En este mundo lleno de tentaciones, los niños y jóvenes en su gran mayoría son propensos a caer en cualquier tipo de adicción. En México, las drogas y el alcoholismo, son los principales factores de peligro que atormentan a la sociedad, por eso es importante ser conscientes de que la prevención oportuna puede evitar muchas complicaciones y problemas desde el hogar.
Dado el incremento del consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas a edades tempranas, se han establecido varios programas preventivos que son implementados en las escuelas y a través de los medios de comunicación, pero especialistas aseguran que la prevención más importante proviene desde laa familia.
De acuerdo con la psicóloga Jacqueline Broc, especialista en Terapia familiar y psicoterapeuta en el Centro de Apoyo Familiar Somos tu familia, a pesar de que muchos conocen el peligro de las drogas y sus detonantes sustancias adictivas, pocos saben qué son exactamente y cuáles existen en el mercado.
“Para prevenir que sus hijos caigan en el consumo y la adicción hay que hablar de ello. La droga, es una sustancia que al introducirse al organismo, modifica alguna de sus funciones, estos cambios incluyen alteraciones en el comportamiento, emociones, sensaciones y modifican el pensamiento…”.
La especialista aseguró que las causas que propician el consumo de drogas obedecen a diversos factores, como la creencia de que “las drogas no dañan”, la presión de los amigos, curiosidad o necesidad de calmar la angustia o el dolor.
Cabe destacar que en la última estadística sobre adicciones, realizada en México, fue en 2008, la cual muestra que a pesar de los esfuerzos hechos para combatir a los carteles de la droga, el consumo de esta ha ido aumentando sin medida alguna.
Los datos de la encuesta, indican que la mayoría de las personas tienen su primer contacto con las drogas en la adolescencia ya que ésta etapa de la vida está marcada por los cambios a nivel físico y emocional, y por lo mismo el joven está en busca de reafirmar su identidad, de conocer nuevas sensaciones y pertenecer a un grupo.
Por otro lado, la Fundación Manantiales recomienda algunas pautas útiles para la prevención desde el núcleo familiar, las cuales señalan la importancia de los principios, normas y reglas del hogar que se han comunicado verbal o no verbalmente (a través de actitudes) a los hijos. A continuaciones algunas técnicas:
• Hable acerca de por qué son importantes ciertos valores como la honestidad, la confianza en sí mismo y la responsabilidad, y la forma en que los valores ayudan a las personas a tomar decisiones acertadas. Enseñe a sus hijos que cada decisión se basa en decisiones anteriores y que una decisión acertada facilita la siguiente.
• Reconozcamos que las acciones de los padres afectan al desarrollo de los valores de sus hijos, es decir, los chicos imitan el comportamiento de sus padres. Por ejemplo: cuando los padres fuman es más probable que los hijos sean fumadores. Evalúe su propio uso del tabaco, del alcohol, de los medicamentos recetados y de las drogas de venta libre.
• Cuídese de que sus actos coincidan con sus palabras.
• Reconozca cuando se equivoca. Queda clara la responsabilidad como padres para establecer normas para protegerlos y que remitan a su bienestar, aunque muchas veces ellos no entiendan el porqué. Sin embargo, el establecimiento de normas es sólo la mitad de la tarea; se debe estar preparados también para imponer castigos cuando las normas no se cumplen.
• Sea específico. Dígale a su hijo cuáles son las normas y qué comportamiento se espera. Converse con él sobre las consecuencias de la falta de cumplimiento de las normas: cuáles serán los castigos, en qué forma se aplicaran, cuánto tiempo representan y cuál es el propósito del castigo.
• Sea razonable. No agregue nuevas consecuencias que no hayan sido convenidas. Evite amenazas irreales como: “Tu padre te va a matar cuando vuelva a casa”, en cambio reaccione con calma y aplique el castigo que su hijo espera recibir.
• Sea firme, respete su palabra.
• Recuerde que los castigos tienen el propósito de servir como aprendizaje. Siempre un límite debe tener un por qué, que debe ser explicado a su hijo y este por qué debe remitir a su propio bienestar. Los castigos no deben ser físicos sino pérdidas de privilegios. Perderá privilegios más grandes cuanto mayor sea la norma transgredida.
• Ejerza la autoridad de padre con amor. No se pegue al grupo de amigos “rejuveneciéndose” y siendo un amigo más.
• Comuníquese con su hijo. Sepa escucharlo, dele tiempo para conversar, apague la televisión en las comidas y cuando conversan.
• Sea siempre generoso con los elogios. Use la connotación positiva, si nuestro hijo tiene el cabello descuidado y largo es mejor decirle “que bien te quedaba el cabello corto” antes que decirle “que mal te ves de cabello largo”.
• Los jóvenes necesitan padres con firmes convicciones, que no sean despóticos ni injustos, que puedan reconocer sus errores y aprender de éstos. Comunicarse con su hijo es de vital importancia, una familia que se comunica es una familia sana.
Como expresa la psicóloga Broc, aunque la rehabilitación es la mejor opción contra las adicciones, el camino debería ser la prevención, la cual comienza desde la concepción del hijo, ya que el amor, el cuidado y las buenas relaciones en familia permiten al niño tener una estructura psíquica bien consolidada, con capacidad de tomar decisiones responsables y un proyecto de vida que lo protegerá contra las adicciones.
@aledesmaso
























