Preocupante lo sucedido recientemente a una joven profesionista de la medicina en el violento Estado de Michoacán; entidad donde todo hace suponer que la ley no funciona o no se aplica. Salvo noticias de relumbrón, el diario acontecer del Estado transcurre igual que en algún sitio del África subsahariana, a reserva de empeorarlo.

Hace unos días no enteramos del terrible caso de una doctora, ginecóloga de profesión, adscrita al Hospital del IMSS de Zamora, secuestrada al salir de su trabajo, al parecer por tres individuos, mismos que la metieron en la cajuela de un auto, la llevaron a una casa abandonada donde la amordazaron y fue salvajemente golpeada y torturada, causándole diversas heridas en abdomen y otras zonas, para finalmente, según algunos medios, amputarle un par de dedos de la mano izquierda y obligarla a escribir en la pared: “Siguen los demás ginecólogos que mataron a mi hijo”. La doctora fue abandonada en ese sitio, encadenada y atada con cinta canela. Encontrada posteriormente, fue trasladada a un hospital para su atención y vigilancia.

El caso saltó a las primeras planas de diversos medios nacionales, además de ser noticia relevante en noticieros televisivos, radiales y redes sociales por su brutalidad y salvajismo.

Los primeros indicios dan una pista de importancia; todo apunta a una posible venganza de la familia de una adolescente que perdió a su hijo en estas semanas pasadas, misma que fue atendida en la Unidad donde labora la doctora secuestrada. Una compañera de trabajo de la víctima recordó que hace unas semanas se presentó un caso de una adolescente de 16 años que acudió ya en trabajo de parto, y que al ser revisada a su ingreso se determino que el producto ya estaba muerto. Pero los familiares, al parecer sin capacidad para entender razones, responsabilizaron a los doctores que la atendieron de la muerte del producto y juraron vengarse, y entre el personal amenazado está precisamente la doctora agredida.

En un comunicado, el IMSS condenó y rechazó los hechos ocurridos en Zamora; también agregó que está en contacto con la doctora agredida y le dará todo el apoyo institucional necesario, lo cual, por cierto, es lo menos que puede hacer. El titular de la Coordinación Nacional Antisecuestros, Renato Sales Heredia, señaló que trabaja en estrecha coordinación con la PGJ de Michoacán para encontrar a los responsables del secuestro.

Esos son los hechos, esos son los datos, pero ¿Por qué no aparecen los responsables? No es difícil encontrar a los familiares de la adolescente. Ella tiene nombre y apellido, y obviamente un numero de afiliación con el cual se puede encontrar al trabajador asegurado, al patrón del mismo, el domicilio y muchos otros datos. Una inspección profesional del sitio del secuestro también orienta mucho. En fin, de poderse investigar y encontrar a los responsables claro que se puede. La cosa es querer hacerlo.

Ahora bien, lo preocupante de este asunto es corroborar el grado de descomposición social a que ha llegado el Estado como para producirse una situación de este calibre. Esto nace, entre otras cosas, por el impresionante nivel de impunidad en México, sobre un 95% de los crímenes quedan sin castigo. El otro aspecto es confirmar el alto nivel de violencia a que son capaces de llegar unas personas que, notoriamente, no son aptas para vivir en sociedad.

Para empeorar el asunto observo que esta noticia, publicada en diversos periódicos y portales noticiosos, ha recibido multitud de comentarios contradictorios, propios de una sociedad polarizada. Hay quienes entienden el problema, una adolescente sin control prenatal que se presenta a Urgencias con un producto muerto, de lo cual ninguna culpa tiene el personal medico, pero existen otros “opinantes” que mal disimulan su alegría al enterarse de la brutal agresión a la doctora y aprovechan este incidente para desahogar su profundo odio y rencor social insultando y acusando a los médicos de todos los pecados posibles.

Hablar sin tener conocimiento completo de lo que se habla y sin bases sólidas es una verdadera estupidez; es además una pésima costumbre de muchos. Todo es tener un teclado de computadora, para que desahoguen, en su “valiente” anonimato y sin dar la cara, todas sus frustraciones y rencores.

Esperemos que este asunto se resuelva pronto y bien. Por lo pronto un grupo de cobardes patanes e ignorantes ya le fastidiaron el resto de la vida a la doctora pues una amputación de dedos en alguien que ejerce una especialidad quirúrgica es causa de una incapacidad laboral permanente.