La historia en breve
De la generación del fracaso a la generación de la virtud
Ciro Gómez Leyva
Vale la pena asumir el riesgo, dijo ayer en el Castillo de Chapultepec Jesús Zambrano, presidente del PRD. Es el tiempo de México, lo secundó el presidente Peña Nieto. Dos frases simples que, sin embargo, expresadas en este diciembre, podrían convertirse en semillas que den sentido, vigor, valor, luz a la tarea política en los próximos años.
No es tanto el contenido del Pacto por México que se firmó ayer, sino el simbolismo de los nuevos rostros y ropas con que se presentaron los personajes que concentran un altísimo porcentaje del poder político. Dejaron la impresión de que con voluntad y una nueva visión es posible, todavía, marcar un antes y un después.
Hoy parece haber voluntad y una renovada visión de futuro. Los políticos parecen conscientes de que no pueden seguir estropeando las cosas y multiplicando las frustraciones. No se les ve ganas de seguir postergado el desarrollo del país y desilusionado a millones de mexicanos que esperaban beneficios de la transición democrática. Parece que, por fin, sacaron las palas para comenzar a enterrar a la generación del fracaso.
Estimula escuchar al presidente Peña Nieto decir que, por primera vez, se logra un acuerdo que no surge de la necesidad de enfrentar una emergencia, sino del empeño por transformar el país. Ilusiona Zambrano cuando promete que no apostarán al desastre nacional. Pero son solo palabras. Emotivas, promisorias. Pero el tránsito de la generación del fracaso a la generación de la virtud requiere mucho más que frases y gestos amables. Virtud es, antes que nada, fuerza para producir efectos. Eficacia para restablecer la salud.
Interludio
Más “represión”, por favor
Román Revueltas Retes
El término “represión” ha sido machaconamente utilizado, de manera tan incorrecta como arbitraria, para calificar la simple acción de la autoridad cuando le resulta necesario intervenir para preservar el orden público. El diccionario de la Real Academia Española, en este sentido, es muy claro; en su tercera acepción, la palabra significa “acto, o conjunto de actos, originariamente desde el poder, para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales”.
Pero aquí, como nos gusta pervertir las palabras y manosearlas abusivamente, hemos decidido que “represión” es cualquier acto de autoridad, por más necesario y legítimo que pueda ser, y hemos así incorporado, al repertorio de jeremiadas de los que denuncian por principio cualquier respuesta a las provocaciones de los agitadores y los violentos, un vocablo de connotaciones declaradamente negativas que debiera, por el contrario, servir exclusivamente para denunciar, ahí sí, los abusos del poder.
Digo, si un Gobierno responde con violencia ante las “actuaciones políticas o sociales” de los ciudadanos, entonces es, en efecto, “represivo” o, volviendo de nuevo al librote de la RAE, se trata de un gobierno “que reprime el ejercicio de las libertades”.
Bueno, pues hablando, precisamente, de esas tales libertades, lo de salir a la calle a perpetrar actos vandálicos y destrozar locales comerciales no es de manera alguna un acto de libertad ni nada parecido y merece, por lo tanto, una respuesta firme y, con perdón, violenta de unas autoridades que, me permito recordarlo, tienen el monopolio de la violencia legítima cuando toca mantener el orden público, garantizar la seguridad de los ciudadanos y salvaguardar los bienes de terceros que no tienen nada que ver con el asunto.
Pero, a ver, con Peña Nieto o sin él, ¿hasta cuándo vamos a tolerar esas imágenes de policías intencionadamente amansados por sus jefes que retroceden dócilmente ante los violentos en vez de molerlos a garrotazos? Digo…
Trascendió
:Que en el entorno del presidente Enrique Peña Nieto se menciona como seguro subsecretario de la Defensa al general de división Virgilio Daniel Méndez Bazán, comandante de la Décima Región Militar, con sede en Mérida, Yucatán.
Y como nuevo oficial mayor al también divisionario Luis Arturo Oliver, jefe del Estado Mayor de la Sedena.
:Que a quien le volvió el color a la piel fue al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Después de una semana llena de contratiempos, logró lo que el jueves parecía imposible: la firma del Pacto por México.
Y para su fortuna, los discursos de los presidentes del PRD y PAN fueron como música celestial para los oídos del presidente Peña Nieto.
:Que sentado entre los artífices del Pacto por México, junto a Luis Videgaray y dirigentes panistas, priistas y perredistas, Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia, se dio tiempo hasta de coordinar al maestro de ceremonias.
Durante el discurso del presidente del PRD, Jesús Zambrano, Nuño se puso de pie y caminó unos metros para dar instrucciones precisas al hombre del micrófono para que todo concluyera de manera perfecta.
Buen debut.
:Que, por cierto, la organización de la firma del Pacto por México de Peña Nieto puede sentar un precedente por su organización y proceder.
Para empezar, se guardó celosamente el diseño del acto en el Alcázar del Castillo de Chapultepec. Y, además, para llegar ahí, legisladores, gobernadores y medios de comunicación fueron trasladados desde el Campo Marte en camionetas rentadas.
Parece que así seguirá siendo.
:Que durante la firma del Pacto por México destacó la animada plática que sostuvieron el flamante subsecretario de Seguridad Pública, Manuel Mondragón, y el jefe de Gobierno electo del DF, Miguel Ángel Mancera.
De que siempre han sido buenos cuates, ni duda cabe.
:Que en San Lázaro aseguran que el proyecto de Presupuesto 2013 llegará prácticamente “planchado”.
Y es que el hoy secretario de Hacienda, Luis Videgaray, se encargó de negociar anticipadamente con gobernadores y diputados del PRI, del PAN y del PRD las reasignaciones que año con año atoran, lo que, aseguran, ahora no ocurrirá. Y como que después de la firma del Pacto nadie querrá ponerse remilgoso.
Juego de espejos
Peña Nieto y la fuga hacia delante
Federico Berrueto
Pocos esperaban tanto y tan pronto del nuevo Presidente. La toma de protesta no fue un discurso, sino un programa, el que se ve reafirmado con el Pacto por México, suscrito, ayer, domingo, por las tres principales fuerzas políticas y el presidente Peña Nieto. La propuesta, por sus alcances y contenido, representa un paso histórico. El mensaje es claro, el regreso del PRI, si así se le quiere ver, significa el regreso de la política y de los acuerdos fundamentales.
En horas, el presidente Peña Nieto ha logrado el liderazgo nacional a partir de lo avanzado de las propuestas y de la independencia respecto a los intereses creados y la inercia conservadora del status quo. La integración del gabinete algo anticipaba, pero lo más relevante está en el contenido de las acciones que habrán de implementarse. En lo propuesto, no todo es fácil, hay asuntos discutibles y de difícil ejecución; sin embargo, el aval de las fuerzas políticas significa que hay espacio y posibilidad para que el Congreso apruebe las reformas legales que se requieran y, con ello, se superen limitaciones, especialmente, la presupuestal.
El regreso de la política les sirve a todos, incluso a la oposición. El PRD, por primera vez desde que Porfirio Muñoz Ledo lo dirigía, es un actor relevante y eficaz en la negociación política. López Obrador queda fuera de lugar, a pesar de que muchas de sus exigencias están contenidas en el programa del presidente Peña Nieto y en el Pacto por México. El PAN también se ve beneficiado al dejar atrás el agravio y el ánimo de derrota y asumirse como un participante clave en el proceso de transformar al país y mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.
Los acuerdos se suscriben para cumplirse. Es importante que todos hagan su parte; habrá temas de controversia y diferencia, pero las particularidades no deben comprometer al conjunto. Habrá de recordarse que el Acuerdo Nacional que se firmó en las primeras semanas del gobierno del presidente Zedillo tuvo que posponerse varios años por las diferencias del PAN de Felipe Calderón con el gobernador de Puebla, Manuel Bartlett, por la elección de Huejotzingo.
Para bien de todos, el presidente Peña Nieto ha dado la sorpresa. Oportunidad que nadie debe dejar pasar.
El asalto a la razón
La virulencia no fue casual
Carlos Marín
No es casual que, a unos pasos del profanado Hemiciclo a Juárez, el museo Memoria y Tolerancia fuera también objeto de la ponzoñosa protesta del sábado a manos de extremistas ignorantes de la doctrina que proclaman seguir, la del anarquismo, a quienes el nombre de Mijaíl Bakunin debe resultarles tan extraño como el término tolerancia.
Anoche aún, en el muro contra el que reventaron recipientes de pintura, podía leerse: policías asesinos/ putos/ Peña Nieto/ No olvidamos…
Tampoco es casual que anoche, en la conferencia de prensa del procurador de Justicia del DF, Jesús Rodríguez Almeida, la senadora lopezobradorista Layda Sansores arrebatara la primera pregunta de los periodistas y quisiera seguir sacando raja política del indescifrable #YoSoy132.
Ninguna casualidad, porque la protesta contra la asunción de Enrique Peña Nieto a la Presidencia fue pretexto para realizar un operativo deliberado de provocación, pero no solo dirigido al nuevo gobierno federal sino, y quizá sobre todo, al de la capital del país, con Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera como destinatarios precisos, por su sensato alejamiento del pionero en el azuzamiento del odio, Andrés Manuel López Obrador.
Propalada en Twitter por Epigmenio Ibarra, la patraña de que un protestante había sido muerto en las afueras de San Lázaro fue asumida en la tribuna de la Cámara como “noticia” de la ansiada “primera víctima” del peñanietismo por el diputado (también lopezobradorista) Ricardo Monreal, y seguida en tuits como éstos:
Martín Andrade, @martin3_0.- Han despojado de su celular a un periodista colega, se lo quitaron cuando tomó fotografía del manifestante fallecido.
Revolución, @Revolucion3_0.- Informan que el lesionado grave no llegó con vida a la Cruz Roja de Polanco. Su nombre es Iván y sabemos que era de la facultad de Filosofía.
Se trataba en todo caso de Juan Uriel Sandoval Díaz, de 22 años, con herida grave en el ojo derecho, inscrito en el primer semestre de Integración en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México; activista del paro en que se mantiene desde hace más de tres meses la institución, donde cursa la licenciatura en Ambiente y Cambio Climático y sobre quien pesa una acusación del orden federal en San Luis Potosí.
En el foro de la página electrónica del #YoSoy132 pueden leerse mensajes como éstos:
Rekaboom.- Una cosa es manifestarse pacíficamente y otra portarse al mismo nivel que los pendejos que tratamos de quitar.
eL KamiiKazee.- (…) dijeron que sería una protesta pacífica! Qué chingados está pasando?
César Gómez.- No somos porros. Pero, qué fue lo que paso?! Se iba a hacer un cordón humano, con imaginación y creatividad (…). Hubo infiltrados? Porque muchos iban con palos y bombas molotov para caer en la provocación. Como si ya todo fuera premeditado para reventar una protesta pacífica, por los priistas o el gobierno represor entrante. Para que los medios nos califiquen de vándalos. Sabemos que a veces se sale de límite una manifestación. Pero esto parece que se excedió…
Juegos de Poder
Primeras señales de Peña: I. Poner en su lugar a Gordillo
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR
Comienzo con la que más me gustó por inesperada y, de concretarse, la enorme importancia que tendría para el país. Me refiero a la señal presidencial de recuperar la autoridad del Estado en materia educativa, lo cual implica poner en su lugar al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y su líder vitalicia, Elba Esther Gordillo.
La señal comenzó con la designación de Emilio Chuayffet como secretario de Educación. Se trata de un político experimentado que ya fue secretario de Gobernación. Peña puso a un secretario que no se amilanará a la primera, que conoce a la maestra y que con toda seguridad le va a dar mucha batalla. Muy diferente al perfil de los secretarios con los que tuvo que lidiar Gordillo durante los gobiernos panistas.
A Reyes Tamez simplemente lo cooptó y terminó siendo su empleado (entre 2009 y 2012 fue diputado de Nueva Alianza, el partido que regentea la maestra); Josefina Vázquez Mota trató de enfrentarse a ella pero la maestra convenció al ex presidente Calderón de que la removieran; Alonso Lujambio entendió lo que había ocurrido con su antecesora y decidió mantener una relación tersa con ella; José Ángel Córdova sólo llegó a cerrar la oficina.
Chuayffet algo sabe de educación. Hace años fue secretario de esta materia en el Estado de México. Pero el nuevo titular de la SEP es más conocido como operador político. Y, como viene del antiguo régimen priista, conoce los usos y costumbres de personajes como Elba Esther, que también vienen de esas épocas.
Peña, además, nombró a Chuayffet sabiendo que no es santo de la devoción de la maestra. Por el contrario. A finales de 2003, el entonces dirigente del PRI, Roberto Madrazo, pidió a los diputados de ese partido desconocer a Gordillo como su coordinadora. Es sabido que en una reunión la maestra y Chuayffet se enfrentaron a gritos. Elba Esther fue removida de la coordinación y eventualmente expulsada del PRI. En su lugar quedó nada menos que el hoy secretario de Educación.
Es también conocido que ambos personajes se reunieron al término de 2003 y la maestra lo menos que le dijo a Chuayffet fue “Licenciado, ¿qué epitafio quiere que ponga en su tumba?”. Pues con ese personaje será con el que tendrá que negociar a partir de hoy. Insisto: Peña conocía esta historia y supongo que por eso nombró a su paisano mexiquense, hombre de todas sus confianzas, como secretario de Educación.
¿Cuál será la tarea de Chuayffet? Poner en su lugar a la maestra y al SNTE, es decir, que se dediquen a defender los intereses laborales de los docentes y no a administrar la educación como han hecho hasta ahora. Creo que por ahí va la señal de Peña.
Otro hecho lo confirma. De acuerdo con un par de columnas de chismes políticos en dos diarios de la capital, en la ceremonia de toma de posesión de Peña en Palacio Nacional, a Gordillo le asignaron un lugar alejado. La maestra, al parecer, se la pasó quejándose por tal afrenta. Ya no estaba en las filas de hasta adelante como estos últimos años.
Y eso para los políticos es una señal poderosa, porque si algo cuidan los priistas mexiquenses que llegaron al poder es quién se sienta en dónde en los eventos públicos. Pues resulta que a Gordillo la mandaron para atrás. Peor aún, la sentaron más atrás que a Josefina Vázquez Mota, personaje que odia Gordillo, y que fue la única que Peña mencionó por su nombre en su primer discurso como Presidente. Esos son hechos concretos que envían señales. El nuevo Presidente quiere que se sepa que el poder de Elba Esther va a la baja.
Pero además están las promesas del nuevo mandatario. Enviará una reforma para establecer “las bases para el Servicio Profesional de Carrera Docente. Habrá reglas claras y precisas, para que todo aquel que aspira a ingresar, permanecer y ascender como maestro, director o supervisor, lo haga con base en su trabajo y sus méritos, garantizándoles plena estabilidad laboral.
De aprobarse la reforma por el Constituyente Permanente, dejará de haber plazas vitalicias y hereditarias en el Sistema Educativo Nacional. Esta reforma también incluye la creación del Sistema Nacional de Evaluación Educativa, que identificará, de manera objetiva e imparcial, las necesidades de mejora de maestros, directores, supervisores, escuelas y autoridades.
Adicionalmente a la reforma, he instruido al secretario de Educación Pública solicitar al INEGI la realización de un censo de escuelas, maestros y alumnos. Esta información, que hoy no se tiene, será la base de datos necesaria para lograr una operación más eficiente y transparente del sistema educativo de nuestro país”. Se trata, en todas, de iniciativas a las que se han opuesto sistemáticamente Gordillo y el SNTE.
En los hechos y en los dichos, el nuevo Presidente está enviando una primera señal muy alentadora: que el Estado quiere recuperar la autoridad sobre la educación de este país. Ojalá vaya con todo y no se amilane a la hora de la verdad cuando Gordillo comience a mover sus fichas para oponerse.
Razones
Peña: el momento del poder
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
La estrategia fue la misma pero sólo cambió de lugar: pasó del recinto legislativo de San Lázaro, que hace seis años tenía sus puertas cerradas con cadenas, con bombas molotov dentro del recinto y con grupos realizando todo tipo de agresiones, a las calles del centro de la ciudad, donde grupos de provocadores que se identificaron como el 132 o como anarquistas y que simplemente son provocadores, trataron de ensuciar y llevar al límite de la violencia una transferencia de poderes que, por otra parte, se realizó con ejemplar civilidad. Que nadie se engañe: es la política y la estrategia del Morena, del lopezobradorismo, reflejada en la constante búsqueda de la víctima, del muerto del gobierno represor que escenificó sin ningún pudor en tribuna Ricardo Monreal.
La nueva administración deberá tomar en cuenta, registrar, la provocación. Porque lo que busca es romper la percepción de que no se puede cambiar las cosas; que se puede, como se dijo, romper mitos y paradigmas. El mayor enemigo que pueden tener esas oposiciones radicales es una agenda de cambios, un programa real contra la pobreza y una propuesta de unidad, una mano abierta a sus propios adversarios. Y eso es lo que propuso, en apretada síntesis, el presidente Peña Nieto en su toma de posesión.
Más allá del respeto de las formas, del contenido de las ceremonias, de las anécdotas, lo cierto es que el eje de lo propuesto por Peña Nieto el primero de diciembre se puede sintetizar en pocas líneas: un fuerte programa social, donde destaca, sobre todo, la llamada contra el hambre, un concepto muy similar al que aplicó al inicio de su gobierno el presidente Lula en Brasil (que a su vez había tomado elementos de Solidaridad y de Oportunidades para diseñarlo) combinado con un fuerte impulso a la inversión, el comercio y la producción en una sociedad económicamente abierta. Lo interesante de todo esto es que se comprometió a hacerlo presentando un presupuesto con déficit cero, o sea sin endeudarse. El esquema luce impecable desde ese ángulo pero requerirá un esfuerzo de imaginación política muy importante.
Pero en todo ello quedaría pendiente un capítulo central: qué hacer con la seguridad. Peña Nieto no fue muy explícito sobre el tema, pero la línea que seguirá, más que de los discursos, proviene de los nombramientos y las acciones. Las designaciones del general Salvador Cienfuegos en la Defensa y del almirante Vidal Soberón en la Marina Armada de México, implica no desconocer a las actuales cúpulas militares: los dos son hombres que pertenecieron a los más altos niveles de las mismas, que aplicarán seguramente sus propios enfoques, pero conservarán la continuidad estratégica. La llegada de Manuel Mondragón y Kalb le otorgará a la Seguridad Pública una línea más política, de mejor trato con la ciudadanía, pero se debe tomar nota que el doctor Mondragón, cuando tomó una policía capitalina en crisis por los hechos del New’s Divine, no llegó con la intención de comenzar de cero. Trabajó sobre la propia institución, con buena parte de los mismos mandos y elementos, y sobre ellos construyó una policía con más controles y sobre todo más eficiente. Hacer eso a nivel macro, a nivel federal, será difícil, pero lo importante es que no se caerá en la tentación de destruir lo realizado para iniciar algo nuevo. En ese sentido, el que Peña Nieto haya comenzado su discurso en Palacio Nacional dedicado a respaldar las distintas instituciones de la nación, adquiere otro sentido. Por eso también, aunque para muchos pueda parecer un tema demasiado retórico, la propuesta, que paradójicamente no abonaron en su momento los priistas, de contar con un código penal y de procedimientos penales únicos, puede servir para mejorar el sistema de justicia, para hacerlo más eficiente y abandonar ese nivel de 98 por ciento de impunidad de los delitos denunciados que debería avergonzarnos como sociedad.
Muchas veces hemos dicho que el problema no era, no es la estrategia de seguridad, sino la política de seguridad. Todo apunta a que con las distintas acciones que se emprenderán, se trata de corregir ese error sin arrojar el niño con el agua por la ventana. La lógica de las instituciones de seguridad seguirá operando, pero en un contexto diferente, donde el eje de muchas cosas terminará pasando, por lo que resulta más novedoso y sugestivo, si se concreta eficientemente, en el principal programa social del nuevo Presidente: la cruzada contra el hambre. Allí hay que poner la mirada.
Acabar con el México de dos velocidades o aprovechar la oportunidad histórica que se nos presenta no es, no puede ser en la actual circunstancia, sólo una suerte de declaración de principios: debe ser un verdadero programa de acción. Y debe serlo más porque realmente tenemos esa oportunidad histórica y no podemos desaprovecharla. Muchos menos perder el tiempo con provocadores.
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I.México, en movimiento. Los buenos propósitos que trajo la transición, se cumplen. El presidente Enrique Peña Nieto y los líderes nacionales de partido, Gustavo Madero (PAN) y Jesús Zambrano (PRD) y, por supuesto, el PRI, firmaron, finalmente, el Pacto por México. Peña Nieto calificó el acuerdo establecido en el Castillo de Chapultepec de inédito y trascendente, pues, dijo, demuestra que los mexicanos sí se pueden poner de acuerdo. Es cierto, se trata de 105 compromisos divididos en cinco rubros, pero lo importante es que lo honren. No vale rajarse.
II.La izquierda que construye. Jesús Zambrano, dirigente nacional del PRD, reconoció que ninguna fuerza política puede, por sí sola, sacar adelante al país, por lo que vale la pena tomar de frente el riesgo y escuchar a las organizaciones de la sociedad. Al fijar la postura de su partido en la firma del Pacto por México, dijo categórico que el PRD está decidido a ser una izquierda responsable; no le apuesta al desastre. “No podemos aceptar la violencia y mucho menos avalarla”. Claves en esta determinación fueron los gobernadores Ángel Aguirre (Guerrero); Gabino Cué (Oaxaca); Graco Ramírez (Morelos); Arturo Núñez (electo de Tabasco) y, sobre todo, Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno electo del DF, quien promovió el acuerdo entre los mandatarios surgidos del PRD. De altura política.
III.La izquierda que destruye. Cómo negar que los ultras en el PRD, aquellos que se quedaron en el sol azteca, pero en unas semanas volarán hacia Morena, convertido en partido político, sufrieron ayer un duro revés. Su postura, la del todo o nada, la de la cerrazón y el chantaje, esta vez fue derrotada. René Bejarano y Dolores Padierna, así como el grupo que representan, tendrán ahora tiempo para buscar dinamitar los acuerdos alcanzados por su partido con el PAN y con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Por suerte quedaron al descubierto con el desplegado que hace unos días publicaron quienes creen que es tiempo de pensar en México, que es tiempo de cambiarle el rostro a la izquierda.
IV.La complicidad. Marcelo Ebrard, el mismo que fue un fantasma mientras la ciudad que gobierna se hundía en un caos el sábado, está cada vez más alejado no sólo de los ciudadanos, sino del PRD. Obviamente, ya está más cerca de Morena y de su jefe, Andrés Manuel López Obrador. “Nunca habíamos tenido en la Ciudad de México una provocación de este tamaño”, dijo Ebrard. Y tampoco una policía que lo tolerara, ¿verdad? No se trataba de condenar la violencia, se trataba de evitarla y, dado el caso, contenerla. Se trataba de actuar y no lo hizo. ¿Será que lo ocurrido el día uno fue un mensaje de los radicales a Miguel Ángel Mancera, quien el miércoles asumirá la Jefatura del Gobierno del DF?
V.Acción concertada. Manuel Mondragón, subsecretario de Planeación y Protección Institucional de la Secretaría de Seguridad Pública, consideró que los hechos violentos registrados el sábado en el Distrito Federal fueron “un atentado dirigido no sólo contra las personas sino contra las instituciones nacionales. Es un atentado contra todo, contra la ciudad, contra la gente, contra los establecimientos, contra todo”, advirtió. “Esta es una situación totalmente dirigida, ¡por Dios santo!, dirigida”. El diagnóstico es certero. Irán por los responsables.
VI.El equipo completo. Será en las próximas horas cuando el presidente Enrique Peña Nieto dé a conocer los nombramientos de su gabinete ampliado. Es claro que la decisión se pospuso, para no quitarle reflectores al acuerdo político alcanzado entre el gobierno y las principales fuerzas políticas, pero también es cierto que la decisión no puede esperar más. El Seguro Social y el ISSSTE, por ejemplo, están sin titular desde el primer minuto del sábado. Hoy habrá reunión matutina. El gobierno tiene prisa. El país no puede esperar.
Ventana
Camina como pacto
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
La solución a los problemas nacionales pasa por la construcción de acuerdos. Uno fundamental —para afirmar el arranque del nuevo gobierno— es un pacto entre las fuerzas políticas mayores. Se debió firmar en la cuna de la Constitución. Todo sumaba… hasta el simbolismo.
Sin embargo, el pretendido arreglo se apestó por el momento… aunque los líderes del PRI, del PAN y del PRD sigan adelante, sin fecha fatal.
Para el lustre del nuevo régimen, el retraso resulta decepcionante… y peligroso.
–¿Por qué?
–Porque impide posicionar a Enrique Peña Nieto como el gran líder de una nueva era de transformaciones. Porque lo obliga a negociar.
El mensaje es claro: el nuevo Presidente no la tendrá fácil.
En tanto espacio, coincidir, tiene precio.
Mientras, aguarda la voluntad política para socializar las necesidades individuales; un crecimiento económico con competitividad; mayor seguridad y mejor justicia; más transparencia; rendición de cuentas y combate a la corrupción… son 105 acuerdos en pos de un logro mayor: la gobernabilidad democrática.
–¿Si los políticos pretenden elevadas metas, por qué pusieron el Pacto por México en pausa?
Según el líder perredista, Jesús Zambrano, porque se rompió el sigilo; el PRI se quiso adelantar; surgieron sospechas de traición entre la militancia perredista. “Porque ninguna fuerza política puede decidir, por sí sola, el rumbo del país, pero tampoco dejarlo entrampado en una lógica de división y confrontaciones” —advierte—.
–¿Será que las tribus perredistas le movieron a Zambrano el piso?
Para el líder del PAN, Gustavo Madero, la culpa es del PRD. Aun así, Madero es hombre de fe. El pacto saldrá —afirma—. Promete un acuerdo con mayor profundidad y respaldo político… sin tantas prisas. Para evitar un “saltapatrás”… y los consabidos riesgos del autoritarismo.
El Pacto por México es cuestión de poco tiempo. Todo dependerá del respeto al equilibrio entre el Ejecutivo y el Congreso.
Sobre esta base, Enrique Peña Nieto asumirá la Presidencia sin haber conseguido aún todas sus pretensiones.
En todo esto hay mensaje.
No cabrán los placenteros sueños del poder absoluto. El poder presidencial será tan elevado como el techo impuesto por el Congreso. Habrá colaboración mas no sumisión. Tolerancia “cero” a las tentaciones autoritarias. Más que nunca, el Presidente propondrá y el Congreso dispondrá…
Bienvenidos al nuevo sexenio.
MONJE LOCO: Hoy a las 2 de la tarde Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación a partir de mañana, anunciará el primer gabinete de Peña Nieto. No estarán todos los que quisieran… a quienes se les cayó la sopa, del plato a la boca. PUNTO Y APARTE: Al gabinete de Peña Nieto agréguele dos secretarios desechables: el sustituto de Genaro García Luna, en la SSP federal, y otro para la Función Pública. La pretendida reforma a la administración pública se balancea entre la agonía y el éxtasis. El mensaje de la oposición al nuevo Presidente es muy claro: “Se harán las cosas que tú quieras, cuando nosotros lo dispongamos”.
Campos Elíseos
Se va Marcelo, llega Mancera
Katia D’Artigues
EL UNIVERSAL
El próximo miércoles Marcelo Ebrard finaliza su periodo como jefe de gobierno del DF, cargo en el que estuvo seis años. Se va, pero ya con varias chambas y proyectos encima, sobre todo ser candidato presidencial en el 2018. Para ello, busca ser líder nacional del PRD en 2013, cuando se renueve la dirigencia de ese partido y a esto hay que sumarle su cargo —internacionalmente honroso— de presidente de la Red Comité de Ciudades Seguras de la ONU. Se va dejando al DF convertido en una “ciudad de vanguardia”, cierto en muchos temas; sobre todo, se le reconoce, en espinosos temas que apostaron por la diversidad, como matrimonios entre personas del mismo sexo.
Pero ese día, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, rendirá protesta Miguel Ángel Mancera como nuevo jefe de Gobierno.
Llega con el mayor número de votos con el que un gobernante capitalino obtiene el triunfo: 63.56% de los sufragios emitidos. Posterior a esta ceremonia dará un mensaje en el Auditorio Nacional.
Uno de sus retos será mantener los bajos niveles de inseguridad —comparados con otras entidades— que se registran en una de las mayores urbes del mundo (y que en gran medida se lograron gracias al trabajo de Manuel Mondragón y Kalb, ex secretario de Seguridad Pública del DF y hoy, por el momento, futuro subsecretario del Interior del presidente Enrique Peña Nieto), los niveles de aprobación que desde 1997 mantienen los gobiernos de izquierda, sin perder de vista que ahora el PRI encabeza el gobierno federal.
Al igual que en el gobierno federal, la expectativa en el DF será conocer quiénes conformarán el gabinete de Mancera, aunque hay varios nombres que suenan para repetir, como es el caso de Armando Ahued, actual secretario de Salud.
Obviamente del trabajo que desempeñe dependerá su futuro político, pensando en que anhelará, quizá, al igual que en su momento lo hizo Ebrard, a ser el candidato presidencial en el 2018 y competir con su ex jefe.
Los otros nuevos
Además de, claro, todo un gabinete presidencial —parte del Ejecutivo, que se estrena junto con él— este lunes el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación realizará una sesión solemne para dar la bienvenida a dos nuevos ministros: Alberto Gelacio Pérez Dayán y Alfredo Gutiérrez
Ortiz Mena.
Ellos fueron elegidos el pasado 22 de noviembre, luego de que la primera terna, enviada por el ex presidente Felipe Calderón, fuera rechazada por el voto de los senadores de la república.
Pérez Dayán suple a Guillermo Ortiz Mayagoitia en la Primera Sala, donde están los ministros Olga Sánchez Cordero, Jorge Pardo Rebolledo, José Ramón Cossío y Arturo Zaldívar. Sin lugar a dudas, el ala más progre del máximo tribunal judicial del país.
Es en esta sala donde en enero próximo, si todo sigue como está planeado, se estará discutiendo el nuevo proyecto de sentencia sobre el caso Florence Cassez, que está siendo elaborado por la ministra Sánchez Cordero. La semana pasada, esta sala regresó al pleno 17 juicios de amparo referentes al fuero militar, debido a las posturas contrarias que tuvieron sus integrantes para resolver los casos.
Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena será el nuevo integrante de la Segunda Sala, donde están la ministra Margarita Luna Ramos y los ministros Sergio Valls, Luis María Aguilar y José Fernando Salas Franco, y cuyas resoluciones y posturas en casos como el aborto son conocidas.
Habrá que estar pendientes del rol que jugarán los nuevos
ministros.
Brotes de insurrección
Raymundo Riva Palacio
ZOCALO SALTILLO
La toma de posesión de Enrique Peña Nieto fue diferente a la de Felipe Calderón. Hace seis años, la revuelta y las bombas Molotov estaban dentro del Congreso; el sábado, en las calles de la ciudad de México. Los enfrentamientos con grupos radicales en el Centro Histórico por más de seis horas, marcaron el inicio del gobierno del primer priista que llega al poder como resultado de la alternancia en una forma onomatopéyica y se puede decir que hasta absurda, pues lo que sucedió este fin de semana estaba ampliamente anunciado.
En julio pasado, dos semanas después de la elección presidencial, se apuntó en este mismo espacio bajo el título de “El Verano del EPR”, el registro de que la protesta social estaba en marcha: “Son miles de personas las que se han articulado para expresar su inconformidad contra la candidatura de Enrique Peña Nieto y su victoria electoral. Bajo el lema de ‘si hay imposición habrá insurrección’, son irrelevantes los más de 19 millones de votos a su favor, porque su lógica responde a otros reactivos. Hay insatisfechos, decepcionados, inconformes y quienes tienen agenda particular. Hay grupos estudiantiles y grupos de interés o radicales.
“Empezó como una protesta en la Universidad Iberoamericana, donde nació el movimiento #YoSoy132, que se transformó en una masa de agitación sin cabeza, a la que se le han sumado organizaciones sociales que actúan dentro de los cauces legales y en el campo de la clandestinidad. El propio movimiento universitario se ha disgregado, entre quienes lo iniciaron en las universidades privadas, y las públicas, donde también hay diferencias, entre la Universidad Autónoma Metropolitana que aglutina a la mayoría de las instituciones públicas, y las facultades de Ciencias y Economía de la UNAM, donde se encuentran los más radicales de todos.
“En este último grupo se encuentran los profesionales de la protesta, que tienen los vasos comunicantes con las organizaciones más beligerantes de las 200 que este fin de semana aprobaron un plan de movilizaciones que comienzan el 22 de julio con una marcha, y termina el 1 de diciembre, con el intento a impedir la toma de posesión de Peña Nieto. Es un plan para estrangular a la Ciudad de México. Es también una llamada a la desestabilización, antesala de la ingobernabilidad”.
Casi un mes antes, el EPR difundió un comunicado donde previamente a la nueva organización que se estructuró en la llamada Convención Nacional contra la Imposición, celebrada en San Salvador Atenco, afirmó: “Estos jóvenes como otros más están aportando ideas y definiciones que deben ser tomadas en cuenta; sin embargo, ante el clamor que se ha escuchado en toda la república sobre que ‘si hay imposición habrá revolución’, esa consigna la valoramos y aunque puede ser emocional o consciente, les tomamos la palabra”.
A muy pocos pareció importarles lo que estaba en la cocina. Escasa una semana después de las elecciones, el EPR difundió otro comunicado donde planteó lo que iba a hacer ante “la imposición de un candidato”. Pidió “dirigir la indignación a la resistencia popular”, con movilizaciones, acciones políticas de masas –que se hacen con organizaciones y sindicatos-, y una lucha popular de coyuntura. “La resistencia popular no es sinónimo de violencia cuando se lucha por demandas legítimas”, expuso en el comunicado. “Violencia es la que viene del Estado”.
La palabra “imposición” estuvo presente en el Congreso y en las calles de la ciudad de México durante la protesta de Peña Nieto como Presidente. Si se revisan las primeras declaraciones de los detenidos durante los enfrentamientos del sábado, se pueden encontrar las mismas líneas discursivas que sugirió el EPR. Lo mismo con la retórica de algunas personas públicas en la política y los medios. Es posible que sea coincidencia –aunque en política no existan las coincidencias-, y que la toma de posesión fuera el galvanizador de la inconformidad. Pero si no hay vinculación, no hay duda que se dará por los vasos comunicantes que existen entre los movimientos. Lo del sábado fue un brote insurreccional. Ya no en Chiapas o Guerrero. Fue en el corazón político de la nación.
Jaque Mate
Por un mártir
Sergio Sarmiento
ZOCALO SALTILLO
Estaban buscando un mártir y casi lo consiguen. De hecho, el diputado lopezobradorista Ricardo Monreal virtualmente festejó desde la tribuna del Congreso la supuesta muerte de uno de los manifestantes, a quien llamó “el primer muerto” del gobierno de Enrique Peña Nieto. Al final no hubo muerto, pero sí una treintena de heridos, entre ellos unos 20 policías.
Los ciudadanos, como siempre, salimos perdiendo. Los grupos violentos demostraron que las autoridades no se equivocaron al tender un cerco alrededor del Palacio Legislativo para la ceremonia de inauguración. Habrá que esperar ahora lo peor de quienes organizan manifestaciones supuestamente pacíficas. Esto significa que los ciudadanos sin militancia política seguiremos sufriendo las consecuencias de medidas de seguridad excesivas como las que vimos antes y durante la toma de posesión.
¿Quiénes son los violentos? En un principio se identificaron como parte del movimiento #Yosoy132. Algunos de los integrantes de este grupo se deslindaron, pero la organización ha señalado que 90 de sus militantes fueron detenidos. En las manifestaciones había también grupos de la sección 22 de la SNTE, atenquistas y otros. El jefe de gobierno capitalino Marcelo Ebrard los identificó como anarquistas, pero iban encapuchados y será difícil, sino imposible, identificarlos y por lo tanto procesarlos.
Los violentos sabían a lo que iban. Llevaban proyectiles, bombas molotov, cohetones, petardos e incluso resorteras. Uno de los detenidos portaba una granada de fragmentación. Tenían una estrategia clara para enfrentarse a la policía. Primero cargaron contra las fuerzas que resguardaban el Palacio Legislativo. Después se movieron hacia el Zócalo para un segundo ataque.
Causaron daños importantes a propiedades públicas y privadas. Varios hoteles y comercios del centro de la ciudad fueron atacados y algunos saqueados. El gobierno de la Ciudad de México ha anunciado que indemnizará a los propietarios… con dinero de los contribuyentes. También hubo daños en la recientemente remozada Alameda Central y el Hemiciclo a Juárez. Ebrard dijo el sábado por la tarde en Twitter: “Ya limpié mi hemiciclo”.
Tanto Monreal como los manifestantes protestaron por la “represión” y afirmaron que los policías habían usado balas de goma. La policía federal y la capitalina afirmaron que sus elementos no tenían estas balas. Varios reportes periodísticos, de hecho, señalan que los elementos de seguridad no estaban armados. No ha habido claridad hasta ahora, ni de la Cruz Roja ni de las autoridades, sobre las causas de las lesiones de los heridos.
Durante la batalla, Andrés Manuel López Obrador encabezó una manifestación pacífica en el Ángel de la Independencia. Los militantes de Morena parecen no haber estado involucrados en el vandalismo. Sin embargo, el ex candidato cuestionó también la “represión” y exigió la renuncia del secretario de gobernación entrante Miguel Ángel Osorio Chong y, en caso de que se le comprobara responsabilidad, también de Manuel Mondragón, quien dejó la Secretaría de Seguridad Pública de la perredista ciudad de México para incorporarse al gabinete presidencial.
Ebrard hizo a un lado su tradicional tolerancia a los manifestantes. Dijo en una conferencia de prensa que los ataques habían sido planeados con deliberación y que no quedarían impunes. “No nos van a intimidar”, afirmó. La procuraduría capitalina detuvo a más de un centenar de presuntos responsables. Y de inmediato empezaron las manifestaciones para exigir su liberación.
Los violentos no eran muchos, quizá dos mil o tres mil. No son importantes en lo político, pero demostraron lo fácil que es recurrir a la violencia. Querían un mártir. Ésta vez no lo lograron. Pero se ha abierto una puerta peligrosa…
EL PACTO
El presidente Peña Nieto logró concretar el Pacto por México con 105 compromisos. La firma de Jesús Zambrano amenaza, sin embargo, con escindir al PRD.
Cristalazo
El vandalismo democrático
Rafael Cardona
CRÓNICA
La discusión sobre el uso legítimo de la fuerza es tan rancia como para aburrir plenamente. La desgracia es detener, como en este caso a un centenar de vándalos y soltarlos después de darles disculpas, premios y la dudosa condición de víctimas.
Como la mayoría de los mexicanos ignoro si Enrique Peña será un buen presidente. No sé si sus cinco ejes y sus trece puntos de arranque serán cumplidos en el escaso lapso de su mandato. Quizá logre apenas la mitad, quizá se exceda y llegue a culminar los otros cambios esbozados durante su mensaje inicial.
Pero de algo sí estoy seguro, absolutamente seguro: si el país estuviera en manos de los vándalos incendiarios de la protesta patrocinada por el conjunto de las fuerzas “democráticas”, cuyo vago respaldo “ideológico” pretendió bloquear el sábado pasado la rendición de protesta y los demás actos de sabotaje, mucho menos se lograría nada.
A estas alturas, cuando todos los medios de impugnación posibles fueron llevados al extremo de varias revisiones, cuando todas las instancias nacionales y extranjeras reconocieron a Peña como el ganador de las elecciones, cuando el propio caudillo López reorganiza sus fuerzas a través de la constitución de un nuevo partido político financiado por el Estado, ya no es posible tragarse aquello de la “imposición”.
En la semana anterior mucho se habló de lo excesivo del “cerco” a San Lázaro. Hoy, a la luz de un camión de basura convertido en ariete en llamas derriba murallas desmontables para irrumpir en la Cámara de los Diputados, nos damos cuenta de lo necesario de aquella previsión. El mayor error de aquel cerco de varios anillos concéntricos no fue ponerlo; fue quitarlo.
La discusión sobre el uso legítimo de la fuerza es tan rancia como para aburrir plenamente. La desgracia es detener, como en este caso a un centenar de vándalos y soltarlos después de darles disculpas, premios y la dudosa condición de víctimas.
En este sentido el gobierno de Peña se orienta hacia una política de consentimiento. Así lo hace saber su declaración en el mensaje nacional de la asunción:
“…Detrás de cada delito hay una historia de dolor, incluso, la pérdida de un ser querido. El Estado debe estar al lado de las víctimas y de sus familiares.
“Por ello, y dando cabal cumplimiento a mi compromiso, instruyo a la Consejería Jurídica para que se desista de la controversia constitucional sobre la Ley General de Víctimas, para que, una vez que se acuerde por la Suprema Corte, se publique tal como fue aprobada por el Congreso. Sé que esta ley es perfectible”.
Obviamente las partes interesadas en negar la legalidad del gobierno y minar su estabilidad convierten en “víctima” a cualquiera.
No a quien ha sido atacado por delincuentes a los cuales el Estado debe combatir, sino a quien como tal se exhibe, a veces con el respaldo de los incendios oratorios –entre otros—, de Ricardo Monreal, quien ahora desempeña el estridente papel antes reservado para Gerardo Fernández Noroña.
Ayer mismo La Jornada preguntaba públicamente, a quién benefician los desmanes, quién los ha orquestado.
Y en esa misma página encabezaba con las palabras de López pidiendo la renuncia de Manuel Mondragón y Miguel Ángel Osorio Chong por haber reprimido a los “manifestantes”, en cuyos métodos extremistas muchos han detectado rasgos propios de los movimientos guerrilleros aún vigentes.
Además del despropósito de arrogarse la capacidad de pedir renuncias sin ton ni son, llama la atención cómo López quiere despedir del gobierno de Peña a quien él mismo había designado en plena campaña electoral como su secretario de Seguridad Pública.
EBRARD
En pocos días Marcelo Ebrard dejará el cargo de jefe de Gobierno y comenzará su largo camino hacia la candidatura presidencial. En la ruta deberá salvar varios obstáculos, el principal de todos, quizá su propia intemperancia.
El miércoles, lo quiera o no, se verá de frente, cara a cara, con Enrique Peña Nieto, pues el presidente ha confirmado su asistencia a la toma del cargo de Miguel Ángel Mancera, quien estuvo como otros gobernadores en el Palacio Nacional.
El único ausente fue Marcelo Ebrard, quien por esa razón se hizo notar.
Obviamente no se sabe cuál será la ganancia final de esa marginación, pues si durante todos estos años Marcelo se va a negar a la foto (como decían al inicio del calderonato) para salir a última hora con un remedo del abrazo de Acatempan, pues poco servicio le hará a su propia causa. Mala consejera es la arrogancia, pero peor resulta echarse para atrás, recular, pues, arrepentirse, comerse las palabras, exhibirse en el acomodo convenenciero.
SOLALINDE
Dos son los actos ya inmediatos para el presidente Peña, el primero, la entrega del Premio Nacional de los Derechos Humanos al padre Alejandro Solalinde, a lo cual se negó Calderón por andar del tingo al tango en los días previos a su postrero viaje en tirolesa y la designación del director del Instituto Politécnico Nacional, o la ratificación de la doctora Xóchitl Bustamante cuyo papel ha sido considerablemente bueno.
Astillero
- Operación Relámpago
- Tres golpes
- Discurso del odio
- Pacto sin México
Julio Hernández López
Al primer minuto del sábado en que habría de rendir protesta ante un alaciado poder legislativo, ya Enrique Peña Nieto se había posesionado del cargo y, aun sin jurar que se conduciría conforme a los postulados constitucionales, instaló a su gabinete de seguridad y le tomó protesta sin que nadie se la hubiera tomado a él. Luego, en un día de violencia pública sin precedente en la capital del país, vio instalarse el proceso de desgaste mediático y social para el movimiento 132, el lopezobradorismo y las protestas públicas a cuenta de un vandalismo que políticamente abre las puertas a un mayor autoritarismo desde Los Pinos. Y al otro día, como bálsamo de gran oportunidad, antítesis del porrismo previo, contraste venturosamente llegado, se hizo de un instrumento de control político y partidista al llevar de la mano a los dirigentes de su presunta oposición principal, el panismo desfondado y el perredismo negociante, a firmar un Pacto por México que promete impulsar reformas de interés para esos partidos a cambio de que se mantengan sometidos a una ruta institucional administrada obviamente por el PRI.
Al tomar de golpe el control de la administración federal, el adquirente de la Presidencia de la República demeritó el acto republicano de juramentación constitucional, rebajándolo a mera ceremonia de la que se puede prescindir o cumplir en contados minutos burocráticos (las reformas constitucionales hechas para conjurar el 2006 permiten que un presidente electo pueda rendir protesta, en caso de que no pudiera hacerlo ante órganos legislativos, en cualquier lugar y circunstancia, pero con la presencia del presidente de la Suprema Corte).
Peña Nieto no ejecutó una transferencia de poder silenciosa e informal, como la que Felipe Calderón pidió como concesión a Vicente Fox en la primera hora de diciembre de 2006. Al contrario, el nuevo portador de la banda hizo que la apropiación madrugadora fuese difundida con la mayor amplitud, para dejar constancia de que los hechos estaban consumados. No es un dato menor preguntarse si los juramentos de respeto a la Constitución y la legalidad que fueron hechos por el gabinete de seguridad en esa oscuridad sabatina tienen validez jurídica y política si aquel ante quien la rindieron aún no lo había hecho ante el poder legislativo.
El segundo trazo parece ser muy confuso y oscuro pero, a fin de cuentas, resulta claramente favorable en términos políticos para Peña Nieto (en http://on.fb.me/TDfK6R pueden leerse seis puntos de análisis que este tecleador puso en Internet el mismo sábado). La violencia desatada en las inmediaciones de San Lázaro tuvo un registro lineal: grupos de jóvenes (no sólo del 132, sino de otras vertientes, como los anarquistas y otros chavos genuinamente deseosos de confrontarse con el poder establecido y de desahogar con fuerza su indignación y desesperanza, sobre todo contra íconos del sistema al que rechazan), profesores con largo historial de lucha, sindicalistas y otros ciudadanos inconformes desarrollaron una protesta desventajosa pero así aceptada contra policías federales y miembros del Estado Mayor Presidencial. Resultaron varios heridos (en un caso se habló de muerte, que no la hubo aunque sí una lesión de gravedad absoluta).
Pero conforme avanzaba la marcha de San Lázaro al Zócalo, para dar continuidad a las protestas, una violencia desmedida crecía. Segmentos minoritarios, con pañuelos, capuchas u otras formas de encubrimiento, se dedicaron a generar daños (parabuses, estaciones de gasolina, algunos vehículos y cabinas telefónicas, sobre todo) sin que hubiera forma de argumentación de otros jóvenes que los convenciera de desistir.
A la hora en que Andrés Manuel López Obrador había hecho en el Ángel de la Independencia una condena de la violencia gubernamental contra las protestas que al momento en que hablaba el tabasqueño tenían como referente lo sucedido en San Lázaro, no el curso de la marcha hacia el Zócalo, comenzó en el Sanborns de Eje Central, frente a Bellas Artes, el vandalismo que colocaría a AMLO en una aparente defensa de esa violencia extrema. Así, López Obrador parecía justificar y arropar lo que nunca ha permitido que se dé en su movimiento ni en los momentos de mayor encono. Parte de ese flujo juvenil destructivo alcanzó a llegar al Ángel cuando había terminado el acto de Morena. Por lo pronto, mediáticamente se instaló de inmediato un guión que adjudica al discurso de odio la responsabilidad de los hechos vandálicos.
Diversos videos y testimonios plantean la hipótesis de los provocadores infiltrados en las protestas sabatinas. Siempre los ha habido. Pero también es cierto que hay un hartazgo social tan fuerte en ciertos grupos juveniles (en http://on.fb.me/UalhQK puede leerse sobre uno de los grupos anarquistas participantes, Bloque Negro México) que no todo lo sucedido puede ser adjudicado a factores externos. El sistema ha cerrado las puertas a gran parte de los jóvenes, mostrándoles además, mediante fraudes electorales o compra de presidencias, que es inviable el camino institucional. Por lo pronto, con la colaboración de una policía capitalina que golpeó y detuvo a granel, se revivieron escenas del diazordacismo clásico que tan cercano es a la vocación atenquista ahora encaramada en Los Pinos.
Tomado el poder de golpe madrugador, e instalado el pretexto político para la mano dura y la criminalización de la disidencia, el desenlace feliz del ciclo ha sido la firma del Pacto que permitirá la instauración del reformismo peñanietista nefasto y la promesa (te lo pacto y ¿te lo cumplo?) de impulsar cambios profundos en materia de telecomunicaciones (reducir el poder de Televisa para que Los Pinos y la clase política no sigan siendo sus rehenes y servidores), monopolios en general y educación (supuesta guerra contra Gordillo). Pacto de élites sin fuerza ni legitimidad social.
Y, mientras son vistos los álbumes de fotografías tomadas por este tecleador durante el sábado negro (http://on.fb.me/-Vf9AJP) y por Julio Alejandro (http://ow.ly/fL4ry) ¡hasta mañana!
























