De acuerdo con información de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados, al menos 58% de los menores migrantes han sido desplazados hacia otros países de manera forzada por enfrentar algún tipo de peligro, lo que los convierte en candidatos a recibir asilo político o una visa humanitaria, según los acuerdos internacionales y la propia ley vigente en Estados Unidos.

En México este fenómeno se agudizó por el aumento de la violencia en comunidades y estados a manos de organizaciones armadas, delincuencia organizada o pandillas, principalmente, pues entre las razones mencionadas por los infantes para migrar, la mitad dijo haber sido afectada por el aumento de las condiciones de inseguridad.

Como integrante de la Comisión de Asuntos Migratorios de la Cámara de Diputados Federal, la legisladora Berenice Álvarez Tovar recordó que el trabajo en la materia es casi inexistente, por lo que desde el Congreso de la Unión promueve los mecanismos necesarios para que todos los actores políticos atiendan este tema que por mucho tiempo ha quedado en el olvido.

“Más de la mitad de los niños migrantes que viajan solos a Estados Unidos huyen de la violencia y las amenazas que viven en sus países de origen”, esto para el caso de los menores que provienen de Centroamérica, que representan el mayor número de migrantes niños y niñas que transitan por el país sin el acompañamiento de un familiar.

En tanto que en el caso de los mexicanos, explicó que en el 2013, sólo de Michoacán se registraron  mil 19 casos (documentados) de menores que viajaron solos, los cuales buscaban reunirse con sus padres; sin embargo, el Consejo Estatal de Población de Michoacán (Coespo) ha dado a conocer que no es posible documentar el número de casos de menores y sus familias que hayan salido tanto del Estado como del país a causa de problemas de inseguridad.

Álvarez Tovar destacó que deben atenderse de raíz las causas de este preocupante y creciente fenómeno migratorio, comenzando por erradicar la violencia en el país, y generando en los hechos mayores oportunidades de empleo para sus familias, así como de desarrollo y educación para esos menores; con espacios dignos de vivienda y esparcimiento.