Se llama robo de identidad cuando una persona solicita en nombre de otra, una tercera persona, todo tipo de crédito, así como realizar operaciones de cobro de recursos, sean ahorros o pólizas, sin que la persona afectada tenga conocimiento de ello.
El robo de identidad es un fenómeno ligado a la ciber-delincuencia, aunque tampoco está tipificado del todo, porque tiene diversas variantes: puede suceder por medio de Internet, pero también a través de la banca electrónica por teléfono e incluso incurrir en la falsificación de documentos de identificación oficial (credenciales de elector apócrifas) para operar los fraudes.
Esta actividad ilícita comenzó en los países más desarrollados sobre todo ligados a operaciones electrónicas y de Internet, y poco a poco se fue globalizando anidándose en los países donde los marcos jurídicos enfrentan enormes lagunas legales para contrarrestar y castigar las nuevas modalidades delincuenciales ligadas con el ámbito financiero, tales como: Phishing; clonación de tarjetas; sustracción de códigos y contraseñas en los cajeros automáticos; y fraudes por banca electrónica.
Mientras que nuestros legisladores no actúen con celeridad en el tema de los nuevos delitos financieros continuaremos absolutamente desprotegidos ante delincuentes cuyas armas son la elaboración de un software para obtener información y sustraer bases de datos de clientes y ahorradores.
Parece una película de ciencia ficción, empero, es mejor que lo tomemos en serio con las precauciones necesarias para evitar el robo de identidad.
Cristos Velasco, fundador de la empresa North American Consumer Project on Electronic Commerce (NACPEC), explica que los delincuentes adoptan la identidad de una persona como pudiera ser su nombre, fecha de nacimiento, dirección, números de licencia y de seguridad social (para cobrar pensiones), números de tarjeta de crédito y de cuentas bancarias, nombres de usuario y contraseñas.
Los tipos más comunes de robo de identidad son: 1) Financiero, que consiste en la utilización de la información de una persona para solicitar tarjetas de crédito, préstamos, adquirir bienes, contratar servicios o para alquilar propiedades. 2) Penal, por medio del cual el delincuente utiliza la información y la identidad falsa de un individuo para defraudar a terceras personas. 3) Negocios o Comercial, el cual consiste en que el delincuente solicita tarjetas de crédito, efectúa transferencias electrónicas de fondos o utiliza las cuentas bancarias y de cheques a nombre de una compañía.
A este respecto Velasco comenta que “el robo de identidad es uno de los delitos con mayor índice de crecimiento en Norteamérica. La Comisión Federal de Comercio (FTC), de los Estados Unidos señala que cerca de 10 millones de ciudadanos son víctimas de este delito cada año, representando un costo anual aproximado de 50 mil millones de dólares, tanto a las empresas como a las víctimas”.
A COLACIÓN
De acuerdo con Advantage Credit existen pasos simples que las personas pueden seguir para ayudar a prevenir el acceso no autorizado a su información y finanzas.
Alerta 1: “Las personas a las que les han robado y utilizado su identidad, no lo han descubierto hasta la próxima vez en que abrieron una cuenta de crédito, solicitaron un préstamo para el hogar o iniciaron otra transacción normal”. Por esa razón, el Buró de Crédito lanzó un servicio de información permanente al cliente para que conozca en tiempo real los movimientos de su historial crediticio.
Alerta 2: “Los actores duplican un sitio Web y envían correos electrónicos pidiendo que el cliente existente vuelva a solicitar o suministrar información de seguridad. Así la información permite robar la identidad del consumidor, tener acceso a fondos bancarios o solicitar préstamos fraudulentos”.
Es pertinente ignorar y borrar inmediatamente cualquier notificación que provenga –aparentemente-, de una institución bancaria solicitando la actualización urgente de los datos personales. NO LO HAGA.
Por favor, estimado lector, ignore cualquier correo de premios, herencias, rifas o donaciones. Tampoco proporcione información de usted o de su familia por vía telefónica, aunque le digan que se acaba de ganar la lotería.
Otra forma de sustraer la identidad es mediante el número del IMSS o de la seguridad social si usted es ahorrador voluntario.
Alerta 3: “El fraude de seguro social ocurre cuando alguien obtiene acceso a un número de seguro social y lo utiliza, junto con otra información obtenida, para cometer fraude o robo de identidad”.
Aquí se puede utilizar la información de personas fallecidas o jubiladas.
























