará siempre con cada una y con cada uno de ustedes (la R., como decía Monsiváis, declina tan gentil cardioregalo).

“Gracias a las mujeres trabajadoras en el campo, en la ciudad. A las profesionistas, a las mamás, a las amas de casa.

“A todos los trabajadores que, gracias a ustedes, logramos que hoy México esté de pie, a pesar de haber vivido una de las crisis económicas internacionales más graves de la historia.

“México es hoy distinto y es mejor, entre otras cosas, porque juntos logramos la cobertura universal de salud en éste que fue el sexenio de la salud (Zorilla nos recordaría, ahora resulta, los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud).

“Gracias a todos los soldados, los marinos, los policías, los ministerios públicos valientes por defender a las familias mexicanas. Gracias, porque cuando la Patria los necesitó, ustedes dieron un paso adelante para defenderla (faltó un saludo especial para ‘Masiosare’).

“A los servidores públicos, a todos aquellos que han trabajado incansablemente por México, muchas gracias. Con su esfuerzo, hoy somos un país más fuerte y que puede mirar al futuro con mayor confianza y optimismo.

“Desde luego, a Margarita, mi esposa, y a mis hijos, muchas gracias por su cariño, por su paciencia, por todo su apoyo.

“Gracias a todas y a todos los mexicanos por su comprensión, ante las muy difíciles decisiones que tuvimos que tomar para hacer frente a tantos y tan complejos desafíos. Más allá de mis capacidades y limitaciones, les aseguro que he puesto toda mi voluntad y mi entendimiento para construir el bien común de los mexicanos (vaya, pues).

“Me voy (gracias) con la conciencia de haber actuado en cumplimiento de mi deber y responsabilidad al servicio de México. He trabajado para dejar una Patria más fuerte, con un mejor sistema de justicia. Más sano y con una economía sólida (una vez más las justificaciones sustituyen a la realidad).—

“Deseo al Gobierno que está por iniciar el mayor de los éxitos, porque quiero que le vaya bien a México.

“Servir a la Patria es el más grande honor que puede tener un mexicano. Servirla como Presidente es el más grande, también.

“Pero servir a México en momentos de dificultad, como los que nos ha tocado vivir, sin duda alguna, es un honor mucho mayor.

“Hoy termina esta tarea, pero no mi compromiso (¿cuál compromiso?).

“Como ciudadano seguiré sirviendo a la Patria apasionadamente hasta el final de mis días (¿en una universidad estadunidense?), agradecido por siempre del privilegio que me ha dado la vida de ser mexicano.

“Muchas gracias y hasta pronto México (eso de hasta pronto México es como de Paulina Rubio al acabar un concierto).”

IMSS

Importante, muy importante y revelador de cómo es posible trabajar hasta el final. La adquisición de Afore Bancomer por parte del Grupo Financiero Banorte y Afore XXI (del IMSS), logra una operación trascendente para el sistema pensionario y un éxito indiscutible del director general, Daniel Karma, quien de paso alza la mano y dice, aquí estoy.

La comisión de Afore XXI-Banorte (1.1 por ciento anual) es la más baja en todo el sistema. Cuando Karam llegó, Afore XXI estaba en séptimo lugar; ahora está en primero. De logro en logro.

 

Astillero

  • Ofertas por inauguración
  • Pacto pasmado
  • Zambrano estelar
  • Secretarías atoradas

Julio Hernández López

 

El peñanietismo tuvo que improvisar ayer una sesión de aire y saliva para aparentar que sigue adelante la apuesta de pacto unitario con la que pretendía llegar al sábado del despegue. Sin nada en las manos, enmudecidos significativamente ante los reporteros a los que citaron sólo para efectos testimoniales, y enmarcados en los tres colores del priísmo y la conducción a cargo de los vicepresidentes virtuales, los voluntariosos de la versión política de Bailemos por México pretendieron darle a Enrique Peña Nieto cierto material de utilería para que el Primer Teleprompter del País (PTP) sea enriquecido con frases optimistas respecto a una supuesta versión atlacomulquense del Pacto de la Moncloa (ca… dicen algunos, como en Pregunta, ca…, aunque bien a bien este tecleador mal drenado no alcanza a entender la relación entre Moncloa y ca…).

Un pacto que significaría la máxima intención reformista global del peñanietismo y que con esas zanahorias de cambios daría soporte a un proyecto de rediseño político que duraría el sexenio, con papeles garantizados desde el poder pinolero para los aliados que hubieran aprovechado las ofertas por inauguración de tienda. Clientela distinguida y conocedora del valor de la compraventa política oportuna: por el PAN, plenamente decidido a practicar el neodieguismo de los tiempos salinistas que están de vuelta, Santiago Creel, Juan Francisco Molinar HorcABCitas y Gustavo Madero; por el PRD, los Chuchos que sólo con esta venta de garaje podrían aspirar a sobrevivir a migraciones morenas: Zambrano, Ortega (invitado a otras sesiones) y Carlos Navarrete; por el PRI, el protocolario Pedro Joaquín Coldwell.

Y los vicepresidentes. Luis Videgaray más suelto y Miguel Ángel Osorio Chong más inseguro, pero ambos someros, sin fuerza política, recitando algunas parrafadas fluctuantes entre la frialdad burocrática llena de lugares comunes y una especie de solemnidad forzada, de recurrencia desesperada a conceptos de patriotismo indemostrable, de amores (perros) por México, de fantasmales móviles profundos que alguna vez la Historia consignará en letras de oro (si oro quedare).

Pero no hay materia para regatear el hecho de que la izquierda dócil ha ganado un primerísimo lugar en el escenario peñista. El revoloteo vacuo de ayer tuvo como personaje estelar al Chucho en turno, Jesús Zambrano. Lo demás fue lo de menos: el PRI puso la idea pactista y la fue implantando a lo largo de pláticas discretas que detonaron en días pasados con una súbita vocación tripartidista por la unidad y la planeación política de largo plazo. El PAN, en la extrema derrota, se rige por el principio pragmático de agarrar lo que le pongan enfrente. Pero el PRD… Por auténtica defensa de principios o por sentirse desplazado del enchuchador reparto del pastel, un segmento de la élite del sol azteca se opuso a los avanzados tratos de Zambrano e impidió que se cerrara el contrato que EPN pretendía lucir el sábado próximo como demostración de control político absoluto, de concurrencia de los tres partidos principales en su proyecto de reformas, de habilidad tan deslumbrante que a horas de tomar el poder ya habría puesto a comer de su mano a las dos agrupaciones opositoras.

Sin PRD no hay paraíso, así que el pacto de nada serviría si sólo era firmado por el PRIAN. Por ello es que la sesión de ayer tuvo forma de tanque de oxígeno o de salvavidas para un Zambrano que hizo malabares para decir que por encima de las divergencias internas del sol azteca está el interés nacional (léase lo entrecomillado con voz temblorosa, propia de lo que debe ser un prócer). Respiración artificial para el dirigente Zambrano y para el propio pacto al que de cualquier manera (se haya pactado como se haya pactado) se intentará dar forma nomás que los de la izquierda no chuchista se desahoguen en San Lázaro y en las calles y luego de ese escape se puedan ya convenir los acuerdos debidamente socializados.

Pero las circunstancias y un aire retador de Zambrano hacia sus opositores internos llevó ayer a plantear que la Comisión Nacional del PRD retiraría al mencionado Chucho sus facultades de interlocución en solitario con el peñismo, a la espera de que un congreso nacional entre posadas decembrinas tome las decisiones del caso. Mientras tanto, Peña Nieto deberá manejar entre corchetes el pacto que ya había definido, creyéndolo cerrado, como un paso fundamental de su proyecto político.

A esa precariedad inicial debe sumarse la eventualidad de que EPN no pueda trabajar de entrada con la banda deseada (no la tricolor, sino la de funcionarios), pues PAN y PRD, jugando al sabido tianguis político, se negaban calculadoramente a aprobar las modificaciones de organigrama propuestas por el mexiquense, colocándolo en el riesgo de que hoy al mediodía tuviera que incluir en su paquete de nombramientos a quienes ocuparán así sea por unos días las secretarías de seguridad pública y de la función pública. Lo bueno para QuePeNi es que, ya con ganas de cerrar trato, el PRI ofrecía cambalaches pero a futuro, comprometiéndose a ciertas restricciones a la supersecretaría de Gobernación, entre otros, que los nombramientos policiacos de primer nivel sean sometidos a ratificación senatorial. Al final, es de suponerse que el espíritu político-comercial será bien servido y triunfará.

Mientras el entrante trata de poner buena cara a estos momentos de descontrol, el saliente se divierte de lo lindo. Tirolesa en una delegación del DF, inauguraciones de obras a medias y de otras muy impugnadas (el acueducto de Sonora), decretos de última hora para modificar la poligonal del parque Sistema Arrecifal Veracruzano, otorgamiento de ascensos a la grisura diplomática con la canciller Espinosa como emérita y sus cercanos groseramente premiados.

Se va Felipe y llega Enrique. Se cierra un ciclo de doce años de corrupción, frivolidad, atraso y sangre. Ya se verá si el retorno de los dinos modernizados significa algo más que cambio de siglas y personal, aunque los primeros indicios son escalofriantes. ¡Feliz fin de sexenio!