Desde hace varios sexenios las profecías sobre el futuro del IMSS son pesimistas: “Esta quebrado” o “Es inviable, hay que privatizarlo”. Y casi todos los analistas coinciden en atribuir el origen de los quebrantos al Régimen de Jubilaciones y Pensiones de los trabajadores del propio IMSS. No ven mas allá de lo que se les ha boletinado, no analizan, no investigan en la historia administrativa del Instituto, donde, con poco esfuerzo, encontrarán las vetas de la corrupción e ineficiencia con que ha sido manejado.
La tragedia del IMSS no la ha escrito su sindicato, por más culpas y torpezas en que haya incurrido. En el peor de los casos el Sindicato ha sido un actor menor, culpable de complicidad en algunas malas decisiones tomadas por el Instituto. El problema del IMSS, que comparte con otras estructuras paraestatales como CFE y PEMEX, es la corrupción que permea buena parte de su estructura, desde la Dirección General hasta el ultimo Subdelegado.
La mala administración del Instituto la observamos desde hace decenios con el dispendio en construcciones muy caras y de oscura licitación, que para colmo nacían rebasadas pues al momento de su inauguración ya eran insuficientes para las necesidades de la población. A nivel central era algo sabido los “arreglos” a que debían sujetarse los laboratorios si querían ser proveedores de medicamentos y material. Los conflictos con laboratorios fabricantes de soluciones dializantes son un buen ejemplo.
Otros ejemplos de dispendio los tenemos en la compra de aviones para el traslado programado de pacientes citados, el programa fue un costoso fracaso; el sostenimiento de un equipo de primera división de fútbol, el Atlante y otro de segunda, el Oaxtepec; el fiasco de las ambulancias etiquetadas como de “Alta tecnología” y las plazas generadas para hacerlas funcionar; el material sobrefacturado en sus departamentos de Conservación y Mantenimiento. Si se investiga se encontrarán los desvíos de material y medicamentos y su posterior reventa al mismo Instituto por parte de prestanombres. Que yo recuerde nunca se investigó el tren de vida, fuera de toda proporción, que llevaban funcionarios de medio pelo relacionados con las áreas de compras. La OCDE reporta que el IMSS ahorraría hasta un 36% en medicamentos simplemente eliminando su corrupción.
La conocida evasión patronal al pago de sus obligaciones continúa hasta la fecha. Patrones que no inscriben a sus trabajadores, o los registran con un sueldo mínimo para evitar pagar lo que debería ser. La evasión, en complicidad con personal administrativo del IMSS, en el pago de cuotas en el área de la construcción es una realidad.
Se les olvida a muchos que el IMSS se inventó para atender solo a trabajadores, pero se le ha obligado a atender a otros sectores de la población que virtualmente no cotizan, aumentando el número de asegurados y derechohabientes en forma astronómica sin incrementarse paralelamente los recursos para atenderlos. ¿El resultado? el previsible, el Instituto se encuentra desde hace años absolutamente rebasado, saturado, imposibilitado para atender correctamente, con eficiencia y calidad, al gran número de pacientes que demandan sus servicios. ¿Cifras? En los 60s y 70s el IMSS contaba con 2.28 camas por mil derechohabientes (DH), actualmente cuenta con .73 por mil DH. A diciembre de 2013 contaba con 16 millones y medio de asegurados que significa casi 70 millones de personas con derecho al IMSS, pero su plantilla laboral no crece desde hace años.
Dos adjetivos describen al IMSS en la actualidad, Insuficiente y Deficiente. El número de camas es insuficiente, el numero de médicos y enfermeras es insuficiente, el surtido de medicamentos es deficiente, los materiales de curación y suturas son insuficientes, la saturada atención medica en urgencias es deficiente, la oportunidad en citas es deficiente, la atención de sus burócratas es deficiente, y así, casi donde se revise.
El personal médico y enfermería está absolutamente rebasado, y hacen milagros con las largas listas de espera en sus apretadas agendas, con mas pacientes en hospitalización de los que correctamente se pueden atender, con un alarmante diferimiento en programación de cirugías, con presiones por parte de unas autoridades hospitalarias a su vez presionadas por personal administrativo, a su vez presionados por los políticos que manejan el IMSS como su coto privado.
El IMSS esta desfondado y rebasado, y tal y como se encuentra ahora, es incapaz de atender con calidad y oportunidad a la totalidad de sus derechohabientes. ¿La culpa? No la busquen entre el personal médico; la encontraran entre los que deciden la política institucional
























