Ya no es la añeja confrontación entre el capitalismo versus el comunismo. Esto va del bloque de las democracias contra las autocracias y el futuro de la libertad está en juego: el reciente ataque histórico de Irán contra Israel no está aislado del mapa de confrontaciones geopolíticas actuales.

          Tampoco de las consecuencias geoeconómicas, ni del impacto en los mercados internacionales o en los vaivenes que siguen sufriendo los commodities fundamentalmente los petroprecios.

          El bombardeo ordenado por el régimen fundamentalista que encabeza el  ayatolá Seyyed Ali Jamenei y el presidente, Ebrahim Raisi, consistió en una lluvia de bombas sobre diversos objetivos israelíes, básicamente  infraestructura de defensa.

          El ejército israelí ya sabe ahora que un dron lanzado desde Irán demora ocho horas en llegar a su territorio  y uno balístico menos de dos horas hasta alcanzar su objetivo.

Las imágenes distribuidas por diversos medios de comunicación, del ataque del sábado 13 de abril (coincidiendo con el final del Ramadán), dejan sin palabras: una batería de 170 drones, treinta misiles de crucero (algunos lanzados desde bases en Irak) y 120 misiles balísticos  entrando coordinadamente al espacio aéreo israelí mientras las alarmas suenan a todo pulmón y la gente corre a los refugios.

          Este ataque que Irán ha bautizado como Promesa Verdadera consistió en dos etapas: inundar de drones los radares israelíes y acto seguido lanzar los poderosos misiles.  Israel, ante el asombro del mundo entero, derribó con una certera precisión el 99%   de los artefactos explosivos durante el ataque que duró cinco horas, eso sí no lo hizo solo.

          La artillería iraní fue lanzada para impactar en los Altos del Golán; en la base de la Fuerza Aérea israelí en el desierto del Néguev; en Tel Aviv, en Jerusalén; en la ciudad de Nevatim que alberga una relevante  base aérea israelí así como  en  Dimona que cuenta con un reactor nuclear en las afueras y Eilat que es un relevante puerto de sur del Mar Rojo de Israel. Hubo artillería amenazando  todo el territorio judío.

          Lloyd Austin, secretario de Defensa de Estados Unidos, declaró que su país ayudó a las fuerzas armadas de Israel a  interceptar docenas de misiles y drones lanzados desde Irán, Irak, Siria y Yemen.  A las maniobras para neutralizar el ataque se sumaron además el ejército de Francia, Reino Unido y Jordania.

A COLACIÓN

Si bien los medios de comunicación hablaban de una respuesta bélica después de abril, de última hora Israel respondió a Irán con un ataque calibrado y preciso justo en el día del cumpleaños de Alí Jamenei, el líder supremo de Irán: 19 de abril.

          Una pequeña batería de drones de menor tamaño atacó las ciudades de Isfahán y Tabriz así como objetivos iraníes en Irak y en Siria sin dejar ninguna víctima mortal; todos los drones fueron repelidos por los sistemas de la Guardia Revolucionaria.

          Isfahán, uno de los blancos de Israel en la represalia informada por medios norteamericanos es la tercera ciudad más grande de Irán, después de Teherán y Mashhad. Tiene dos millones de habitantes y es uno de los lugares con mayor cantidad de turistas al año en ese país. Pero además, alberga tres reactores nucleares.

Como resultado, la turbulencia se ha colado en  los mercados financieros, con las principales plazas bursátiles en rojo; el precio del petróleo escalando hacia la barrera de los cien dólares por barril y las monedas de  países emergentes debilitándose frente al dólar, la libra y el euro.  El precio del oro sigue por las nubes por encima de los 2 mil 400 dólares la onza.

          A nivel internacional se contiene el aliento porque no se sabe si habrá un contraataque: la televisión iraní ha citado a diversas fuentes del gobierno diciendo que, por el momento, “no habrá ninguna represalia”.

          El ataque israelí contó con un  escaso despliegue de fuerzas considerando que tiene, entre 90 a cien cabezas nucleares, solo uso pocos drones se habla de menos de diez y de pequeño tamaño; es una ofensiva precisa, sin causar daños civiles, dirigida a instalaciones militares y plantas con producción de energía nuclear y ha sido decisiva, mostrando la voluntad de Israel de defender su territorio contra cualquier amenaza.

          Israel ha vuelto a humillar a Irán decidiendo no gastar demasiada artillería en contraste con los centenares de drones, misiles y misiles de crucero utilizados por la Guardia Revolucionaria que significan muchos millones de dólares destruidos.  Hemos llegado a una escalada que pone los pelos de punta y contiene al aliento de los mercados internacionales.