Si bien ha concluido la participación de México con la Selección Mexicana de Fútbol en el Mundial de Brasil 2014, no por ello, la prensa ibérica ha dejado de menospreciar los asuntos internos de una economía enlazada con nexos de dinero y negocios con España.
En México, siempre se habla de fútbol como un óbice para que la gente se imbuya en los cambios que están aconteciendo en su entorno, propiamente el mundial ha coincidido con la discusión en el Senado de la consabida Reforma Energética.
Es un puntillo consuetudinario, distraer a las masas con su deporte favorito, mientras se le encajan cambios en los que quizá en otro momento tendrían mayor movilización social.
Pero créanmelo no únicamente el Mundial de Brasil ha sido bien aprovechado por legisladores y el gobierno mexicano, claro mientras duró. También les pasó en España, que se quedaron sin el rey Juan Carlos I y el día que la Selección Española perdió su segundo partido (de forma metafórica abdicó del trono del fútbol global), ese mismo día el Congreso aprobó la ley de Abdicación y al día siguiente sucedió la proclamación de Felipe VI como nuevo rey.
Al pueblo, pan y circo, como en los tiempos del Imperio Romano. Lo bueno es que a está justa le quedan ya pocos días, en una final en la que sin temor a equivocarme llegará Brasil para seguridad de los árbitros y tranquilidad de Dilma Rouseff, presidenta de Brasil.
Lo que no encuentra sosiego son varios temas de agenda nacional con tintes internacionales en el caso de México: los emigrantes centroamericanos y mexicanos que llegan hasta Estados Unidos en condiciones infrahumanas, vejados y explotados soñando con un mundo mejor en el país de las barras y las estrellas.
De acuerdo con la Embajada de Estados Unidos en México, en los últimos nueve meses, la Border Patroll ha detenido a 52 mil menores de edad; se trata de menores que viajan muchas veces solos o bien en compañía de otros en similar condición.
Para la Casa Blanca, es una situación de crisis humanitaria, dado que los menores de edad están siendo reubicados en albergues improvisados –momentáneamente-, en lo que éstos son retornados a sus países de origen.
Lo preocupante es que el propio presidente Barack Obama refiere que existen estudios proporcionados al despacho Oval que advierten que, para finales de 2014, podrían llegar hasta 90 mil los menores de edad aventurados en cruzar de forma ilegal hacia Estados Unidos.
Y es un tema que atañe a México, tanto como país expulsor de mano de obra, como territorio de tránsito de todo este peregrinar humano que, desafortunadamente nutre a cientos de mafias y bandas coludidas con las autoridades en un trasiego por demás inhumano; que no siempre llega a un final feliz.
Detrás del contingente se mueve mucho dinero; una suma pecuniaria sin balance certero dado que desconocemos a ciencia cierta cuántos menores son explotados de otra forma para poder pagar un viaje desconocido.
Nosotros desde POR LA ESPIRAL, hemos reiterado muchas veces la necesidad de blindar las fronteras de México, la norte y sur, máxime con el enorme problema de trata de personas, robo de menores, recién nacidos y la penetración del narcotráfico.
Que a los estadounidenses no se les solicite visado alguno para entrar a territorio nacional es jugar en desigualdad de condiciones, ante el temor de que los principales visitantes y paseantes que se internan en México decidan no hacerlo para evitarse un papeleo molesto. Y, ¿la seguridad nacional dónde queda?
No en balde el país ha sido coladera de secuestradores, narcotraficantes, asesinos y multihomicidas estadounidenses y sabrá dios qué otras lacras circulan con otra identidad en territorio nacional.
Pero también está el tema de Michoacán y Mireles que durante el fin de semana pasado ocupó las páginas de editoriales y la sección internacional de los más importantes periódicos españoles.
Y la semana inició con sendas tertulias en radio y televisión en las que se desglosó –en unas-, el tema humanitario de los emigrantes que cruzan por México abordo de “la bestia”, el tren del horror; y en otras, se hizo hincapié en los derechos humanos de Mireles, la causa de la justicia mexicana y la descomposición inaudita que sufre la población civil en Michoacán que no es más que el espejo maldito de lo acontecido por el resto de los moradores de México.
Mientras el Mundial Brasil 2014 termina y la gente pone más atención a las cosas más banales, niños siguen desapareciendo, secuestros continúan aconteciendo; robos y extorsiones a la orden del día y las cárceles abren sus puertas para luchadores como Mireles mientras que el mal se pasea a toda hora con derecho de picaporte.
























